Una Esmeralda en bruto

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No es suficiente llamarse Esmeralda para ser una piedra preciosa. 

Se puede ser brutalmente bruta, necesitar no solo pulido sino estudio, conocimiento y seriedad. 

Tal vez sea demasiado para una piedra. Aunque parezca preciosa.

Justificando los dichos de su marido Dario Lopérfido respecto al número de desaparecidos en Argentina dijo “es como pasó con el Holocausto, dijeron que eran 6 millones pero no eran tantos”.

Y en algo esta piedra en bruto tiene razón. Las últimas investigaciones estiman que el número de víctimas judías en la Shoá se acerca más y más a los 7 millones. Los nuevos archivos documentales y, en especial, los hallazgos en las fosas comunes que están siendo desenterradas y evaluadas, ponen en cuestión el sagrado número seis. 

Tal vez en unos años estemos hablando de 7 millones de víctimas judías. Como los 7 días de la semana según el cambio de fases de la Luna, como las 7 notas musicales, los 7 pecados capitales, los 7 planetas visibles, los 7 mares, las botas de 7 leguas, las 7 columnas sobre las que se edificó Roma, los 7 colores del arco iris, las 7 cuerdas de la lira, el instrumento sagrado de Apolo, los 7 años de vacas flacas y los 7 años de vacas gordas bíblico, la picazón del 7º año, no en vano para Pitágoras era el número perfecto. 

Entonces, parafraseando la respuesta de Jesús cuando Pedro le preguntó si había que perdonar 7 veces a quien ofende, le digo a Esmeralda que no será perdonada 7 veces, sino setenta veces 7. 

Ahora resulta que QUERÍAMOS ir al gueto.

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El padre del Primer Ministro de Polonia, Kornel Morawiecki, dijo que los judíos eligieron ir a los guetos para evitar estar junto a “esos desagradables” polacos.

En una escalada de declaraciones que pretenden enarbolar bien alto la bandera del heroísmo, la dignidad y la inocencia de los polacos, tan ensombrecida por la conducta de muchos durante la Shoá, estas construcciones tergiversadas que falsean la verdad parecen no tener fin.

Mateusz Morawiecki, el Primer Ministro, dijo hace unas semanas que los judíos también habían colaborado con los nazis. Ahora su padre lo refrenda y levanta la apuesta, no solo colaboramos sino que entramos felices y contentos a los guetos, ya no como ovejas según la vieja acusación, sino como completos idiotas.

¿De dónde saca semejante idea? Morawiecki padre, ex legislador, alude a dos grupos de colaboracionistas e informantes judíos, el Grupo Trece y los Zagiew, y a los policías judíos de los guetos encargados del mantenimiento del orden interno, de los castigos y en parte de las deportaciones. Aunque la infame conducta de estos grupos es un hecho, fueron una minimísima expresión de la población judía acorralada, solo un puñado estuvo allí, los de más baja estofa, ex presidiarios, delincuentes, proxenetas; creyeron que aliándose con el enemigo aseguraban su salvación y la de sus familias. No sucedió así, fueron asesinados por los nazis, junto con sus familias, igual que todos solo que un poco más tarde.

Ningún grupo humano es homogéneo. Tampoco los judíos. La pureza, de cualquier orden que sea, existe solo como una abstracción teórica. Hay buenos y malos, leales y traidores, solidarios y ladrones, cuidadores y asesinos en todos los grupos humanos. Generalizar a todo un grupo la conducta de unos pocos es falsear la verdad, cosa a la que estamos siendo acostumbrados en este mundo en el que quiere reinar la conveniente, apaciguadora y maquillada pos verdad.

La buena noticia es que el gobierno polaco toma distancia. Según Haaretz, Bartosz Cichocki, Ministro de RREE de Polonia, afirma que los comentarios de Morawiecki “no reflejan la posición de su gobierno”.

Los polacos recularon. Esa y otras cosas para pensar.

 10 de Julio de 1941. Sucedió en Jedwabne

10 de Julio de 1941. Sucedió en Jedwabne

(Para Mundo Israelita en su número especial de Pésaj)

Recularon. Unos días después de que el aluvión indignado de protestas cayera sobre ellos, la Liga Polaca contra la Difamación y el Reducto del Buen Nombre (no es invento mío, se llaman así), enviaron un mail a todos los que hemos levantado la voz. Dicen allí que su reacción adversa e indignada no fue debido a la nota publicada sobre la masacre de Jedwabne, sino a la foto que la ilustraba. En lugar de ser una foto de lo sucedido en 1941, era una de 1950 que muestra a soldados independentistas polacos asesinados por agentes soviéticos. Algunos adjetivos del autor de la nota que arrojaban sombras sobre los buenos polacos de siempre al denominarlos verdugos, asesinos o monstruos parecen no molestarles ya como decían al principio.

Cito sus propias palabras:

“El Reducto no está exigiendo cambios en el texto de Federico Pavlovsky y, por lo tanto, no niega el crimen en Jedwabne, sino que exige disculpas en relación con la manipulación de la fotografía que ilustra el texto y que ofende la memoria de los soldados que luchaban contra los comunistas”.

Expresan luego su profunda ofensa porque algunos medios argentinos los han calificado como nacionalistas, revisionistas, negacionistas, e incluso, fascistas. Esa parte me pone muy contenta porque es, en principio, una buena noticia que consideren a esas calificaciones como ofensas. Obviamente una foto mal elegida ofende al susceptible nacionalismo polaco y al señalarla como falsa deja abierta la sospecha de que alguna otra cosa de la nota también lo sea.

Página 12 inmediatamente cambió la foto en su web site y ahora ilustra la nota el monumento erigido en Jedwabne vandalizado con cruces esváticas. Una buena foto que subraya los conceptos del artículo.

En el interín, he recibido cientos de mails y mensajes de total coincidencia con mi manifiesto en el que pedía que Polonia me denunciara también a mí. Y que me crucificara, como habían hecho los romanos con aquel otro judío que decía cosas que no les gustaban. Las cartas me contaban historias de familiares, de abuelos y bisabuelos, que habían traído a la Argentina su resentimiento sobre lo vivido en tierras polacas. Muchos decían que, como en la película El último traje, la palabra misma, Polonia, había quedado como una mala palabra. Que habían renunciado a hablar el idioma, que nunca de los nuncas jamases querrían pisar ese suelo y que de ninguna manera solicitarían el pasaporte y que si lo tenían, lo quemarían en señal de protesta. Hubo mensajes más ponderados, claro está, pero los anti polacos crudos y extremos fueron los más como si aquella memoria y emoción de sus mayores siguiera palpitando con la misma fuerza del pasado.

Esta secuencia de sucesos me ha abierto varias reflexiones que comparto ahora acá.

Respecto de los defensores del “buen nombre polaco” me pregunto ¿cuál habrá sido el proceso interno de los miembros del reducto (repito: no es invento, se llama reducto), de estos reductores? ¿Qué presiones u órdenes recibieron para retroceder de esa manera?. ¿Quién y cómo los convencieron de no declararse nacionalistas o fascistas? ¿A qué propósito político beneficia este recule? Por otra parte, no veo ninguna palabra de pesar o arrepentimiento en el texto de los herederos de los perpetradores por los asesinatos cometidos.

Las reacciones en nuestro medio, fueron tan unánimes que evidentemente el tema tocó un nervio muy sensible. La parte buena fue que ante el ataque volvimos a ser un colectivo homogéneo, al menos un ratito. Me impresionó cuánto del histórico antisemitismo polaco padecido seguía vivo como hace 100 años en nuestro imaginario judío. Es como si la identidad judeo-polaca tuviera al antisemitismo como un integrante esencial tan hondamente incorporado que polaco y antisemita pasaron a ser sinónimos. El tema merece un mayor desarrollo que dejo para otro momento.

Pero si el partido gobernante actual fuera antisemita, es preciso señalar que el gobierno no son todos los polacos. Hay otros. Hay voces disidentes, periodistas, docentes e intelectuales en proceso de revisión de los lavados de cerebro soviéticos que decían que judíos y polacos habían sido víctimas de los nazis de igual manera. Hay académicos que imparten clases de Estudios Judíos en las universidades y alumnos, ninguno judío, que asisten a ellas y aprenden idish para leer los textos en idioma original. Está el Museo Polin inaugurado hace poco en terrenos donde estaba el gueto de Varsovia, un museo que muestra y cuenta los mil años de vida judía en Polonia, visita obligada de todas las escuelas del país y con importantes programas educativos. La impronta del gobierno polaco actual, más que antisemita -que los hay-, es manifiestamente nacionalista por ello sostiene y enarbola el glorioso heroísmo polaco como bandera de unión e identidad.

¿Qué quiero decir? ¿Que Polonia es un paraíso para los judíos y que nunca nos trataron mal allí? No. De ninguna manera. Todo lo que decían aquellos inmigrantes fue verdad, su dolor, sus heridas fueron fruto del antisemitismo más crudo. Me atrevo a decir, incluso, que hay un núcleo de antisemitismo en Polonia tan vivo hoy como entonces y que harán falta varias generaciones de personas como estos jóvenes que se atreven a revisar el pasado, a aceptar sus culpas y responsabilidades, para que vuelva a ser un lugar en el que aquel judío que desee vivir allí pueda hacerlo en paz.

Pero nosotros, los judíos, no podemos hacer lo mismo que nos hicieron a nosotros. No podemos usar los “todos”, “nadie”, “siempre” y “nunca”. Vivimos en carne propia las consecuencia de las generalizaciones, el “todos los judíos son….” ha costado la muerte a millones. Nosotros, más que nadie, tenemos la obligación moral de ponderar, de evaluar, de ver y respetar las diferencias, de no prejuzgar, acusar y sentenciar antes de saber.

Me parece, obviamente que la reciente ley promulgada en Polonia que prohíbe decir que el gobierno polaco tuvo responsabilidad en el exterminio del pueblo judío, es un flagrante atentado contra la libertad de expresión, un retroceso inaudito en este momento del mundo en el que las redes sociales y el universo de internet hacen imposible frenar nada que se quiera decir. Es como querer parar una catarata con las manos. Además de antidemocrático, es absurdo.

Pero parte de los fundamentos de la ley son correctos. Polonia fue ocupada por Alemania en 1939, su gobierno desmantelado. Exiliado en Londres, el Gobierno Polaco en el Exilio fue profundamente anti nazi y no tuvo complicidad ni responsabilidad alguna con el exterminio del pueblo judío.

Fue diferente con los individuos, los polacos particulares que fueron cómplices, ladrones, denunciadores, sobornadores, usurpadores, en suma, culpables. Fueron personas individuales, no el gobierno. Por eso cuando dicen que están hartos de oír hablar de “campos de concentración polacos” les asiste la razón. Polonia no existía como país, la parte ocupada por Alemania fue dividida en el Warthegau - la Región del río Warthe- y el General Gouvernement -el Gobierno General-. En 1941 se extendió hacia el este con la ocupación del territorio que había estado bajo la órbita soviética. Los campos de concentración fueron instalados, creados y administrados por alemanes, ubicados en lo que había sido Polonia antes de la ocupación.

Y si pensamos en acusar a gobiernos, acusemos a los gobiernos de Francia, Austria, Italia y Hungría por mencionar unos pocos, gobiernos que se aliaron con el Eje del Mal, cómplices concretos en el exterminio de los judíos. No escuché a ningún francés, austríaco o italiano que se niegue a pisar su tierra o que renuncie a su pasaporte de la Comunidad Europea para expresar su indignación por lo que hizo el gobierno de su país durante la Shoá.

Resulta altamente preocupante esta ola nacionalista y xenófoba que parece estar inundando al mundo. Polonia no está sola. Los cientos de miles de refugiados que golpean las puertas de la civilizada y sofisticada Europa son el pretexto para que vuelva a sobrevolar aquel tufo pestilente a fascismo que parecía haber desaparecido pero que volvió a la vida de manera dolorosa y sorpresiva.

Que en este Pésaj, la fiesta de la justicia y la libertad, mantengamos abierto el alerta mientras comemos echados sobre almohadones como reyes. ¡Atención al  tronar que anuncia borrascas y tempestades! ¡Am Israel Jai! ¡Am Humanidad Jai!

Polen soll auch mich anzeigen

Polen soll auch mich anzeigen, mich anklagen, verklagen, kreuzigen

weil ich öffentlich erkläre,

dass es Polen waren,  die meinen kleinen Bruder nicht zurückgaben,

dass es Polen waren, die sich nach der Deportation der Juden

ihre Häuser aneigneten und ihren Hausrat plünderten,

dass es Polen waren, die meine Mutter vom Bürgersteig auf die Straße verwiesen, „damit sie den Weg der Tiere teile“,

dass es Polen waren, die bei der Ansicht meiner noch lebenden Eltern

ihnen fluchend und verächtlich zuriefen, „ach, ihr habt überlebt?“

dass es Polen waren, die bestochen werden wollten,

wenn sie einen Juden entdeckten,

dass es Polen waren, die sie trotz Bestechung dann doch noch anzeigten.

Polen soll auch mich anzeigen, mich anklagen, verklagen, kreuzigen,

weil es Polen waren, die in Jedwabne ihre Nachbarn verbrannten,

weil es Polen waren, die diejenigen ermordeten, die nach Kielce zurückkehrten,

weil es Polen waren, die keinen Juden in ihren aufständischen Gruppen duldeten,

weil es Polen waren, die auf den Straßen lauerten, um Juden wegen der Belohnung  zu jagen,

weil es Polen waren, die Juden gegen Geld versteckten und sie dann, war das Geld zu Ende, anzeigten,

weil es Polen waren, die Wasser zu unerschwinglichen Preisen verkauften, wenn die Züge auf ihrem Wege nach Treblinka und Auschwitz Halt machten.

Polen soll auch mich anzeigen, mich anklagen, verklagen, kreuzigen,

weil es Polen waren, die ihre jüdischen Schüler und Mitschüler in den Schulen verspotteten,

weil sie Polen waren, die Pfarrer, die unter  Anschuldigung des Gottesmords jahrhundertelang Hass predigten,

weil es Polen waren, die Beifall klatschten, wenn die Nazi-Horden die Juden aus ihren Häusern rissen,

weil es Polen waren, die angeheuert wurden, um Juden über Flüsse und Grenzen zu bringen, und sie dann an unbekannten Orten verließen,

weil es Polen waren, die sie, nachdem sie sie verlassen hatten, anzeigten,

Polen soll auch mich anzeigen, mich anklagen, verklagen, kreuzigen

obwohl ich auch erkläre,

dass die polnische Regierung im Exil kein Mittäter des Nazismus war,

und dass es auch einige Polen gab, die sich nicht unterwarfen

und den Juden halfen,

dass es auch einige Polen gab, die sie versteckten, ernährten und pflegten,

und dabei ihr eigenes Leben aufs Spiel setzten,

dass es auch einige Polen gab, die ihnen gefälschte Ausweise besorgten,

dass auch einige Polen dem Hilfsrat Żegota angehörten,

ohne diese Polen hätte kaum ein Jude überlebt,

tausende waren es, diese Polen, die im rohen Gegensatz die Millionen Mittäter, Verantwortlichen und durch Tun oder Unterlassen Schuldigen ins Licht stellen.

und deshalb sage ich,

Polen soll auch mich anzeigen, mich anklagen, verklagen, kreuzigen.

Diana Wan

Übersetzung: Susana Mayer

אני מבקשת שפולין תאשים אותי, תשפוט אותי ותצלוב אותי

אני מבקשת שפולין תאשים אותי, תשפוט אותי ותצלוב אותי

כי אני אומרת בראשי חוצות

שהיו אלה פולנים שלא השיבו את אחי הקטן

כי היו אלה פולנים שהשאלתו על בתי היהודים ועל הרכוש שבהם אחרי שהיהודים שהוסגרו לנאצים.

כי היו אלה פולנים שלא אישרו לאימי לצעוד על המדרכות העיר  והכריחו אותה ושכמותה לצעוד ברחובות בדיוק כפי שעושות ״בהמות״.

היו אלה פולנים שכאשר צפו בהורי החוזרים מגהנום המחנות החריזו בזילזול, ״אה, נותרתם בחיים״ 

כי היו אלה פולנים שדרשו שוחד כאשר גילו יהודי מסתתר

כי היו אלה פולנים אלה שהסגירו יהודים אפילו אחרי קבלת השוחד המבוקש

אני מבקשת שפולין תאשים אותי, שתשפוט אותי , שתיצלוב אותי כי היו אלה פולנים ששרפו חיים את שכניהם בזדבבנה

כי היו כלה פולנים שרצחו את היהודים שחזרו מקיאלצה

כי היו אלה פולנים שלא אישרו ליהודים להצטרף לקבוצות מורדים פולנים

כי היו אלה פולנים שסיירו ברחובות בציפיה לצוד יהודי ולקבל את הפרס 

כי היו אלה פולנים אשר הסתירו יהודים תמורת תשלום וכאשר הכסף נגמר,הסגירו אותם לנאצים

כי היו אלה פולנים אשר עמדו בתחנות הרכבת אני בדר לאושביץ וטרבלינקה ומכרו מים במחירים מופרזים ליהודים הצמאים.

אני מבקשת שפולין תאשים אותי, תשפוט אותי ותצלוב אותי כי היו אלה פולנים אשר לאגו לתלמידיהם ולחבריהם לספסל הלימודים בבתי הספר.

כי היו אלה כמרים פולנים אשר מאה אחר מאה הנחילו למאמיניהם את השינה ליהודים  תחת האשמה של רצח ישו.

כי היו אלה פולנים אשר מחו כפיים לרוצחים הנאצים אשר תלשו את היהודים מבתיהם.

כי היו אלה פולנים אשר בתשלום הובילו יהודים , חצו הרים ונהרות ולבסוף נטשו אותם בשממה הלא מוכרת.

כי היו אלה פולנים שאחרי שעזבו את היהודים בשממה, הסגירו אותם לנאצים.

שפולין תאשים אותי, תשפוט אותי ותצלוב איתי גם כאשר אני אומרת שהממשל הפולני בגלות לא היה שוטף למעשיהם של הנאצים.

כי היו גם פולנים שלא נכנעו להמון ועזרו ליהודים.

כי היו גם פולנים שהסתירו יהודים ועזרו להם גם שבכך סיכנו את חייהם.

כי היו גם פולנים שדאגו למסמכים מזויפים ליהודים.

כי היו גם פולנים בין חברי רשת סגוטה.

כי בלי פולנים כאלה, כמעט שאף יהודי לא היה ניצל.

היו אלפים של פולנים שהאירו  באור שונה את האחוריות של מיליוני פולנים משתפי פעולה עם הנאצים, אחראיים ואשמים בפועלם או בהעדר פעולה.

בגלל כל הנאמר מבקשת אני שפולין תאשים אותי, תשפוט אותי ותצלוב אותי.

דיאנה וונג

נא שטפו 

Diana Wang - President of Generaciones de la Shoá en Argentin

Chcę, by Polska oskarżyła także mnie

W następstwie oskarżenia wniesionego przez polską organizację przeciwko [dziennikowi] Pagina 12 w związku z opublikowanym w zeszłym roku artykułem na temat wydarzeń, które miały miejsce w Jedwabnem (kto nic o tym nie wie – nietrudno wygooglować).

Chcę, by Polska oskarżyła także mnie, by mnie pozwała, skazała i ukrzyżowała

ponieważ publicznie twierdzę, że:

to Polacy nie zwrócili mi braciszka

to Polacy przywłaszczyli sobie żydowskie domy i dobytek, kiedy ich mieszkańców wywieziono

to Polacy nie pozwalali mojej mamie spacerować po chodniku i spychali ją na drogę, bo “tamtędy chodzą zwierzęta”

to Polacy, gdy zobaczyli moich ocalałych rodziców, wyrzekli z pogardą: “O? Przeżyliście?”

to Polacy żądali okupu, gdy odkrywali, że ktoś jest Żydem

to Polacy wydawali go, nawet po otrzymaniu okupu

 Chcę, by Polska oskarżyła także mnie, by mnie pozwała, skazała i ukrzyżowała

ponieważ publicznie twierdzę, że:

to Polacy spalili swoich sąsiadów w Jedwabnem

to Polacy zabili tych, co powrócili do Kielc

to Polacy uniemożliwiali Żydom wstępowania do swojej partyzantki

to Polacy przyczajali się na ulicach i polowali na Żydów dla nagrody

to Polacy ukrywali Żydów za pieniądze, a kiedy pieniądze się kończyły, wydawali ich

to Polacy sprzedawali za horrendalne ceny wodę, gdy transporty do Treblinki i Auschwitz zatrzymywały się po drodze

 Chcę, by Polska oskarżyła także mnie, by mnie pozwała, skazała i ukrzyżowała

ponieważ publicznie twierdzę, że:

to Polacy drwili z żydowskich uczniów i kolegów w szkołach

to polscy księża od stuleci głosili nienawiść do Żydów oskarżając ich o bogobójstwo

to Polacy chwalili nazistowskie hordy wywlekające Żydów z ich domostw

to Polacy podejmowali się przerzucania Żydów przez rzeki i granice i porzucali ich w nieznanych miejscach

to Polacy, porzucając ich, później na nich donosili

 Chcę, by Polska oskarżyła także mnie, by mnie pozwała, skazała i ukrzyżowała

choćbym mówiła również, że

polski rząd na obczyźnie nie współpracował z nazistami, i że

to także Polacy nie dali się złamać i pomagali Żydom

to także Polacy ich ukrywali, żywili, opiekowali się nimi ryzykując własne życie

to także Polacy dostarczali im fałszywych dokumentów

to także Polacy stworzyli ratującą Żydów siatkę Żegoty

i bez tych Polaków prawie żaden Żyd nie przeżyłby

to tysiące Polaków, którzy rzucają wyraźne i surowe światło na miliony Polaków współuczestniczących, odpowiedzialnych i winnych czynów i zaniechań

Z wszystkich wymienionych wyżej powodów

chcę, by Polska oskarżyła także mnie, by mnie pozwała, skazała i ukrzyżowała

Diana Wang - Generaciones de la Shoá en Argentin

Tłumaczenie. Edyta Kwiatkowska-Farys

Que la Pologne me dénonce et m'accuse

Je veux que la Pologne me dénonce, qu´elle m'accuse, me poursuive et me crucifie

parce qu´à tous vents je dis :

ce sont des Polonais qui ont caché mon petit frère et se sont niés à nous le rendre

ce sont des Polonais qui se sont approprié les maisons et tout ce qu'il y avait dedans lorsque les Juifs furent déportés

ce sont des Polonais qui empêchaient ma mère de circuler sur le trottoir et l´obligeaient à marcher «où vont les animaux», sur la chaussée

ce sont des Polonais qui, lorsqu´ils virent revenir mes parents s'exclamèrent avec mépris «Ah? vous avez survécu?»

ce sont des Polonais qu´il fallait soudoyer lorsqu´ils découvraient un Juif

Ce sont des Polonais qui le dénonçaient, ce Juif, même après avoir accepté d'être soudoyés

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

parce que à tous vents je crie que

ce sont des Polonais qui ont brûlé vif leurs voisins à Jedwabne

ce sont des Polonais qui ont tué ceux qui revinrent à Kielce

ce sont des Polonais qui refusaient aux Juifs la possibilité de se joindre à leurs groupes de résistance

ce sont des Polonais qui dans les rues étaient à l'affût de Juifs pour obtenir la récompense promise

ce sont des Polonais qui cachèrent des Juifs pour gagner de l´argent et qui, une fois l'argent dépensé, les dénonçaient

ce sont des Polonais qui, à un prix exorbitant, vendaient un peu d´eau aux Juifs lorsque sur le chemin à Treblinka ou Auschwitz les convois faisaient un arrêt

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

parce que´à tous vents j´affirme  

que ce sont des Polonais qui dans les écoles se moquaient de leurs élèves et de leurs camarades juifs

qu´ils étaient Polonais les curés qui, en accusant les Juifs de déicides, prédiquèrent la haine durant des siècles  

que ce sont des Polonais qui applaudissaient les hordes nazies qui arrachaient les Juifs de chez eux

que ce sont des polonais qui, payés par des Juifs pour leur faire traverser une rivière ou franchir une frontière, les abandonnaient dans des parages dangereux

que ce sont des Polonais qui, après les avoir abandonnés, les dénonçaient

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

même si je dis aussi

que le gouvernement polonais en exil n'a pas été complice du nazisme

et qu'il y eut des Polonais qui refusèrent de se soumettre et aidèrent des Juifs

des Polonais qui les cachèrent, leur donnèrent à manger et prirent soin d´eux au risque de leur propre vie

des Polonais qui s´occupèrent de leur fournir de faux documents

des Polonais aussi qui se joignirent au réseau de sauvetage Zegota.

Sans ces Polonais-là pratiquement aucun Juif n'aurait pu survivre

Ils furent plusieurs milliers  ces Polonais dont la dignité et la bravoure brillent et se détachent du fond obscur de la responsabilité de millions d'autres Polonais, complices et coupables par action ou omission,

C'est pour toutes ces raisons que je veux que la Pologne

me dénonce, moi aussi, m'accuse, me poursuive et me crucifie.

Diana Wang - Presidente de Generaciones de la Shoá en Argentina

Traduit par Hélène Gutkowski

I want Poland to report and sue me too

I want Poland to report me too, sue me, accuse me, and crucify me

because I publicly state that:

the Polish did not give my brother back

the Polish confiscated the houses and all their contents once the Jews were deported

the Polish would not let my mother walk on the sidewalk and would kick her onto the street “where animals belong”

the Polish, after seeing that my parents had survived, said with disdain “eh? You survived?”

the Polish asked for bribes when they discovered a Jew

the Polish would report them even after they had been bribed

I want Poland to report me,

sue me, accuse me, and crucify me because

the Polish incinerated their neighbors in Jedwabne

the Polish killed those returning to Kielce

the Polish would not let Jews join their resistance

the Polish would stalk the streets, hoping to catch a Jew for the reward

the Polish hid Jews for money and, when the money ran out, would end up reporting them

the Polish would sell water at exorbitant prices when trains stopped on their way to Treblinka and Auschwitz

I want Poland to report me, sue me, accuse me, and crucify me because

the Polish mocked Jewish students at school

the Polish priests preached hate century after century based on the believe that the Jews killed Christ

the Polish applauded the Nazi hordes who ripped Jews from their homes

the Poles who were hired to help Jews cross rivers and borders were the same ones who would abandon them in unknown places

the Polish were the ones who, after abandoning them, would report them

I want Poland to report me, sue me, accuse me, and crucify me because

Even though I also say that

the Polish government abroad was not a Nazi accomplice, and that

there were also some Poles who did not submit and did help the Jews

some Poles did hide them, feed them, and take care of them while risking their lives

some Poles did provide them with false documents

some Poles were also part of Zegota’s salvation network

without these Poles almost no Jews would have survived

these thousands of Poles stood in harsh contrast to the millions of complicit Poles who were guilty of actions of omission and commision

Because of all this

I want Poland to report me too, sue me, accuse me, and crucify me

Diana Wang. President of Generaciones de la Shoá en Argentina.

Translation by Judith Tiferes and David LaVergne

Pido que Polonia me denuncie

Quiero que Polonia me denuncie a mi también

que me demande, me acuse y me crucifique

porque digo públicamente que:

fueron polacos los que no devolvieron a mi hermanito

fueron polacos los que se apropiaron de las casas y de todo lo que había adentro una vez que los judíos había sido deportados

fueron polacos los que no dejaban a mi mamá caminar por las veredas y la echaban a la calle “por donde van los animales”

fueron polacos los que cuando vieron vivos a mis padres profirieron con desprecio “¿ah? ¿sobrevivieron?”

fueron polacos los que pedían sobornos cuando descubrían a un judío

fueron polacos los que lo denunciaban aún después de sobornados

Quiero que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique porque

fueron polacos los que quemaron a sus vecinos en Jedwabne

fueron polacos los que mataron a los que volvían a Kielce

fueron polacos los que no dejaban que ningún judío integre sus grupos rebeldes

fueron polacos los que iban atentos por las calles esperando cazar algún judío para ganarse la recompensa

fueron polacos los que escondieron judíos a cambio de dinero y los que, cuando el dinero se terminaba los denunciaron

fueron polacos los que vendían agua a precios exorbitantes cuando los trenes se detenían en su camino a Treblinka y Auschwitz

Quiero que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique porque

fueron polacos los que se burlaban de sus alumnos y compañeros judíos en las escuelas

fueron polacos los curas que predicaron siglo tras siglo el odio bajo la acusación de deicidio

fueron polacos los que aplaudían a las hordas nazis que arrancaba a los judíos de sus casas

fueron polacos los contratados para hacer cruzar ríos y fronteras a los judíos y los que los abandonaban en parajes desconocidos

fueron polacos los que después de abandonarlos los denunciaban

Que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique

aunque diga también que

el gobierno polaco en el exilio no fue cómplice del nazismo y que

también fueron algunos polacos los que no se sometieron y ayudaron a los judíos

también algunos polacos los escondieron, alimentaron y cuidaron arriesgando sus vidas

también fueron algunos polacos los que les proveyeron de documentos falsos

también algunos polacos integraron la red de salvación Zegota

sin esos polacos casi ningún judío podría haber sobrevivido

fueron miles esos polacos que iluminan por contraste y con crudeza a los millones de polacos cómplices, responsables y culpables por acción u omisión

Por todo eso

Quiero que Polonia me denuncie a mi también

que me demande, me acuse y me crucifique.

 

Repercusiones en los medios:

Editorial de Alfredo Leuco

Nota en Pagina 12

Nota en Urgente 24

The Guardian

 

Radio Pública israelí, KAN en español, a partir del minuto 38

Carta del rabino Nissenbaum:

Bs As 22 de Adar de 5778

09 de marzo de 2018

 Mi muy querida Diana: Estoy en USA de vacaciones y mi secretaria me envió hace días tu texto sobre la nefasta ley del gobierno polaco respecto al Holocausto. No podía dejar de escribirte, en primer lugar porque lloré como un chico mientras lo leía. Mis bisabuelos llegaron a la Argentina entre 1870 y 1890, por lo tanto no tenemos en nuestra familia victimas o sobrevivientes conocidos de la Shoah. Mientras mi padre desde pequeño me contaba historias bíblicas, mi madre en cambio, a partir de mis 7 años empezó a contarme las atrocidades de los nazis en los campos y en los ghettos y los experimentos médicos con los niños judíos, por eso me considero un sobreviviente del texto.

Tu escrito es para mí una proclama ejemplar acerca de nuestra especie, que puede llegar  a los grados más terroríficos de la deshumanización por su crueldad y violencia despiadada pero también cuenta de aquellos otros de nuestra misma especie capaces de desafiar el deterioro moral y con valentía solidaria, aún a riesgo  de sus vidas pudieron convertirse en jasidei umot olam, es decir,  superar la especie y construirse en la muy rara categoría llamada "ser humano" desafío al que todos somos llamados a construir con nuestras mistéricas existencias.

Aunque se ha dicho que después de Auschwitz no hay poesía, para mí tu texto es un asombroso poema, porque solo la poesía posee un metalenguaje, más allá del sentido que le damos a las palabras, porque donde ninguna de ellas alcanzaría a explicar lo inexplicable y lo imperdonable, tu texto se manifiesta como una epifanía más del misterio  del mundo y del hombre.  Creo que tu texto habría que incorporarlo en la liturgia de conmemoración de la Shoah. Sería maravilloso que en todas las escuelas y universidades, los maestros y alumnos judíos y no judíos pudieran recitarlo como un himno. Creo que en las inútiles Naciones Unidas cada representante de su respectivo país se sintiera moralmente obligado a recitarlo.

Inmensas gracias nuevamente mi muy querida y admirada Diana, porque lloré, porque volví a sentir una nueva experiencia mística de lo profundo religioso y de lo sagrado de la vida, y por que sentí profundamente que no lo estaba leyendo sino rezándolo, gracias por este legado que nos diste y que sin duda es tu propia escritura, pero al mismo tiempo tengo la sospecha que Dios se expresó secretamente entre tus palabras para poder perdornarse a sí mismo por su inexplicable silencio y ausencia en la terrible oscuridad de lo que nunca debió haber sucedido.         

Con inmenso amor   

Rabbi Reuben Nisenbom.

Presidente, Fundador y Rabino del C de E J M

Carta del embajador de Polonia en Argentina al presidente de AMIA.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2018
Sr. Agustín Zbar, Presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina

Del artículo “Repudio unánime” publicado en Página12 del 7 de marzo, me enteré que AMIA publicó en su fanpage de Facebook el artículo de Federico Pavlovsky „Rostros familiares”, publicado por primera vez el 18 de diciembre de 2017 en Página 12.

¿Sería tan amable y podría explicar a quiénes se puede ver en la foto que ilustra el texto de Federico Pavlovsky? ¿Son cadáveres de judíos que habitaban Jedwabne asesinados por polacos? No, son polacos, miembros de la conspiración anticomunista, matados por funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública en 1950, 9 años después de la masacre de Jedwabne. Se conoce bien sus nombres y apellidos. No tuvieron nada en común con el cruel acto cometido por los habitantes de Jedwabne en 1941. ¿Por qué Página 12 decidió hacer semejante manipulación? No lo sé.

Escribí con relación a ese asunto al director de Página 12, Ernesto Tiffenberg, el 19 de diciembre, al día siguiente de la publicación del artículo „Rostros familiares”. Sin ninguna respuesta. Escribí nuevamente el 12 de enero. El director Tiffenberg nuevamente no consideró adecuado contestar, en mi opinión, mi cortés carta que le había dirigido.

Considero que es una cuestión importante, puesto que en realidad es esa foto utilizada para ilustrar el artículo sobre la masacre de Jedwabne, y no el artículo en sí mismo lo que provocó a Reduta Dobrego Imienia (Reducto de Buen Nombre) en Polonia acusar judicialmente a Página 12.

Todo eso sucedió varias semanas antes de que el parlamento de Polonia haya aprobado la ley sobre el Instituto de la Memoria Nacional, que actualmente se volvió objeto de crítica. Crítica que –deseo añadir– durante los trabajos sobre esta ley antes de promulgarla surgió también en mi país, y no solamente en el entorno de los judíos. Las vacilaciones ocasionadas en aquel momento llevaron al Presidente Andrzej Duda a dirigir la nueva ley al Tribunal Constitucional, para que éste decida si se viola o no el derecho constitucional a la libertad de palabra. Si la viola, la ley va a tener que ser cambiada. La sentencia del Tribunal Constitucional, ojala esté otorgada lo antes posible, la espera mucha gente en todo el mundo. No creo que antes de que se dicte la sentencia sobre la constitucionalidad, algún tribunal en Polonia entable una acción judicial sobre la violación de la nueva ley, sin importar cuantas organizaciones no gubernamentales, como Reduta Dobrego Imienia (Reducto de Buen Nombre), instruyan una causa contra alguien en cualquier lugar del mundo. No puedo escribir que „con toda la certeza no va a proceder”, puesto que Polonia -contrariamente a las opiniones manifestadas por el sobresaliente periodista argentino- es un estado de derecho que respeta la soberanía de los tribunales, y no es un país nazi.

En la carta que escribí al director Tiffenberg presenté las informaciones sobre la investigación del caso Jedwabne y las reflexiones sobre el impacto que ese asunto tuvo en la sociedad polaca. No es muy elegante citarse a uno mismo, sin embargo permítame recordarle un fragmento de mi carta:

El libro de Gross y las posteriores investigaciones de IPN generaron en Polonia la más importante discusión, y la más profunda desde 1989, sobre la historia contemporánea del país. Hubo una fuerte voz que condenaba a los perseguidores y perpetradores de los judíos que habían sido asesinados, y pedían una evaluación justa de las infames páginas del pasado polaco. No hay razón para ocultar que también han aparecido declaraciones que niegan la magnitud de la responsabilidad polaca de Jedwabne. Otro hilo de la discusión fue recordar que también muchos polacos salvaron las vidas de los judíos, a menudo pagando con sus vidas. En 2001, el entonces Presidente de la República de Polonia, Aleksander Kwaśniewski, rindió homenaje a los judíos asesinados, diciendo estas importantes palabras: “Como hombre, como ciudadano y como Presidente de la República de Polonia, pido perdón. Perdón en nombre propio como por el de esos polacos, cuya conciencia está afectada por este crimen. En el nombre de aquellos que piensan, que no se puede estar orgulloso de la grandeza de la historia polaca, sin sentir al mismo tiempo dolor y vergüenza por el mal que los polacos le hicieron a otros”. Recuerdo esto para subrayar, que el asunto de Jedwabne fue un profundo avance en la conciencia de los polacos. Nos acercó a la verdad sobre nosotros mismos. Mostró a nuestros amigos y adversarios que somos capaces de hablar sobre cosas positivas, pero también sobre las páginas oscuras de nuestra historia.

Adjunto el texto entero de la carta. Voy a estar satisfecho, si Usted gustaría tomar el conocimiento de la misma. Me parece que honradamente me referí a la responsabilidad de aquellos de mis paisanos, cuya consciencia está cargada con la masacre de Jedwabne, al igual que con otros actos infames en contra de los compatriotas judíos en otros lugares de Polonia.

No puedo terminar esas observaciones sin la reflexión de que AMIA en su justa lucha contra la censura y tergiversación de la historia decidió reproducir el artículo de Pavlovsky junto con la foto que lo ilustraba, con lo que, desgraciadamente, divulgó la ímproba manipulación de Página 12. Estaría agradecido, si en nombre de la verdad quisiera Usted tomar medidas para eliminar esa dolorosa falsificación.

Permite Usted que al asegurarme que esta carta llegó a sus manos, podré facilitarla también a otros lectores.

Marek Pernal, Embajador de Polonia

marzo 13: de Polish League Against Defamation - Reduta dobrego imienia.

Estimados Señores:

La Fundación Reducto del Buen Nombre - Liga Polaca contra la Difamación se ha establecido para corregir la información falsa sobre la historia de Polonia, especialmente la de la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo ahora, recordamos cuando la marea de falsas acusaciones en contra de los polacos, así mismo en contra del Reducto del Buen Nombre, ha inundado directamente los medios argentinos.

Recordemos los hechos. En el texto de Federico Pavlovsky Znajome twarze (Rostros Familiares), en el que describe el crimen contra los judíos en Jedwabne (1941), había una fotografía póstuma de soldados de la resistencia independista polaca, quienes después de la Segunda Guerra Mundial luchaban contra los comunistas y el 25 de febrero de 1950 fueron asesinados por agentes de la Oficina de Seguridad. En la foto se muestra a los héroes polacos que no tenían nada que ver con el asesinato de los judíos en Jedwabne, por lo que la ilustración de los crímenes contra los judíos con estos personajes es una manipulación, una acción que falsifica la historia y viola el buen nombre de los soldados polacos. Sobre el asunto de cambiar la foto han intervenido repetidamente polacos y la misma embajada polaca. A pesar de las solicitudes, los editores todavía no la han cambiado. En esta situación, por el bien de la verdad histórica, el Reducto del Buen Nombre ha puesto una intervención legal.

El Reducto no está exigiendo cambios en el texto de Federico Pavlovsky y, por lo tanto, no niega el crimen en Jedwabne, sino que exige disculpas en relación con la manipulación de la fotografía que ilustra el texto. El artículo en el portal Página 12 sigue erróneamente ilustrado y ofende la memoria de los soldados que luchaban contra los comunistas.

Mientras tanto, tras las intervenciones anteriores sin éxito en la editorial y la intervención legal, el Reducto del Buen Nombre se ha encontrado con muchos ataques de los medios de comunicación argentinos defendiendo las mentiras. Definen nuestra organización como "nacionalista", "revisionista", como partidarios de la "negación", e incluso como una institución "fascista". En sus comentarios, incluso está la frase "Polonia nazi" con referencia a nuestro país. Estamos sorprendidos de ver la cantidad de estos epítetos, así como las acusaciones contra nosotros mismos. Las acusaciones más comunes contra nosotros están, entre otras, de modo que supuestamente golpeamos la libertad de expresión, limitamos el debate histórico y tratamos de censurar la historia de Polonia.
Estas acusaciones son completamente infundadas.

Si por el hecho de demandar la verdad y exactitud histórica el Reducto del Buen Nombre es llamada una organización "fascista", "negacionista" y "revisionista", entonces, ¿cómo llamar a los defensores de las mentiras históricas? El conocimiento de la historia de Polonia es imprecisa en el mundo, lo que se confirma en el caso descrito por nosotros del error cometido en las páginas del portal Página 12. El Reducto exige la verdad histórica, y no tiene nada que ver con la censura y un ataque a la libertad de expresión. La imagen que ilustra el artículo fue seleccionada incorrectamente e insulta la memoria de los héroes polacos. Los editores de Pagina 12 persisten en mentir.

Reducto del Buen Nombre - Liga Polaca contra la Difamación