Fake news, creación del nazismo

Volksempfänger -Receptor del Pueblo-

Volksempfänger -Receptor del Pueblo-

El Volksempfänger, receptor del pueblo, fue producido a partir de 1933 por el Ministerio de Propaganda e Ilustración Pública del Reich. Todos querían tener una radio en su casa, esta nueva invención proveía noticias, música, novelas y entretenimiento directamente a cada hogar. El ministro Joseph Goebbels advirtió inmediatamente su enorme potencial de difusión para hacer llegar los mensajes e instalarlos en la vida cotidiana de todos los alemanes. El Volksempfänger se vendía a precio muy inferior a cualquier otro aparato de radio de modo que cualquiera lo podía comprar. No solo cada una y toda familia alemana tenía una radio sino que el Ministerio enviaba una fuerza de control que iba casa por casa para confirmar que la radio estaba encendida y que el discurso de Hitler o de Goebbels por cadena nacional era oído por la familia entera. Se exigía que todo restaurante y café tuviera una y que los discursos fueran emitidos. También había parlantes en las calles ubicados en postes y columnas de alumbrado público que tronaban a todo volumen las encendidas diatribas nazis.

La radio fue un medio privilegiado de penetración que, en medio del terror de ser visto como opositor, fue homogeneizando la “opinión pública” y encarrilándola en el sentido que el Ministerio pretendía.

Cuando el mismo mensaje, es repetido y replicado por variados dispositivos, primero puede sonar extemporáneo pero a medida que la reiteración se hace música de fondo, se va “naturalizado” e imponiendo y genera en muchos un cambio de visión. ¿Quién se animaría a decir lo contrario? La aceptación paulatina, al principio instrumental, corre el peligro de internalizarse y volverse parte de uno mismo.

Goebbels fue un maestro en la generación de lo que hoy llamamos fake news y un brillante estratega en los mecanismos implementados para su difusión e instalación.

Discursos por cadena nacional obligados y audibles en todas partes, casi imposibles de ser evadidos, con mentiras y consignas que fueron penetrando lentamente como tóxicos “naturales”. La conspiración judeo-bolchevique. La puñalada por la espalda. La “teoría racial”¿La gente los incorporó por ingenuidad, por tontería? No fue así. Fue debido al  terror. El terror de sugerir siquiera una reflexión o comentario crítico. Fue porque había que tener un trabajo para mantenerse y el régimen especulaba con eso; había que estar afiliado al partido y al sindicado adecuado y, además de no ser judío, no tener ninguna mancha, por pequeña que fuera que levantara sospecha alguna de comunismo o activismo político opositor.

Goebbels tuvo tan claro que la remodelación de la opinión pública era esencial para el mantenimiento e incremento del poder del III Reich -que iba a ser de mil años-  que fue la primera vez en la historia que la propaganda tuvo un ministerio. Desde allí el control era total. Afiches, obras de teatro, películas, periódicos y otras publicaciones, chistes, murmuraciones y sospechas, todo el rango posible era cubierto por el Ministerio de Propaganda e Ilustración Pública.

Pero la radio fue el eje central de la estrategia comunicativa porque entraba de buen grado en cada casa y vestía a las mentiras y consignas con el disfraz de la verosimilitud.

El éxito de Goebbels fue tan fantástico que sus sucesores, los gobiernos dictatoriales, totalitarios y fascisto-populistas que siguieron al tristemente pretencioso y desafinado “nunca más”, lo tomaron como modelo. Hoy día las fake news no llegan por la radio, sino mediante las usinas de engaños goebbelianas y son distribuidas por algunos referentes periodísticos y principalmente por las redes sociales que consumimos todos con la misma “ingenuidad” que aquellos alemanes, con la misma voracidad suicida.  

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Publicado en Infobae: https://www.infobae.com/opinion/2019/02/18/goebbels-y-la-invencion-de-las-fake-news/

Adoctrinamiento de niños en Argentina

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La infamia se repite. Como una pesadilla sin fin la creatividad del MAL se pone en práctica dirigida al adoctrinamiento de niños. No es nuevo en la historia de la Humanidad. Durante el nazismo el Ministerio de Propaganda del Reich liderado por Joseph Goebbels se ocupó de crear, producir y difundir innumerables materiales de adoctrinamiento en especial para los niños y jóvenes. Posters, folletos, periódicos, colonias de verano, escuelas especiales, grupos juveniles, libros de texto y entre tantos otros, un juego de mesa que hizo furor. Se llamaba “Juden Rauss”, judíos afuera. Como el juego de la oca, era un tablero con casillas, dados y unas figuras que debían hacer el recorrido. Eran personas coronadas con sombreros largos y puntiagudos con rasgos claramente judíos según el estereotipo antisemita. Ganaba quien conseguía expulsar a todos a Palestina. Sí, a Palestina porque Israel todavía no existía, se llamaba Palestina.

Los nazis mandaban a los judíos a Palestina. Hoy, que existe Israel, deben irse. Nunca hay lugar para los judíos. Ni acá ni allá.

Se vende y distribuye hoy un juego similar con el nombre de “Ahed Tamimi y la lucha del pueblo palestino”. También hay un tablero y un derrotero que sigue la heroína según los dados vayan indicando según en qué casillero caiga.  

Ejemplos de algunos:

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  • “los vecinos y vecinas de Nabi Saleh salen a las calles a exigir que les devuelvan su manantial. Te sumás y avanzás dos casilleros”,

  • “meten preso a un familiar de Ahed. Como toda la familia tiene que ir a reclamar su libertad perdés un turno”,

  • “soldados de Israel disparan gases lacrimógenos contra los pibes, avanzás dos casilleros del susto”,

  • “Ahed tiene que viajar para dar una charla sobre la lucha de su pueblo. Esperás su regreso y perdés un turno”,

  • “una patrulla de soldados israelíes detiene a Ahed en una calle de su barrio perdés un turno”.

Igual que en el juego nazi, al seguir las instrucciones se incorpora inadvertidamente el contenido político y se lo va naturalizando, de modo que se pueda homogeneizar a la población y anestesiar su raciocinio y su moral. Gran lección del Ministerio de Propaganda nazi.

La Editorial Sudestada produce este tendencioso panfleto como buenos alumnos del nazismo y, por las dudas, le suma este argumento de venta:

"Cuando vemos algo que no está bien, que no es justo, que es un abuso... ¿hay que gritar, hay que salir a las calles, hay que protestar, hay que pelear? ¡Claro que sí! Eso hizo Ahed Tamimi, eso hace el pueblo palestino. Es por eso que queremos contarte su historia y la de todo su pueblo. Porque Ahed es una heroína, y porque su voz se escucha en estas páginas".

Claro que si se los confronta negarán antisemitismo alguno. “Estamos en contra de la ocupación israelí” dirán. Les vamos a creer cuando también estén en contra del asesinato de cristianos en Siria, del régimen dictatorial de Corea del Norte, de la expulsión de los Rohingyas por el ejército de Myanmar (a que no tienen idea de dónde está todo eso), a la hambruna en el norte de Yemen con la intervención de Irán, a la desastrosa situación en Venezuela, al conflicto entre Rusia y Ucrania, la crisis de los refugiados en Europa y tantos otros hechos que tiñen de oprobio a la condición humana. Acerca de nada de eso se habla, se difunde, se crean materiales de concientización y reflexión.

Solo cuando se trata de judíos.

Si eso no es antisemitismo, ¿el antisemitismo dónde está?  

Adoctrinamiento de niños en Argentina

La infamia se repite. Como una pesadilla sin fin la creatividad del MAL se pone en práctica dirigida al adoctrinamiento de niños. No es nuevo en la historia de la Humanidad. Durante el nazismo el Ministerio de Propaganda del Reich liderado por Joseph Goebbels se ocupó de crear, producir y difundir innumerables materiales de adoctrinamiento en especial para los niños y jóvenes. Posters, folletos, periódicos, colonias de verano, escuelas especiales, grupos juveniles, libros de texto y entre tantos otros, un juego de mesa que hizo furor. Se llamaba “Juden Rauss”, judíos afuera. Como el juego de la oca, era un tablero con casillas, dados y unas figuras que debían hacer el recorrido. Eran personas coronadas con sombreros largos y puntiagudos con rasgos claramente judíos según el estereotipo antisemita. Ganaba quien conseguía expulsar a todos a Palestina. Sí, a Palestina porque Israel todavía no existía, se llamaba Palestina.

Los nazis mandaban a los judíos a Palestina. Hoy, que existe Israel, deben irse. Nunca hay lugar para los judíos. Ni acá ni allá.

Se vende y distribuye hoy un juego similar con el nombre de “Ahed Tamimi y la lucha del pueblo palestino”. También hay un tablero y un derrotero que sigue la heroína según los dados vayan indicando según en qué casillero caiga.  

Ejemplos de algunos:

  • “los vecinos y vecinas de Nabi Saleh salen a las calles a exigir que les devuelvan su manantial. Te sumás y avanzás dos casilleros”,

  • “meten preso a un familiar de Ahed. Como toda la familia tiene que ir a reclamar su libertad perdés un turno”,

  • “soldados de Israel disparan gases lacrimógenos contra los pibes, avanzás dos casilleros del susto”,

  • “Ahed tiene que viajar para dar una charla sobre la lucha de su pueblo. Esperás su regreso y perdés un turno”,

  • “una patrulla de soldados israelíes detiene a Ahed en una calle de su barrio perdés un turno”.

Igual que en el juego nazi, al seguir las instrucciones se incorpora inadvertidamente el contenido político y se lo va naturalizando, de modo que se pueda homogeneizar a la población y anestesiar su raciocinio y su moral. Gran lección del Ministerio de Propaganda nazi.

La Editorial Sudestada produce este tendencioso panfleto como buenos alumnos del nazismo y, por las dudas, le suma este argumento de venta:

"Cuando vemos algo que no está bien, que no es justo, que es un abuso... ¿hay que gritar, hay que salir a las calles, hay que protestar, hay que pelear? ¡Claro que sí! Eso hizo Ahed Tamimi, eso hace el pueblo palestino. Es por eso que queremos contarte su historia y la de todo su pueblo. Porque Ahed es una heroína, y porque su voz se escucha en estas páginas".

Claro que si se los confronta negarán antisemitismo alguno. “Estamos en contra de la ocupación israelí” dirán. Les vamos a creer cuando también estén en contra del asesinato de cristianos en Siria, del régimen dictatorial de Corea del Norte, de la expulsión de los Rohingyas por el ejército de Myanmar (a que no tienen idea de dónde está todo eso), a la hambruna en el norte de Yemen con la intervención de Irán, a la desastrosa situación en Venezuela, al conflicto entre Rusia y Ucrania, la crisis de los refugiados en Europa y tantos otros hechos que tiñen de oprobio a la condición humana. Acerca de nada de eso se habla, se difunde, se crean materiales de concientización y reflexión.

Solo cuando se trata de judíos.

Si eso no es antisemitismo, ¿el antisemitismo dónde está?  


English translation:

INDOCTRINATION OF CHILDREN IN ARGENTINA

By Diana Wang

Infamy repeats itself. As an endless nightmare, the creativity of EVIL is applied to indoctrinate  children. This is not new in the history of Humanity. During the Nazi regime, the Reich Ministry of Propaganda led by Joseph Goebbels was devoted to creating, producing and disseminating countless indoctrination materials, especially for children and young people. Posters, flyers, newspapers, summer camps, special schools, youth groups, textbooks and, among many others, a board game that was all the rage. Its name was “Juden Rauss” – Jews Out. Like the Game of the Goose, it was a game board with squares, dices and some  game piece figurines that had to follow the track. They were people with large pointed hats with clearly Jewish features after the antisemitic stereotype. The winner was whoever managed to expel all the Jews to Palestine. Yes, to Palestine because the State of Israel did not exist yet, it was called Palestine.

The Nazis sent the Jews to Palestine. The State of Israel exists today and they must leave it. There is never place for the Jews. Neither here nor there.

Now a similar game is being sold and distributed under the name “Ahed Tamimi y la lucha del pueblo palestino“ (Ahed Tamimi and the struggle of the Palestinian people). There is also a game board and a track that the heroine follows according to throws of dices indicating on which square to land.

Some examples:

* Nabi Saleh‘s neighbors take to the streets to demand the return of their wellspring. You join them and move two squares,

*they send down one of Ahed‘s relatives. As every family has to go and reclaim its freedom, you miss a turn,

*Israeli soldiers shoot tear gas against the kids, you move two squares because of the fright,

*Ahed has to travel to give a talk about the struggle of its people. You wait for her return and miss a turn,

*a patrol of Israeli soldiers detains Ahed on a street in its neighborhood, you miss a turn.

As in the Nazi game, while following the instructions, the political content is inadvertently incorporated and naturalized, to homogenize the population and anaesthetize its reasoning and its morality. Great lesson from the Nazi Ministry of Propaganda.

Sudestada Editorial is producing this biased pamphlet, as good disciples of Nazism,  and, just in case, his selling argument is added:

“When we see something that is not right, that is not fair, it is an abuse... Do we have to shout? Do we have to take to rally? Do we have to protest? Do we have to fight? Of course we do! That is what Ahed Tamimi did, that is what the Palestinian people do. That is why we want to tell you her story and the story of her people. Because Ahed is a heroine, and because her voice is heard in these pages.”

Of course, if they were confronted, they will deny any kind of antisemitism. “We are against the Israeli occupation,” they would say. We will believe them when they are also against the murder of Christians in Syria, against the dictatorial regime in North Korea, against the expelling of the Rohingya in Myanmar (they may not even know where it is), against the famine in northern Yemen with Iran‘s intervention, against the terrible situation in Venezuela, against the conflict between Russia and Ukraine, against the refugee crisis in Europe, and many other situations that cover human condition with opprobrium. Nobody speaks, disseminates or creates materials for awareness-raising and reflection about none of those situations.

Only when it is about the Jews.

If that is not antisemitism, what is?

Publicado por Infobae el 8 de enero de 2019




Valentines vs darthesianos. El nuevo modelo de hombre.

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A Valentín de 68 años, el caso Darthés le hizo barajar y dar de nuevo. CEO de una importante multinacional, casado, tres hijos -dos mujeres y un hombre-, dos nietos, su primera reacción fue de rechazo por el descuartizamiento público del acusado, por el video de la víctima que le pareció muy bien armado, por la sospecha de objetivos políticos encubiertos, por el recuerdo de algunos hombres notorios acusados de un modo que le parecía una venganza personal y porque temía que la denuncia abriera la compuerta de muchas otras, no siempre verdaderas. Desestimó ese “griterío airado”, no le gustó, no le pareció importante. Pero todo cambió cuando llegó a su casa. Su esposa, sus dos hijas, su yerno y hasta su hijo, tomados por el tema, coincidían en que finalmente se hablaba de lo que había que hablar y que esas cosas debían salir a la luz. “Esas cosas, ¿qué cosas?” preguntó pasmado Valentín. Entonces su mujer y sus dos hijas le contaron, irritadas ante su ignorancia, varios episodios humillantes que habían debido afrontar y aguantar por ser mujeres. Confrontado e impresionado con lo que escuchaba, la denuncia contra Darthés le tocó de otra manera, comenzó a hacérsele carne.

Concienzudo y estructurado, se sumió en una exhaustiva y honesta revisión su vida desde la nueva perspectiva de lo escuchado en su propia familia. Reconoció que en su educación y formación había sido esencial la convicción de que hombres y mujeres constituían universos bien diferenciados y, especialmente, jerarquizados. Los hombres más poderosos, capaces de mandar, fuertes y racionales, protagonistas, competitivos, efectivos y autosuficientes. Las mujeres no, subalternas, emocionales, inestables, fluctuantes, domésticas, menos interesadas en lo verdaderamente importante de la vida. Nociones establecidas y rubricadas por religiones, novelas, canciones, chistes, universales y “naturales”, implicando que era como siempre había sido y cómo seguiría siendo.

El lugar de la mujer como compañera sexual también estaba claramente jerarquizado; subsidiaria del deseo del hombre, su función, tuviera o no tuviera ganas, era satisfacerlo. Valentín, como tantos, había comenzado su vida sexual con una prostituta junto con un grupo de amigos, el cuerpo femenino estaba destinado para su solaz y placer y la mujer jugaba a hacerse la difícil para estimular el deseo. Un chiste común en su adolescencia era que si una mujer decía que ‘no quería’ quería decir ‘tal vez’, que si decía ‘tal vez’ quería decir que ‘sí’ y si decía ‘sí’ era que ya no era doncella. ¡Y les causaba mucha gracia, claro!

La esposa era “la señora de”, ¿de quién? de un hombre, era su posesión, tanto que “poseer a una mujer” era sinónimo de encuentro sexual. El amo del cuerpo de la mujer, y de la mujer, era el hombre. Y el dueño, obviamente, tenía el derecho de hacer lo que quería con su objeto poseído. En ese contexto la violencia, el forzamiento y el abuso eran una consecuencia lógica. A las mujeres se sumaban los niños, feminizados por su debilidad y posición social, que también eran posesión del amo y podían ser golpeados y abusados con pleno derecho.

Anonadado por el descubrimiento dio un paso atrás respecto al rechazo que la denuncia contra Darthés le había producido. Revisó su vida entera, sus suposiciones, sus creencias, todo lo que siempre había dado por cierto respecto sobre qué era ser hombre y qué era ser mujer, los derechos de cada uno y su status social y familiar. Inteligente y valiente, se dio cuenta de que era más que su mirada sobre la mujer, que también cuestionaba seriamente su lugar como hombre incluso también respecto de otros hombres.

Recordó el miedo que había sentido cuando Esteban, su hijo, quería jugar con las muñecas de sus hermanas, el miedo de que se “volviera maricón”. ¿Qué peor? Por suerte le había salido bien, pensó con alivio. “¡¿Por suerte?!” se dijo. “¿O sea que aunque revise y cuestione lo que a todas luces es arbitrario, la cosa sigue funcionando en mi interior y sigo preso de todo lo que siempre tomé como natural y verdadero?”.

Sí Valentín, sigue funcionando. Nos llevará mucho tiempo volver sobre nuestros pasos como civilización para revisar, de verdad, las nociones en las que nos hemos criado como si fueran verdades incontrovertibles. Funciona aunque sepas que tu mujer no es menos mujer porque dirige esa ONG que tanto los enorgullece, que tu hija Sabrina no es menos mujer porque es cirujana ni tampoco tu hija Malena que está a punto de recibirse de piloto aerocomercial. Son otros modelos de mujeres que aquellos con los que te criaste y que tomaste por naturales y estamos siendo cada vez más. Corremos con lobos, amamos y acariciamos pero también inventamos, descubrimos, damos órdenes, ganamos dinero y no tenemos a la maternidad como principal objetivo en nuestra vida.

La ola que abre el caso Darthés nos da la oportunidad de revisar nuestras propias convicciones. Tanto hombres como mujeres. Porque las mujeres hemos sido criadas en el mismo contexto machista que los hombres y lo perpetuamos en la educación que le damos a nuestros hijos. Y no se trata solo de sexo, la violencia sexual es la punta del iceberg. Cito a Inés Hercovich: “... el colectivo de las mujeres ocupa un lugar de inferioridad dentro del sistema, pero también hay mujeres que oprimen a mujeres. Y en el colectivo de los hombres no todos sacan ventajas, también hay hombres que están marginados, que sufren mucha violencia”.

Valentín hizo honor a su nombre. Los darthesianos negadores, los que no se atreven a decir ‘me equivoqué’ están siendo reivindicados por los valentinos aceptadores, los que se atreven a revisar, cuestionar y refundar su masculinidad. Más hombres que nunca, mejor hombres que nunca, están decididos a serlo sin que ello implique el derecho a denostar, humillar, discriminar laboralmente, inferiorizar, golpear, asesinar ni poseer a ninguna mujer. Son los que se esfuerzan voluntariamente en reinventarse y elegir vivir sin someterse a las relaciones de dominio de género, sin víctimas ni perpetradores. El nuevo modelo de hombre.

Dijo Rita Segato: Que la mujer del futuro no sea el hombre que estamos dejando atrás

Darthés es más que Darthés

https://www.google.com.uy/search?q=violaci%C3%B3n+abuso+sexual+acoso&rlz=1CASMAI_enUS824US824&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiVk7Cm6Z_fAhVBhpAKHZAKDhwQ_AUIDigB&biw=1300&bih=573#imgrc=_z1pqP9FwEOokM:

De pronto el dique explotó. Siglos de vidas femeninas fueron haciendo de las memorias de los abusos sexuales un océano profundo e inconmensurable que ahora derrama de manera incontenible relatos, angustias y memorias secretas, humillantes y avergonzadas.

¿Qué mujer no ha tenido en el transcurso de su vida un momento o un hecho de abuso que guarda como recuerdo emponzoñado? El “mirá cómo me pongo” es un cachetazo a la sociedad porque permite que comience a asomar la falaz naturalización del abuso.

El cuerpo de la mujer, endiosado como portador de nueva vida, también estuvo teñido de sexo y pecado. Solo cuerpo, cuerpo sagrado cuando gestante y amamantante, cuerpo pecaminoso cuando deseante y provocador, cuerpo culpable. Ellas y sus pechos turgentes, sus caderas rotundas, sus cinturas voluptuosas, sus piernas abrazantes, sus ojos hechiceros, ellas ofrecen, ellas buscan, ellas piden. Nublan la voluntad y encienden el deseo. Son diabólicas. El canto de sirenas femenino atrae de manera hipnótica y los hombres van tras ellas atontados, atrapados en sus redes seductoras y privados de voluntad.

Las mujeres también lo creíamos. Por eso ante el abuso, el acoso o la violación nos sentíamos oscuramente culpables, temíamos haber hecho algo para encender el deseo de ese pobre hombre que no había podido contenerse. No sabíamos qué pero por las dudas callábamos como si fuera una evidencia más de nuestra “natural” culpabilidad.

“Ni una más”, “me too”, “mirá cómo me pongo” son consignas desgarradas que se gritan colectivamente, fuego en los ojos, rabia acumulada vuelta alarido. Cuando el péndulo del silencio, tantos siglos frenado, se destraba, salta con violencia y rebota en el extremo opuesto. Los primeros casos son los paradigmáticos. Weinstein y Darthés son los primeros receptores de aquella rabia, aquella mordaza, aquella humillación cuando no hay más vergüenza y un colectivo de mujeres se anima a decir “a mí también me pasó, yo también me sentí culpable sin saber por qué,  yo también lo callé con vergüenza”.

No me gustan los escraches ni el escarnio público de nadie, pero sé que el péndulo liberado salta con un resorte que lo impulsa sin freno. Habrá que aguantar el embate. La denuncia y la exposición son inevitables porque Weinstein y Darthés son más que Weinstein y Darthés. Además de lo que hicieron, representan a todos los hombres que nos miraron con lascivia, que nos sobaron y toquetearon, que nos vendieron y compraron como cuerpos sin derecho ni voluntad, que nos golpearon, que nos violaron, que nos castigaron y asesinaron.

Llegará un tiempo de temperancia cuando la rabia tenga un cauce socialmente aceptado y el abuso sea vivido como delito. Se abren nuevas conversaciones para mujeres, para hombres y entre mujeres y hombres.



Publicado en La Nación






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¿Por qué no me lo pediste?

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Betty se desperezó en cuanto sonó el despertador. El sonido de la lluvia la amodorraba pero debía levantarse para estar a las 9 en la clínica y reemplazar a su hermana. Domingo triste luego de tantos días de turnarse para acompañar la internación de su mamá que, todos sabían, se estaba muriendo sin remedio.

Se duchó con desgano, se vistió y bajó a desayunar. La cocina estaba caldeada, el aroma del café recién hecho era embriagador, Raúl con una taza humeante en la mano, los anteojos de leer haciendo equilibrio en la punta de la nariz: estaba total y absolutamente sumergido en la lectura del diario. El domingo era el único día en que podía tomarse todo el tiempo para hacerlo.

Betty se servía una taza, buscaba su cartera, revisaba si tenía todo, acercaba el abrigo, la bufanda y el paraguas y mientras se preparaba se preguntaba: ¿me acompañará a ver a mamá?

No dijo nada. Esperó. Parecía que Raúl no tenía ninguna intención de ir con ella a pasar el día entero en la clínica al lado de su mamá inconsciente. Sin poder controlarlo, se empezó a enojar, tanto que no pudo ni siquiera sentarse. Iba y venía por la cocina acomodando cosas que no precisaban ser acomodadas como para darle tiempo a Raúl a que reaccionara y le preguntara: "¿A qué hora salimos?".

Pero no. Seguía inmerso en el diario, como flotando sobre un lago manso, saboreando su café de la mañana en una actitud tan relajada que decía a las claras que no pensaba moverse de ahí.

Betty sintió que le subía la rabia como una burbuja estranguladora. ¿Me dejará todo el día sola? ¿No le importa que esté pasando un momento tan duro en ese lugar horrible? ¿En qué mundo vive? ¿No se acuerda de que con su mamá estuve todo el tiempo a su lado? Y la burbuja fue creciendo y creciendo y haciéndose más y más pegajosa, asfixiante y envenenada.

 

En un arrebato tomó las llaves del coche y las agitó para que Raúl oyera. Pero nada. Él ni se mosqueó. Seguía tras sus anteojitos equilibristas nadando en el diario, con su café ya terminado y sin siquiera levantar la mirada. Ni pestañear. Ni nada.

Furiosa, Betty tomó la cartera, el abrigo, el echarpe y el paraguas y salió mordiendo un "chau" con un portazo estruendoso. Abrió el coche, se acomodó, puso las llaves en el contacto pero un gemido animal y un acceso de llanto le impidió ponerlo en marcha.

Reclinada sobre el volante, lloró y gritó hasta quedar agotada. Se bajó del coche, volvió sobre sus pasos, abrió la puerta de la cocina con violencia y desesperación y gritó: "¡¿Es que me vas a dejar ir sola?!". Y Raúl levantó la mirada, sorprendido ante el llanto y la angustia, apoyó el diario sobre la mesa, se quitó los anteojos y le preguntó: "¿Querías que te acompañe?". "¡Sí, claro, claro que quería!"

Suavemente, con ternura, Raúl tomó su abrigo, juntó los diarios y se los puso bajo el brazo, se acercó a Betty, la abrazó y le dijo al oído: "Creí que preferías ir sola. ¿Por qué no me lo pediste?".

https://goo.gl/u5XAav

Los hijos del otro

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Si convivir en pareja ya es complicado, convivir en un segundo matrimonio donde hay hijos de matrimonios anteriores, lo es aún más.

En la pareja son dos, en la segunda pareja son varios porque se incluyen los hijos de uno y de otro, a veces conviviendo todo el tiempo, a veces entrando y saliendo. También vienen en el combo los ex, que no conviven en la nueva estructura pero, a modo de coro griego, son capaces tanto de corroer el mejor intento como de favorecer la vida de todos.

La inteligencia vincular requerida ahora se multiplica por cuatro y de ello depende la paz y la armonía. Estas nuevas estructuras familiares no tienen precedentes históricos ni estructuras culturales a las que recurrir, son nuevas y habrá que ir improvisando, inventando y construyendo a cada paso. Por eso es tan crucial que los participantes sean inteligentes y privilegien el bienestar de los hijos antes que sus reclamos, carencias, frustraciones y resentimientos.

Un segundo matrimonio con hijos del primero puede ser una especie de circo de tres pistas en el que van pasando varias cosas simultáneamente y abre la posibilidad a múltiples conflictos.

El apresuramiento no es una conducta favorable. El amor de la nueva pareja no basta para acomodar todo lo que requiere adaptación en la nueva estructura. Los hijos y los ex no participaron de la decisión y deben irla incorporando según cada uno pueda. Lo universal es que requiere tiempo, paciencia y comprensión hasta encontrar el modo y el espacio mejor para la convivencia de tantas personas.

Se establecen múltiples relaciones en una red que a veces es prolija y otra es un enredo complejo; relaciones con los hijos de uno que de pronto deben convivir con los hijos del otro, relaciones con los hijos del otro, ver el modo en que el otro se relaciona con sus hijos y con los nuestros, los distintos estilos, tiempos, hábitos. Para todos es algo nuevo y aparecerán rincones sombríos y situaciones que requieren resolución.

Escuchar y escucharse. No dar nada por hecho. Estar atentos a uno mismo y a cada uno de los participantes, ir negociando los lugares y espacios, tanto afectivos como físicos sin exigir ni forzar que se quieran como hermanos. Esto sucederá, si es que sucede, por sí solo con el paso del tiempo.

Recordemos que los hijos suelen creer que son los culpables del divorcio y que este sentimiento de culpa puede caer sobre la nueva pareja que representará ese fracaso y será en consecuencia la destinataria del resentimiento y el rencor. Es imprescindible informarles que no son los responsables y que no dejarán de ser queridos.

Los hijos del otro no son propios. La nueva pareja no será su mamá o papá. Aunque convivan, habrá tres campos: mamá y sus hijos, papá y sus hijos y todos juntos, y habrá que convenir reglas claras, transmitirlas a los hijos y asegurarse de que sean respetadas. Reglas acerca de espacios, tiempos y hábitos. ¿Cuando comemos lo hacemos todos juntos y hasta que no terminamos nadie se levanta? ¿Hay que tender la cama luego de despertarse? ¿Cómo es el uso del baño? ¿Cómo se distribuyen las camas? ¿Quién reta a quién? ¿Habrá horarios para el uso de los dispositivos digitales? Las mil y una cosa de todos los días. Los hijos sabrán que en la casa de antes sigue siendo de una manera y en la nueva es de otra, cada una con sus particulares reglas de funcionamiento.

¿Qué hacer con los hijos ingobernables, demandantes y maleducados que siembran minas explosivas a cada paso en el nuevo matrimonio? ¿Quién los instruirá en las nuevas reglas? Esto puede determinar malestar y peleas porque nunca debe hacerlo la nueva pareja.

Tampoco caer en la tentación de competir con los hijos del otro para asegurar su atención y cariño o pretender que nos quieran más que a su progenitor biológico.

¿Y cómo enfrentar a los ex cuando no respetan los convenios, cuando son vengativos y crueles? Si el divorcio ha sido complicado, si continúa con resentimientos pueden destruir los nidos mejor armados. Pueden usar a sus hijos como espías que llevan y traen informaciones, o temiendo perder y perderlos llenarlos de mentiras para que vean la maldad de la nueva pareja. Pueden no respetar lo convenido sobre los días, los horarios y modos de visitas y contacto, las vacaciones, los arreglos económicos, las responsabilidades (la escuela, los médicos, los trámites). Pueden abandonar a sus hijos cubiertos de odio por haber sido abandonados, dejar de hacerse cargo de los pagos necesarios incluso dejar de verlos como si el divorcio con su mujer incluyera el divorcio de sus hijos.

El amor en la pareja, el amor a los hijos, ambos igualmente fuertes, no lo puede todo. Habrá celos, envidias, enojos, inseguridades, temores, conductas irritantes hasta que las aguas se acomoden y las cosas se vayan asentando. La paciencia necesaria indica no apresurar los procesos ni forzarlos.

Estamos siendo protagonistas de un momento inédito en las relaciones familiares.Una transición entre lo que conocíamos y lo que estamos viviendo. Todo proceso requiere tiempo y, particularmente en éste, el desarrollo y entrenamiento de la inteligencia vincular que nos permita privilegiar el bienestar de todos en la nueva empresa en común. No todo es problema. Estas nuevas estructuras con hijos de uno y otro lado, pueden sumar riqueza y alegría a la nueva pareja que apuesta a intentarlo nuevamente.

https://goo.gl/z15HX1

Barenboim y la vergüenza

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Me gusta la música de Liszt. Me gusta la música de Wagner. Me gusta la música de Barenboim. No sus ideas.

Todos tenemos derecho a pensar como nos plazca. Pero hay personalidades tan relevantes que debieran tener el tino de pensar antes de hablar públicamente. El talento musical de Barenboim lo ubica en un lugar de gran responsabilidad. No puede decir cualquier cosa.

Nos avergonzamos de mojar la cama, de que nos vean desnudos, de que seamos descubiertos en alguna circunstancia íntima y privada. No nos avergonzamos de un gobierno. Nos oponemos a él, lo criticamos y/o hacemos algo para cambiarlo. En especial, y no es un aspecto menor, tratándose de Israel, este judío del mundo que, haga lo que haga, es culpable solo por el pecado de ser.

A pesar de su berrinchosa, irresponsable, efectista, sesgada y provocativa declaración de vergüenza, seguiré disfrutando de su música así como siempre hice con la de Liszt y Wagner.

Publicado en Cartas al País de Clarin: https://goo.gl/Lk5AXr 26/7/18

Publicado en Cartas de Lectores en La Nación https://goo.gl/yJZcUL 27/7/18

No sabía que no había sido feliz

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Agustín era el segundo de siete hermanos. Vivía en una pobre choza en las afueras de Valle Hermoso, Córdoba, en un paraje escondido en medio de la naturaleza cerca del arroyo Vaquerías. Su papá era el encargado de cuidar, administrar y manejar una tropilla de caballos para uso turístico. Su mamá cocinaba tortas fritas que Agustín y sus hermanos llevaban caminando a La Falda y vendían por la calle o a los pasajeros del tren cuando se detenía en la estación. Llegaban a la escuela caminando, pero cuando el papá debía llevar la tropilla al pueblo iban también a caballo. Bombeaban agua del pozo, no había luz eléctrica y los siete hermanos se acomodaban en las tres camas disponibles.

En el verano hacían correrías con sus alpargatas gastadas y se atiborraban con el piquillín que crecía en las sierras. Se bañaban en el arroyo, hacían sapitos en el agua y después se tiraban en el pasto mirando el baile de las mariposas mientras la tibieza del sol los iba secando. En el invierno las condiciones eran menos benévolas, pero nunca faltaron juegos ni alegrías. Era muy travieso y no siempre lograba esquivar los chancletazos no muy fuertes de su madre llamándolo al orden. Pícaro, sagaz y astuto ya desde chico, era un eximio jugador de truco que los grandes elegían cuando les faltaba el cuarto. Amaba ayudar a su padre a ensillar los caballos, cepillarlos, darles de comer. Eran sus amigos, conocía a cada uno y todas las mañanas corría al establo a darles los buenos días.

Agustín era el mayor de los tres varones y superaba a los más chicos con su mágica habilidad para el fútbol. Corría con esa pelota de trapo hecha por la mamá como si estuviera adherida a los pies, hacía con ella lo que quería, parecía una mascota que lo seguía por donde fuera.

A los 17 años, un entrenador porteño que lo vio jugar le propuso probarlo en el club. Un sueño hecho realidad. Con el consentimiento de sus padres, un día de fines del verano de 1958 se subió al Rayo de Sol rumbo a Buenos Aires, lleno de recomendaciones por los peligros de la gran ciudad.

De Retiro lo llevaron a la pensión en donde se alojaban los llegados del interior. Con los ojos así de abiertos, el miedo de pasar por pajuerano y el asombro ante las cosas que veía, conoció a los otros tres chicos que compartían la pieza. No todos provenían de hogares humildes como el suyo y cada chico le hizo ver que había otras vidas, otras historias, otras experiencias.

Héctor, rosarino, iba los sábados a un cine que daba tres películas de corrido, con número vivo y un señor que pasaba con golosinas y hasta bombones helados. Miguel venía de La Plata y contó que había estado varias veces en Buenos Aires, en el zoológico y en el Parque Retiro, donde había juegos maravillosos, laberintos, espejos raros, una vuelta al mundo. ¿Qué sería eso? Debía ser increíble. A Ricardo le festejaban sus cumpleaños en Malargüe con globos, un mago, regalos.

Agustín escuchaba sorprendido y maravillado. Se acostó esa noche pensando que de chico había tenido mucha suerte porque no se había dado cuenta de que no había sido feliz.

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