Que la Pologne me dénonce et m'accuse

Je veux que la Pologne me dénonce, qu´elle m'accuse, me poursuive et me crucifie

parce qu´à tous vents je dis :

ce sont des Polonais qui ont caché mon petit frère et se sont niés à nous le rendre

ce sont des Polonais qui se sont approprié les maisons et tout ce qu'il y avait dedans lorsque les Juifs furent déportés

ce sont des Polonais qui empêchaient ma mère de circuler sur le trottoir et l´obligeaient à marcher «où vont les animaux», sur la chaussée

ce sont des Polonais qui, lorsqu´ils virent revenir mes parents s'exclamèrent avec mépris «Ah? vous avez survécu?»

ce sont des Polonais qu´il fallait soudoyer lorsqu´ils découvraient un Juif

Ce sont des Polonais qui le dénonçaient, ce Juif, même après avoir accepté d'être soudoyés

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

parce que à tous vents je crie que

ce sont des Polonais qui ont brûlé vif leurs voisins à Jedwabne

ce sont des Polonais qui ont tué ceux qui revinrent à Kielce

ce sont des Polonais qui refusaient aux Juifs la possibilité de se joindre à leurs groupes de résistance

ce sont des Polonais qui dans les rues étaient à l'affût de Juifs pour obtenir la récompense promise

ce sont des Polonais qui cachèrent des Juifs pour gagner de l´argent et qui, une fois l'argent dépensé, les dénonçaient

ce sont des Polonais qui, à un prix exorbitant, vendaient un peu d´eau aux Juifs lorsque sur le chemin à Treblinka ou Auschwitz les convois faisaient un arrêt

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

parce que´à tous vents j´affirme  

que ce sont des Polonais qui dans les écoles se moquaient de leurs élèves et de leurs camarades juifs

qu´ils étaient Polonais les curés qui, en accusant les Juifs de déicides, prédiquèrent la haine durant des siècles  

que ce sont des Polonais qui applaudissaient les hordes nazies qui arrachaient les Juifs de chez eux

que ce sont des polonais qui, payés par des Juifs pour leur faire traverser une rivière ou franchir une frontière, les abandonnaient dans des parages dangereux

que ce sont des Polonais qui, après les avoir abandonnés, les dénonçaient

Que la Pologne me dénonce, m´accuse, me poursuive et me crucifie

même si je dis aussi

que le gouvernement polonais en exil n'a pas été complice du nazisme

et qu'il y eut des Polonais qui refusèrent de se soumettre et aidèrent des Juifs

des Polonais qui les cachèrent, leur donnèrent à manger et prirent soin d´eux au risque de leur propre vie

des Polonais qui s´occupèrent de leur fournir de faux documents

des Polonais aussi qui se joignirent au réseau de sauvetage Zegota.

Sans ces Polonais-là pratiquement aucun Juif n'aurait pu survivre

Ils furent plusieurs milliers  ces Polonais dont la dignité et la bravoure brillent et se détachent du fond obscur de la responsabilité de millions d'autres Polonais, complices et coupables par action ou omission,

C'est pour toutes ces raisons que je veux que la Pologne

me dénonce, moi aussi, m'accuse, me poursuive et me crucifie.

Diana Wang - Presidente de Generaciones de la Shoá en Argentina

Traduit par Hélène Gutkowski

I want Poland to report and sue me too

I want Poland to report me too, sue me, accuse me, and crucify me

because I publicly state that:

the Polish did not give my brother back

the Polish confiscated the houses and all their contents once the Jews were deported

the Polish would not let my mother walk on the sidewalk and would kick her onto the street “where animals belong”

the Polish, after seeing that my parents had survived, said with disdain “eh? You survived?”

the Polish asked for bribes when they discovered a Jew

the Polish would report them even after they had been bribed

I want Poland to report me,

sue me, accuse me, and crucify me because

the Polish incinerated their neighbors in Jedwabne

the Polish killed those returning to Kielce

the Polish would not let Jews join their resistance

the Polish would stalk the streets, hoping to catch a Jew for the reward

the Polish hid Jews for money and, when the money ran out, would end up reporting them

the Polish would sell water at exorbitant prices when trains stopped on their way to Treblinka and Auschwitz

I want Poland to report me, sue me, accuse me, and crucify me because

the Polish mocked Jewish students at school

the Polish priests preached hate century after century based on the believe that the Jews killed Christ

the Polish applauded the Nazi hordes who ripped Jews from their homes

the Poles who were hired to help Jews cross rivers and borders were the same ones who would abandon them in unknown places

the Polish were the ones who, after abandoning them, would report them

I want Poland to report me, sue me, accuse me, and crucify me because

Even though I also say that

the Polish government abroad was not a Nazi accomplice, and that

there were also some Poles who did not submit and did help the Jews

some Poles did hide them, feed them, and take care of them while risking their lives

some Poles did provide them with false documents

some Poles were also part of Zegota’s salvation network

without these Poles almost no Jews would have survived

these thousands of Poles stood in harsh contrast to the millions of complicit Poles who were guilty of actions of omission and commision

Because of all this

I want Poland to report me too, sue me, accuse me, and crucify me

Diana Wang. President of Generaciones de la Shoá en Argentina.

Translation by Judith Tiferes and David LaVergne

Pido que Polonia me denuncie

Quiero que Polonia me denuncie a mi también

que me demande, me acuse y me crucifique

porque digo públicamente que:

fueron polacos los que no devolvieron a mi hermanito

fueron polacos los que se apropiaron de las casas y de todo lo que había adentro una vez que los judíos había sido deportados

fueron polacos los que no dejaban a mi mamá caminar por las veredas y la echaban a la calle “por donde van los animales”

fueron polacos los que cuando vieron vivos a mis padres profirieron con desprecio “¿ah? ¿sobrevivieron?”

fueron polacos los que pedían sobornos cuando descubrían a un judío

fueron polacos los que lo denunciaban aún después de sobornados

Quiero que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique porque

fueron polacos los que quemaron a sus vecinos en Jedwabne

fueron polacos los que mataron a los que volvían a Kielce

fueron polacos los que no dejaban que ningún judío integre sus grupos rebeldes

fueron polacos los que iban atentos por las calles esperando cazar algún judío para ganarse la recompensa

fueron polacos los que escondieron judíos a cambio de dinero y los que, cuando el dinero se terminaba los denunciaron

fueron polacos los que vendían agua a precios exorbitantes cuando los trenes se detenían en su camino a Treblinka y Auschwitz

Quiero que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique porque

fueron polacos los que se burlaban de sus alumnos y compañeros judíos en las escuelas

fueron polacos los curas que predicaron siglo tras siglo el odio bajo la acusación de deicidio

fueron polacos los que aplaudían a las hordas nazis que arrancaba a los judíos de sus casas

fueron polacos los contratados para hacer cruzar ríos y fronteras a los judíos y los que los abandonaban en parajes desconocidos

fueron polacos los que después de abandonarlos los denunciaban

Que Polonia me denuncie

que me demande, me acuse y me crucifique

aunque diga también que

el gobierno polaco en el exilio no fue cómplice del nazismo y que

también fueron algunos polacos los que no se sometieron y ayudaron a los judíos

también algunos polacos los escondieron, alimentaron y cuidaron arriesgando sus vidas

también fueron algunos polacos los que les proveyeron de documentos falsos

también algunos polacos integraron la red de salvación Zegota

sin esos polacos casi ningún judío podría haber sobrevivido

fueron miles esos polacos que iluminan por contraste y con crudeza a los millones de polacos cómplices, responsables y culpables por acción u omisión

Por todo eso

Quiero que Polonia me denuncie a mi también

que me demande, me acuse y me crucifique.

 

Repercusiones en los medios:

Editorial de Alfredo Leuco

Nota en Pagina 12

Nota en Urgente 24

The Guardian

 

Radio Pública israelí, KAN en español, a partir del minuto 38

Carta del rabino Nissenbaum:

Bs As 22 de Adar de 5778

09 de marzo de 2018

 Mi muy querida Diana: Estoy en USA de vacaciones y mi secretaria me envió hace días tu texto sobre la nefasta ley del gobierno polaco respecto al Holocausto. No podía dejar de escribirte, en primer lugar porque lloré como un chico mientras lo leía. Mis bisabuelos llegaron a la Argentina entre 1870 y 1890, por lo tanto no tenemos en nuestra familia victimas o sobrevivientes conocidos de la Shoah. Mientras mi padre desde pequeño me contaba historias bíblicas, mi madre en cambio, a partir de mis 7 años empezó a contarme las atrocidades de los nazis en los campos y en los ghettos y los experimentos médicos con los niños judíos, por eso me considero un sobreviviente del texto.

Tu escrito es para mí una proclama ejemplar acerca de nuestra especie, que puede llegar  a los grados más terroríficos de la deshumanización por su crueldad y violencia despiadada pero también cuenta de aquellos otros de nuestra misma especie capaces de desafiar el deterioro moral y con valentía solidaria, aún a riesgo  de sus vidas pudieron convertirse en jasidei umot olam, es decir,  superar la especie y construirse en la muy rara categoría llamada "ser humano" desafío al que todos somos llamados a construir con nuestras mistéricas existencias.

Aunque se ha dicho que después de Auschwitz no hay poesía, para mí tu texto es un asombroso poema, porque solo la poesía posee un metalenguaje, más allá del sentido que le damos a las palabras, porque donde ninguna de ellas alcanzaría a explicar lo inexplicable y lo imperdonable, tu texto se manifiesta como una epifanía más del misterio  del mundo y del hombre.  Creo que tu texto habría que incorporarlo en la liturgia de conmemoración de la Shoah. Sería maravilloso que en todas las escuelas y universidades, los maestros y alumnos judíos y no judíos pudieran recitarlo como un himno. Creo que en las inútiles Naciones Unidas cada representante de su respectivo país se sintiera moralmente obligado a recitarlo.

Inmensas gracias nuevamente mi muy querida y admirada Diana, porque lloré, porque volví a sentir una nueva experiencia mística de lo profundo religioso y de lo sagrado de la vida, y por que sentí profundamente que no lo estaba leyendo sino rezándolo, gracias por este legado que nos diste y que sin duda es tu propia escritura, pero al mismo tiempo tengo la sospecha que Dios se expresó secretamente entre tus palabras para poder perdornarse a sí mismo por su inexplicable silencio y ausencia en la terrible oscuridad de lo que nunca debió haber sucedido.         

Con inmenso amor   

Rabbi Reuben Nisenbom.

Presidente, Fundador y Rabino del C de E J M

Carta del embajador de Polonia en Argentina al presidente de AMIA.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2018
Sr. Agustín Zbar, Presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina

Del artículo “Repudio unánime” publicado en Página12 del 7 de marzo, me enteré que AMIA publicó en su fanpage de Facebook el artículo de Federico Pavlovsky „Rostros familiares”, publicado por primera vez el 18 de diciembre de 2017 en Página 12.

¿Sería tan amable y podría explicar a quiénes se puede ver en la foto que ilustra el texto de Federico Pavlovsky? ¿Son cadáveres de judíos que habitaban Jedwabne asesinados por polacos? No, son polacos, miembros de la conspiración anticomunista, matados por funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública en 1950, 9 años después de la masacre de Jedwabne. Se conoce bien sus nombres y apellidos. No tuvieron nada en común con el cruel acto cometido por los habitantes de Jedwabne en 1941. ¿Por qué Página 12 decidió hacer semejante manipulación? No lo sé.

Escribí con relación a ese asunto al director de Página 12, Ernesto Tiffenberg, el 19 de diciembre, al día siguiente de la publicación del artículo „Rostros familiares”. Sin ninguna respuesta. Escribí nuevamente el 12 de enero. El director Tiffenberg nuevamente no consideró adecuado contestar, en mi opinión, mi cortés carta que le había dirigido.

Considero que es una cuestión importante, puesto que en realidad es esa foto utilizada para ilustrar el artículo sobre la masacre de Jedwabne, y no el artículo en sí mismo lo que provocó a Reduta Dobrego Imienia (Reducto de Buen Nombre) en Polonia acusar judicialmente a Página 12.

Todo eso sucedió varias semanas antes de que el parlamento de Polonia haya aprobado la ley sobre el Instituto de la Memoria Nacional, que actualmente se volvió objeto de crítica. Crítica que –deseo añadir– durante los trabajos sobre esta ley antes de promulgarla surgió también en mi país, y no solamente en el entorno de los judíos. Las vacilaciones ocasionadas en aquel momento llevaron al Presidente Andrzej Duda a dirigir la nueva ley al Tribunal Constitucional, para que éste decida si se viola o no el derecho constitucional a la libertad de palabra. Si la viola, la ley va a tener que ser cambiada. La sentencia del Tribunal Constitucional, ojala esté otorgada lo antes posible, la espera mucha gente en todo el mundo. No creo que antes de que se dicte la sentencia sobre la constitucionalidad, algún tribunal en Polonia entable una acción judicial sobre la violación de la nueva ley, sin importar cuantas organizaciones no gubernamentales, como Reduta Dobrego Imienia (Reducto de Buen Nombre), instruyan una causa contra alguien en cualquier lugar del mundo. No puedo escribir que „con toda la certeza no va a proceder”, puesto que Polonia -contrariamente a las opiniones manifestadas por el sobresaliente periodista argentino- es un estado de derecho que respeta la soberanía de los tribunales, y no es un país nazi.

En la carta que escribí al director Tiffenberg presenté las informaciones sobre la investigación del caso Jedwabne y las reflexiones sobre el impacto que ese asunto tuvo en la sociedad polaca. No es muy elegante citarse a uno mismo, sin embargo permítame recordarle un fragmento de mi carta:

El libro de Gross y las posteriores investigaciones de IPN generaron en Polonia la más importante discusión, y la más profunda desde 1989, sobre la historia contemporánea del país. Hubo una fuerte voz que condenaba a los perseguidores y perpetradores de los judíos que habían sido asesinados, y pedían una evaluación justa de las infames páginas del pasado polaco. No hay razón para ocultar que también han aparecido declaraciones que niegan la magnitud de la responsabilidad polaca de Jedwabne. Otro hilo de la discusión fue recordar que también muchos polacos salvaron las vidas de los judíos, a menudo pagando con sus vidas. En 2001, el entonces Presidente de la República de Polonia, Aleksander Kwaśniewski, rindió homenaje a los judíos asesinados, diciendo estas importantes palabras: “Como hombre, como ciudadano y como Presidente de la República de Polonia, pido perdón. Perdón en nombre propio como por el de esos polacos, cuya conciencia está afectada por este crimen. En el nombre de aquellos que piensan, que no se puede estar orgulloso de la grandeza de la historia polaca, sin sentir al mismo tiempo dolor y vergüenza por el mal que los polacos le hicieron a otros”. Recuerdo esto para subrayar, que el asunto de Jedwabne fue un profundo avance en la conciencia de los polacos. Nos acercó a la verdad sobre nosotros mismos. Mostró a nuestros amigos y adversarios que somos capaces de hablar sobre cosas positivas, pero también sobre las páginas oscuras de nuestra historia.

Adjunto el texto entero de la carta. Voy a estar satisfecho, si Usted gustaría tomar el conocimiento de la misma. Me parece que honradamente me referí a la responsabilidad de aquellos de mis paisanos, cuya consciencia está cargada con la masacre de Jedwabne, al igual que con otros actos infames en contra de los compatriotas judíos en otros lugares de Polonia.

No puedo terminar esas observaciones sin la reflexión de que AMIA en su justa lucha contra la censura y tergiversación de la historia decidió reproducir el artículo de Pavlovsky junto con la foto que lo ilustraba, con lo que, desgraciadamente, divulgó la ímproba manipulación de Página 12. Estaría agradecido, si en nombre de la verdad quisiera Usted tomar medidas para eliminar esa dolorosa falsificación.

Permite Usted que al asegurarme que esta carta llegó a sus manos, podré facilitarla también a otros lectores.

Marek Pernal, Embajador de Polonia

marzo 13: de Polish League Against Defamation - Reduta dobrego imienia.

Estimados Señores:

La Fundación Reducto del Buen Nombre - Liga Polaca contra la Difamación se ha establecido para corregir la información falsa sobre la historia de Polonia, especialmente la de la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo ahora, recordamos cuando la marea de falsas acusaciones en contra de los polacos, así mismo en contra del Reducto del Buen Nombre, ha inundado directamente los medios argentinos.

Recordemos los hechos. En el texto de Federico Pavlovsky Znajome twarze (Rostros Familiares), en el que describe el crimen contra los judíos en Jedwabne (1941), había una fotografía póstuma de soldados de la resistencia independista polaca, quienes después de la Segunda Guerra Mundial luchaban contra los comunistas y el 25 de febrero de 1950 fueron asesinados por agentes de la Oficina de Seguridad. En la foto se muestra a los héroes polacos que no tenían nada que ver con el asesinato de los judíos en Jedwabne, por lo que la ilustración de los crímenes contra los judíos con estos personajes es una manipulación, una acción que falsifica la historia y viola el buen nombre de los soldados polacos. Sobre el asunto de cambiar la foto han intervenido repetidamente polacos y la misma embajada polaca. A pesar de las solicitudes, los editores todavía no la han cambiado. En esta situación, por el bien de la verdad histórica, el Reducto del Buen Nombre ha puesto una intervención legal.

El Reducto no está exigiendo cambios en el texto de Federico Pavlovsky y, por lo tanto, no niega el crimen en Jedwabne, sino que exige disculpas en relación con la manipulación de la fotografía que ilustra el texto. El artículo en el portal Página 12 sigue erróneamente ilustrado y ofende la memoria de los soldados que luchaban contra los comunistas.

Mientras tanto, tras las intervenciones anteriores sin éxito en la editorial y la intervención legal, el Reducto del Buen Nombre se ha encontrado con muchos ataques de los medios de comunicación argentinos defendiendo las mentiras. Definen nuestra organización como "nacionalista", "revisionista", como partidarios de la "negación", e incluso como una institución "fascista". En sus comentarios, incluso está la frase "Polonia nazi" con referencia a nuestro país. Estamos sorprendidos de ver la cantidad de estos epítetos, así como las acusaciones contra nosotros mismos. Las acusaciones más comunes contra nosotros están, entre otras, de modo que supuestamente golpeamos la libertad de expresión, limitamos el debate histórico y tratamos de censurar la historia de Polonia.
Estas acusaciones son completamente infundadas.

Si por el hecho de demandar la verdad y exactitud histórica el Reducto del Buen Nombre es llamada una organización "fascista", "negacionista" y "revisionista", entonces, ¿cómo llamar a los defensores de las mentiras históricas? El conocimiento de la historia de Polonia es imprecisa en el mundo, lo que se confirma en el caso descrito por nosotros del error cometido en las páginas del portal Página 12. El Reducto exige la verdad histórica, y no tiene nada que ver con la censura y un ataque a la libertad de expresión. La imagen que ilustra el artículo fue seleccionada incorrectamente e insulta la memoria de los héroes polacos. Los editores de Pagina 12 persisten en mentir.

Reducto del Buen Nombre - Liga Polaca contra la Difamación

Si prohibo decirlo, desaparecerá - If prohibited, it will disappear

Siguiendo el camino marcado por  el parlamento polaco, declaro y ordeno que está

Prohibido hablar de la muerte
Prohibido decir cáncer o sida o parkinson o cuadriplejía
Prohibidos los resultados médicos desfavorables
Prohibidos los resfríos, las diarreas y constipaciones
Prohibidos los embarazos sorpresivos y las erecciones fallidas
Prohibidos los juramentos de amor o las confesiones de traición
Prohibido decir diablo, bruja, ogro, genocidas y dictador
Prohibido lluvia, tormenta, granizo, helada, inundación
Prohibido terremoto, tsunami, volcán en erupción
Prohibido siquiera susurrar pis, caca, moco, pedo
Quiero prohibir todo lo que no me gusta
Y cuando esté prohibido, desaparecerá.

 

English translation:

Just like the Polish Parliament, I am declaring and ordering as follows:

I order the prohibition of everything I dislike.

It is prohibited to speak of death
It is prohibited to say cancer or AIDS or Parkinson's or quadriplegic
It is prohibited to have negative medical results
It is prohibited to have colds, diarrhea or constipation
It is prohibited to have unwanted pregnancies or erectile dysfunction
It is prohibited to lie when saying I love you
It is prohibited to say devil, witch, ogre, genocide and dictator
It is prohibited to have rain, storms, hail, ice, floods
It is prohibited to have earthquakes, tsunamis, volcanic eruptions
It is prohibited to even whisper pee, poop, booger, fart

And when it is prohibited, it will simply disappear.

(Thanks Natasha Zaretzky for the translation)

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Ley en Polonia. Respuestas a cuestionario en Vis á Vis.

 

Diana Wang, presidenta de Generaciones de la Shoá-Sherit Hapleitá e hija de sobrevivientes del Holocausto, dialogó con la Cadena Judía de Información Vis a Vis con respecto a la ley que sancionó el gobierno de Polonia en el que castigará a todas aquellas personas que califiquen al país como “colaboracionista o cómplice” del Holocausto. Con respecto a esto, Wang aseveró que “es una aberración y una inquietante declaración que encubre una complicidad avergonzando internacionalmente a la dirigencia polaca”. 

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– Como hija de sobrevivientes, ¿qué opinión te merece la decisión del gobierno polaco de castigar y prohibir a aquellas personas que tildan al país como cómplices del exterminio nazi? ¿Lo sentís una provocación?

– Me parece una aberración, un absurdo y una inquietante declaración que encubre una complicidad que está avergonzando internacionalmente a la dirigencia polaca.  Me parece que hay varios niveles para pensarlo.
En un nivel individual, los legisladores son hijos o nietos de los polacos que convivieron con los judíos durante la Shoá, o sea que se podría suponer que la ley tiene la pretensión de lavar sospechas o acusaciones oscuras sobre sus propias familias. Los que se aprovecharon, los que denunciaron, los que colaboraron, los que asesinaron, los que se apropiaron, muy probablemente contaron otra historia a sus descendientes que pueden desconocer el origen del dinero o la propiedad familiar o la historia de cómo sus antepasados sobrevivieron durante la Shoá. O sea, en el mejor de los casos, los legisladores no saben. Pero tal vez sospechen, tal vez se hagan preguntas inquietantes que tiñen hoy sus vidas y les haga falta algún elemento que les devuelva la paz de espíritu, si es que estuviera alterada. Esta ley implica que ningún polaco hizo nada malo porque, según reza la versión oficial, los polacos mismos fueron víctimas del ocupante nazi y de este modo la conducta de los antepasados de cada legislador queda libre de culpa y cargo. La ley fue aprobada n el senado or 57 votos a favor, 23 en contra y dos abstenciones.

En un nivel socio-cultural, el proverbial antisemitismo histórico del pueblo polaco se pone sobre el tapete una vez más. Es una mancha sobre la narrativa popular del polaco víctima de frecuentes conquistas de sus vecinos prusianos, rusos y austro húngaros, que reivindica su heroísmo y dignidad nacional como bandera de lucha y autoestima. El antisemitismo polaco forma parte de la cultura nacional desde hace varios siglos y está tan naturalizado que los mismos polacos no lo advierten. Solo unos pocos, aparentemente cada vez más especialmente entre los más jóvenes, están revisándolo e investigando sus raíces e implicancias.
En un nivel político nacional, los esfuerzos de los gobiernos polacos luego de la caída del muro soviético han sido consecuencia de la incorporación de Polonia a la comunidad europea. Si querían estar allí debían lavar las culpas del pasado, mostrarse deseosos de cambiar un pasado turbio. En esta línea se crea e instala el museo Polin, en terrenos donde estaba el antiguo gueto de Varsovia, un museo que muestra y relata los mil años de vida judía en Polonia. Desfilan por él cientos de visitantes diariamente, en especial alumnos de escuelas de todo el país que lo recorren y aprenden que no se puede entender Polonia sin conocer la influencia y la participación de los judíos en su identidad cultural. Hay en las universidades, en la Jagelonska y en la de Varsovia, cursos y seminarios sobre vida y cultura judía cuyos profesores y alumnos no son judíos. Son primeros pasos para la reinstalación de lo judío de un modo positivo y constructivo modificando así la narrativa anti judía tradicional. Pero Polonia está muy lejos del trabajo intensivo y exhaustivo asumido por Alemania que ha aceptando la culpa de la perpetración en continuadas declaraciones políticas y estableciendo programas educativos en todos los niveles escolares. También Polonia está lejos de Francia que pidió disculpas oficiales, en la voz de quien fuera su presidente Jacques Chirac, sobre la complicidad gubernamental francesa en la deportación de sus judíos. Polonia, cuyo gobierno en el exilio no puede ser acusado de colaboracionista, quiere sacudirse el sambenito de la perpetración de muchos de sus ciudadanos y no se aviene a ver ni reconocerlos como responsables de la expoliación, abandono y muerte de miles de judíos.

– Esta ley, ¿puede llegar a modificar el curso de la Historia?

Ninguna ley puede cambiar el curso de la Historia, pero en este mundo de la pos verdad en el que los hechos son puestos en duda en pos de necesidades y versiones actualizadas, vemos un intento de cambio a partir de esta insólita prohibición. Hay narrativas que encubren los hechos. Por ejemplo el asesinato de la alta jerarquía polaca en el bosque de Katyn durante la guerra fue históricamente atribuida a los nazis y recién décadas después fue develada como realizada por los soviéticos. La Historia se puede tergiversar, disfrazar y ocultar pero tarde o temprano la verdad vuelve a la luz.

-¿Estas de acuerdo con que haya un revisionismo del Holocausto? ¿Por qué?

Si por revisionismo entendemos negación, no puedo estar de acuerdo de manera alguna. Soy hija de sobrevivientes, soy parte de la documentación viva que atestigua lo que pasó. A mi no me pueden contar otra cosa. Pero creo que es preciso ahondar la difusión de qué fue el Holocausto, cuál su sentido e implicancia para el mundo actual. En este sentido todavía estamos en falta porque sigue viéndose como algo que nos pasó a los judíos, hace mucho, allá por el siglo pasado y en un lugar que no está claro donde está. Hasta me parece que esta carencia en la enseñanza de la Shoá tiene su grado de responsabilidad en esta insólita ley polaca que sigue tomando lo que pasó como parte del pasado. Si se viera y si se comprendiera que la conducta de los observadores pasivos, de los indiferentes, o sea de la mayoría de la población, es lo que hace posible todo hecho genocida se podría trabajar mejor para prevenirlo. En Polonia no se ha hecho ese trabajo.Ya no me refiero a los cómplices directos, sino a la enorme masa de la gente común que por terror, por ignorancia o por comodidad, dejaron hacer. Si se viera, si se comprendiera, la vulnerabilidad de las sociedades humanas que pueden verse envueltas, a veces activamente, en horrendos sucesos genocidas que atentan contra la más esencial moralidad (véase lo sucedido en Ruanda, en los Balcanes, en Camboya por señalar solo tres) tal vez podríamos implementar nuevos recursos que nos defiendan con más efectividad.

– ¿Cuánto influyó el nuevo gobierno polaco para que este tipo de acciones salgan a la luz?

El actual gobierno polaco, del partido Paz y Justicia (PiS, Prawo i Sprawiedliwość), tiene a la reivindicación del orgullo nacional polaco como columna, es un gobierno conservador y nacionalista que busca el apoyo popular. Los movimientos de oposición están expresando su indignación por esta desdichada ley. Debemos esperar los acontecimientos futuros para ver cómo responden los esclarecidos, los que no temen hundir sus manos en el oprobio de un pasado oscuro y hacer honor a la verdad y desde ahí, solo desde ahí, reconstruir una identidad nacional mancillada y culpable.

http://visavis.com.ar/?p=86531

Ley en Polonia: Los sobrevivientes de la Shoá tenemos la palabra.

Los sobrevivientes, sus hijos y nietos, y todos los que somos y hacemos Generaciones de la Shoá en Argentina, repudiamos con firmeza esta ley que acaba de aprobar el parlamento polaco prohibiendo toda mención a la complicidad polaca con el nazismo durante el Holocausto. 

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Instalación “La silla vacía” en la Plaza Héroes del Gueto donde estaba la Umschlagplatz, Cracovia. Obra de Piotr Lewicki y Kazimierz Latak

 

Los que hemos sobrevivido, podemos dar testimonio de muchos actos perpetrados por conciudadanos polacos sobre nosotros, nuestras familias, vecinos y conocidos. Fuimos denigrados, burlados, denunciados, sobornados, robados, cercados y asesinados por los que hasta hacía días antes eran nuestros compañeros de escuela o trabajo, vecinos, clientes, funcionarios, proveedores, arrendadores, maestros y profesores. 

Muchísimos fueron asesinados luego de sufrir el abandono, la expoliación y la anulación de recursos de supervivencia en manos de sus conocidos y vecinos. Se fracturó nuestra confianza en el ser humano y especialmente en los feligreses cristianos que, supuestamente, debían amarnos como a sí mismos.. Aunque el Gobierno polaco en el exilio no acompañó la política asesina del nazismo, cosa que hizo con criminal entusiasmo el gobierno francés, muchos sobrevivientes no han querido regresar nunca a suelo polaco y se han negado, con firmeza a seguir hablando su idioma. 

Durante las últimas décadas nos hemos ocupado en señalar la conducta de esos otros polacos que tendieron su mano cuando advirtieron la enormidad de nuestro destino fatal e incluso, y eso merece el reconocimiento eterno, los que arriesgaron sus vidas y las de sus familias para escondernos o salvarnos. También hemos señalado el esfuerzo hecho por las autoridades polacas para cambiar la mirada de su población sobre los judíos y su compromiso en la instalación del museo Polin que refleja los mil años de vida judía en Polonia.

Esta ley echa por tierra este arduo trabajo. 

Esta ley amordaza y pretende torcer los hechos. 

Esta ley nos abre los peores archivos y volvemos a llorar a los judíos de Jedwabne que, en 1941, fueron arreados, encerrados en un granero y quemados por sus vecinos y a los sobrevivientes que volvieron en 1946 a su ciudad, Kielce donde fueron asesinados por los usurpadores de sus casas. Lo hicieron polacos. Ciudadanos comunes, no gente del gobierno aunque las policías locales fueron cómplices por acción y omisión. 

Esta ley pone a los polacos y a todo aquel que visite Polonia en un dilema porque arriesga su libertad si llega a murmurar algo que tiña a algún polaco con la más ligera pelusa de culpa. Esperamos con ansia la reacción de los tantos polacos sensibles, los polacos como el artista Rafał Betlejewski que llena de grafiti todo sitio que encuentra en las ciudades y pueblos polacos con la frase (Tęsknię za tobą Żydzie, en polaco): "Judío, te extraño".

Publicado en Cartas de Lectores de La Nación y en porisrael.com

Publicada en diario Perfil. Domingo 11 de febrero 2018:

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Publicación en Córdoba de Cuadernos de la Shoá

¡Nunca digas nunca!

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El pasado 2 de febrero sucedió algo insólito en la Gobernación de la provincia de Córdoba.

Aída Ender y yo recordábamos, al entrar en el recinto, aquel otro momento fundante que habíamos vivido juntas en junio de 2005 cuando el Gobierno argentino, mediante su Ministro de RREE, Rafael Bielsa, reconoció la existencia de la Circular 11, emitida secretamente en 1938 y que había sido reiteradamente negada por los sucesivos gobiernos. Ese día, y luego de la pertinaz insistencia de Uki Goñi, fue abolida, 67 años después de su emisión. Ese día se nos pidió oficialmente perdón por haber prohibido las visas para los judíos, lo que determinó que muchos que podrían haberse salvado, no lo lograron. Debido a la Circular, terminada la guerra, la mayoría de nosotros ingresó ilegalmente al país.

“¿Te imaginás lo que dirían nuestros padres si nos vieran entrar en la Casa Rosada para que el gobierno argentino nos pida perdón?” nos decíamos mientras subíamos la escalinata de mármol sin creernos del todo lo que estábamos viviendo.

¡Nunca digas nunca!

Algo parecido nos pasó en Córdoba el viernes 2 de febrero de 2018.

Hace veinte años que estudiamos, pensamos y difundimos a la Shoá en Argentina. Lo hacemos con enorme entusiasmo, convencidos de que el conocimiento del Holocausto comporta lecciones imprescindibles para la Humanidad. Sin embargo, dado que las primeras víctimas fuimos mayormente los judíos, el hecho aún no se ve como un universal, es visto como un tema judío. Los acercamientos de entidades y personas no judías suceden y son cada vez más numerosos pero hasta ahora no hemos conseguido la expansión de la mirada, el interés y el estudio hacia lo universal.

La Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto, a la que la Argentina está adherida desde su creación en el año 2000, compromete a sus países miembros a instituir la enseñanza del Holocausto en sus programas educativos. El Ministerio de Educación de Córdoba ha dado un paso trascendental en la publicación de la colección completa de los Cuadernos de la Shoá, su distribución a todas las escuelas provinciales y el proyecto de capacitación de sus docentes para la optimización de su uso en el aula. Los Cuadernos, pensados y realizados con los docentes argentinos en la mira, tienen ahora un lugar en cada una de las escuelas y proveerán la perspectiva y el abordaje moderno que enlaza el allá y entonces con el aquí y ahora.

¡Nunca digas nunca!

Tantas veces creíamos que estábamos arando el mar. Y de pronto esta inversión en el futuro, este compromiso con la ética y los derechos humanos se dio a luz merced a la decisión política del gobierno provincial cordobés. La iniciativa fue de la filial de DAIA Córdoba que viene haciendo un trabajo constante, inteligente y eficaz con el Ministerio, impartiendo cursos, seminarios y capacitaciones para sus docentes y fue rápidamente tomada y hecha suya por varios funcionarios que no cejaron hasta que la hicieron realidad.

El gobernador Juan Schiaretti, el Ministro de Educación Walter Gahovac, el Ministro de Gobierno Carlos Massei, el presidente de DAIA Córdoba Luis Klinger, Aida Ender y yo misma de Generaciones de la Shoá, nos asociamos en esta gesta educativa, en esta apuesta al futuro. Además de las personas que representamos a las organizaciones involucradas hubo otras que es preciso mencionar porque su dedicación y compromiso fueron el vehículo imprescindible para que aquél nunca sea hoy: gracias Carlos Sanchez y Ulises Rojas del Ministerio, Marta Horbacovsky y Ana Glaser de DAIA, Jonatan Epsztejn y Melisa Berlin de Generaciones.

Autoridades presentes: Dra Aída Tarditti, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Oscar González, Presidente de la Legislatura Provincial a cargo de la gobernación (en representación del gobernador Juan Schiaretti que no pudo estar). Walter Grahovac, Ministro de Educación. Carlos Massei, Ministro de Gobierno y Seguridad. Alejandro Orchansky, Cónsul de Israel. Diego Hak, Secretario de Seguridad. Gustavo Folli Pedetta, Sub Jefe Policía de Córdoba, Comisario Rodolfo González. Luis Klinger, Presidente DAIA filial Córdoba. Diana Wang, Presidenta de Generaciones de la Shoá. Gustavo Elman, Vice Presidente Centro Unión Israelita. Aída Ender, Secretaria General de Generaciones de la Shoá y Editora Responsable de los Cuadernos de la Shoá. Raquel Krawchik, Rectora Universidad de Córdoba. María A. Pedicino, INADI. Marcelo Polakoff, rabino del Centro Unión. Carlos Ñáñez, Arzobispo de Córdoba. Claudia Torcomian, Decana Facultad Psicología. Ana Bercovich, Vice Presidente 1ª DAIA filial Córdoba. Miembros de la comunidad armenia, del parlamento provincial y de varios sectores civiles y religiosos.

fotos del acto

Información difundida por la Gobernación de Córdoba

Nota de La Voz del Interior

Declaraciones de algunos funcionarios