Si prohibo decirlo, desaparecerá - If prohibited, it will disappear

Siguiendo el camino marcado por  el parlamento polaco, declaro y ordeno que está

Prohibido hablar de la muerte
Prohibido decir cáncer o sida o parkinson o cuadriplejía
Prohibidos los resultados médicos desfavorables
Prohibidos los resfríos, las diarreas y constipaciones
Prohibidos los embarazos sorpresivos y las erecciones fallidas
Prohibidos los juramentos de amor o las confesiones de traición
Prohibido decir diablo, bruja, ogro, genocidas y dictador
Prohibido lluvia, tormenta, granizo, helada, inundación
Prohibido terremoto, tsunami, volcán en erupción
Prohibido siquiera susurrar pis, caca, moco, pedo
Quiero prohibir todo lo que no me gusta
Y cuando esté prohibido, desaparecerá.

 

English translation:

Just like the Polish Parliament, I am declaring and ordering as follows:

I order the prohibition of everything I dislike.

It is prohibited to speak of death
It is prohibited to say cancer or AIDS or Parkinson's or quadriplegic
It is prohibited to have negative medical results
It is prohibited to have colds, diarrhea or constipation
It is prohibited to have unwanted pregnancies or erectile dysfunction
It is prohibited to lie when saying I love you
It is prohibited to say devil, witch, ogre, genocide and dictator
It is prohibited to have rain, storms, hail, ice, floods
It is prohibited to have earthquakes, tsunamis, volcanic eruptions
It is prohibited to even whisper pee, poop, booger, fart

And when it is prohibited, it will simply disappear.

(Thanks Natasha Zaretzky for the translation)

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Ley en Polonia. Respuestas a cuestionario en Vis á Vis.

 

Diana Wang, presidenta de Generaciones de la Shoá-Sherit Hapleitá e hija de sobrevivientes del Holocausto, dialogó con la Cadena Judía de Información Vis a Vis con respecto a la ley que sancionó el gobierno de Polonia en el que castigará a todas aquellas personas que califiquen al país como “colaboracionista o cómplice” del Holocausto. Con respecto a esto, Wang aseveró que “es una aberración y una inquietante declaración que encubre una complicidad avergonzando internacionalmente a la dirigencia polaca”. 

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– Como hija de sobrevivientes, ¿qué opinión te merece la decisión del gobierno polaco de castigar y prohibir a aquellas personas que tildan al país como cómplices del exterminio nazi? ¿Lo sentís una provocación?

– Me parece una aberración, un absurdo y una inquietante declaración que encubre una complicidad que está avergonzando internacionalmente a la dirigencia polaca.  Me parece que hay varios niveles para pensarlo.
En un nivel individual, los legisladores son hijos o nietos de los polacos que convivieron con los judíos durante la Shoá, o sea que se podría suponer que la ley tiene la pretensión de lavar sospechas o acusaciones oscuras sobre sus propias familias. Los que se aprovecharon, los que denunciaron, los que colaboraron, los que asesinaron, los que se apropiaron, muy probablemente contaron otra historia a sus descendientes que pueden desconocer el origen del dinero o la propiedad familiar o la historia de cómo sus antepasados sobrevivieron durante la Shoá. O sea, en el mejor de los casos, los legisladores no saben. Pero tal vez sospechen, tal vez se hagan preguntas inquietantes que tiñen hoy sus vidas y les haga falta algún elemento que les devuelva la paz de espíritu, si es que estuviera alterada. Esta ley implica que ningún polaco hizo nada malo porque, según reza la versión oficial, los polacos mismos fueron víctimas del ocupante nazi y de este modo la conducta de los antepasados de cada legislador queda libre de culpa y cargo. La ley fue aprobada n el senado or 57 votos a favor, 23 en contra y dos abstenciones.

En un nivel socio-cultural, el proverbial antisemitismo histórico del pueblo polaco se pone sobre el tapete una vez más. Es una mancha sobre la narrativa popular del polaco víctima de frecuentes conquistas de sus vecinos prusianos, rusos y austro húngaros, que reivindica su heroísmo y dignidad nacional como bandera de lucha y autoestima. El antisemitismo polaco forma parte de la cultura nacional desde hace varios siglos y está tan naturalizado que los mismos polacos no lo advierten. Solo unos pocos, aparentemente cada vez más especialmente entre los más jóvenes, están revisándolo e investigando sus raíces e implicancias.
En un nivel político nacional, los esfuerzos de los gobiernos polacos luego de la caída del muro soviético han sido consecuencia de la incorporación de Polonia a la comunidad europea. Si querían estar allí debían lavar las culpas del pasado, mostrarse deseosos de cambiar un pasado turbio. En esta línea se crea e instala el museo Polin, en terrenos donde estaba el antiguo gueto de Varsovia, un museo que muestra y relata los mil años de vida judía en Polonia. Desfilan por él cientos de visitantes diariamente, en especial alumnos de escuelas de todo el país que lo recorren y aprenden que no se puede entender Polonia sin conocer la influencia y la participación de los judíos en su identidad cultural. Hay en las universidades, en la Jagelonska y en la de Varsovia, cursos y seminarios sobre vida y cultura judía cuyos profesores y alumnos no son judíos. Son primeros pasos para la reinstalación de lo judío de un modo positivo y constructivo modificando así la narrativa anti judía tradicional. Pero Polonia está muy lejos del trabajo intensivo y exhaustivo asumido por Alemania que ha aceptando la culpa de la perpetración en continuadas declaraciones políticas y estableciendo programas educativos en todos los niveles escolares. También Polonia está lejos de Francia que pidió disculpas oficiales, en la voz de quien fuera su presidente Jacques Chirac, sobre la complicidad gubernamental francesa en la deportación de sus judíos. Polonia, cuyo gobierno en el exilio no puede ser acusado de colaboracionista, quiere sacudirse el sambenito de la perpetración de muchos de sus ciudadanos y no se aviene a ver ni reconocerlos como responsables de la expoliación, abandono y muerte de miles de judíos.

– Esta ley, ¿puede llegar a modificar el curso de la Historia?

Ninguna ley puede cambiar el curso de la Historia, pero en este mundo de la pos verdad en el que los hechos son puestos en duda en pos de necesidades y versiones actualizadas, vemos un intento de cambio a partir de esta insólita prohibición. Hay narrativas que encubren los hechos. Por ejemplo el asesinato de la alta jerarquía polaca en el bosque de Katyn durante la guerra fue históricamente atribuida a los nazis y recién décadas después fue develada como realizada por los soviéticos. La Historia se puede tergiversar, disfrazar y ocultar pero tarde o temprano la verdad vuelve a la luz.

-¿Estas de acuerdo con que haya un revisionismo del Holocausto? ¿Por qué?

Si por revisionismo entendemos negación, no puedo estar de acuerdo de manera alguna. Soy hija de sobrevivientes, soy parte de la documentación viva que atestigua lo que pasó. A mi no me pueden contar otra cosa. Pero creo que es preciso ahondar la difusión de qué fue el Holocausto, cuál su sentido e implicancia para el mundo actual. En este sentido todavía estamos en falta porque sigue viéndose como algo que nos pasó a los judíos, hace mucho, allá por el siglo pasado y en un lugar que no está claro donde está. Hasta me parece que esta carencia en la enseñanza de la Shoá tiene su grado de responsabilidad en esta insólita ley polaca que sigue tomando lo que pasó como parte del pasado. Si se viera y si se comprendiera que la conducta de los observadores pasivos, de los indiferentes, o sea de la mayoría de la población, es lo que hace posible todo hecho genocida se podría trabajar mejor para prevenirlo. En Polonia no se ha hecho ese trabajo.Ya no me refiero a los cómplices directos, sino a la enorme masa de la gente común que por terror, por ignorancia o por comodidad, dejaron hacer. Si se viera, si se comprendiera, la vulnerabilidad de las sociedades humanas que pueden verse envueltas, a veces activamente, en horrendos sucesos genocidas que atentan contra la más esencial moralidad (véase lo sucedido en Ruanda, en los Balcanes, en Camboya por señalar solo tres) tal vez podríamos implementar nuevos recursos que nos defiendan con más efectividad.

– ¿Cuánto influyó el nuevo gobierno polaco para que este tipo de acciones salgan a la luz?

El actual gobierno polaco, del partido Paz y Justicia (PiS, Prawo i Sprawiedliwość), tiene a la reivindicación del orgullo nacional polaco como columna, es un gobierno conservador y nacionalista que busca el apoyo popular. Los movimientos de oposición están expresando su indignación por esta desdichada ley. Debemos esperar los acontecimientos futuros para ver cómo responden los esclarecidos, los que no temen hundir sus manos en el oprobio de un pasado oscuro y hacer honor a la verdad y desde ahí, solo desde ahí, reconstruir una identidad nacional mancillada y culpable.

http://visavis.com.ar/?p=86531

Ley en Polonia: Los sobrevivientes de la Shoá tenemos la palabra.

Los sobrevivientes, sus hijos y nietos, y todos los que somos y hacemos Generaciones de la Shoá en Argentina, repudiamos con firmeza esta ley que acaba de aprobar el parlamento polaco prohibiendo toda mención a la complicidad polaca con el nazismo durante el Holocausto. 

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Instalación “La silla vacía” en la Plaza Héroes del Gueto donde estaba la Umschlagplatz, Cracovia. Obra de Piotr Lewicki y Kazimierz Latak

 

Los que hemos sobrevivido, podemos dar testimonio de muchos actos perpetrados por conciudadanos polacos sobre nosotros, nuestras familias, vecinos y conocidos. Fuimos denigrados, burlados, denunciados, sobornados, robados, cercados y asesinados por los que hasta hacía días antes eran nuestros compañeros de escuela o trabajo, vecinos, clientes, funcionarios, proveedores, arrendadores, maestros y profesores. 

Muchísimos fueron asesinados luego de sufrir el abandono, la expoliación y la anulación de recursos de supervivencia en manos de sus conocidos y vecinos. Se fracturó nuestra confianza en el ser humano y especialmente en los feligreses cristianos que, supuestamente, debían amarnos como a sí mismos.. Aunque el Gobierno polaco en el exilio no acompañó la política asesina del nazismo, cosa que hizo con criminal entusiasmo el gobierno francés, muchos sobrevivientes no han querido regresar nunca a suelo polaco y se han negado, con firmeza a seguir hablando su idioma. 

Durante las últimas décadas nos hemos ocupado en señalar la conducta de esos otros polacos que tendieron su mano cuando advirtieron la enormidad de nuestro destino fatal e incluso, y eso merece el reconocimiento eterno, los que arriesgaron sus vidas y las de sus familias para escondernos o salvarnos. También hemos señalado el esfuerzo hecho por las autoridades polacas para cambiar la mirada de su población sobre los judíos y su compromiso en la instalación del museo Polin que refleja los mil años de vida judía en Polonia.

Esta ley echa por tierra este arduo trabajo. 

Esta ley amordaza y pretende torcer los hechos. 

Esta ley nos abre los peores archivos y volvemos a llorar a los judíos de Jedwabne que, en 1941, fueron arreados, encerrados en un granero y quemados por sus vecinos y a los sobrevivientes que volvieron en 1946 a su ciudad, Kielce donde fueron asesinados por los usurpadores de sus casas. Lo hicieron polacos. Ciudadanos comunes, no gente del gobierno aunque las policías locales fueron cómplices por acción y omisión. 

Esta ley pone a los polacos y a todo aquel que visite Polonia en un dilema porque arriesga su libertad si llega a murmurar algo que tiña a algún polaco con la más ligera pelusa de culpa. Esperamos con ansia la reacción de los tantos polacos sensibles, los polacos como el artista Rafał Betlejewski que llena de grafiti todo sitio que encuentra en las ciudades y pueblos polacos con la frase (Tęsknię za tobą Żydzie, en polaco): "Judío, te extraño".

Publicado en Cartas de Lectores de La Nación y en porisrael.com

Publicada en diario Perfil. Domingo 11 de febrero 2018:

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Publicación en Córdoba de Cuadernos de la Shoá

¡Nunca digas nunca!

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El pasado 2 de febrero sucedió algo insólito en la Gobernación de la provincia de Córdoba.

Aída Ender y yo recordábamos, al entrar en el recinto, aquel otro momento fundante que habíamos vivido juntas en junio de 2005 cuando el Gobierno argentino, mediante su Ministro de RREE, Rafael Bielsa, reconoció la existencia de la Circular 11, emitida secretamente en 1938 y que había sido reiteradamente negada por los sucesivos gobiernos. Ese día, y luego de la pertinaz insistencia de Uki Goñi, fue abolida, 67 años después de su emisión. Ese día se nos pidió oficialmente perdón por haber prohibido las visas para los judíos, lo que determinó que muchos que podrían haberse salvado, no lo lograron. Debido a la Circular, terminada la guerra, la mayoría de nosotros ingresó ilegalmente al país.

“¿Te imaginás lo que dirían nuestros padres si nos vieran entrar en la Casa Rosada para que el gobierno argentino nos pida perdón?” nos decíamos mientras subíamos la escalinata de mármol sin creernos del todo lo que estábamos viviendo.

¡Nunca digas nunca!

Algo parecido nos pasó en Córdoba el viernes 2 de febrero de 2018.

Hace veinte años que estudiamos, pensamos y difundimos a la Shoá en Argentina. Lo hacemos con enorme entusiasmo, convencidos de que el conocimiento del Holocausto comporta lecciones imprescindibles para la Humanidad. Sin embargo, dado que las primeras víctimas fuimos mayormente los judíos, el hecho aún no se ve como un universal, es visto como un tema judío. Los acercamientos de entidades y personas no judías suceden y son cada vez más numerosos pero hasta ahora no hemos conseguido la expansión de la mirada, el interés y el estudio hacia lo universal.

La Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto, a la que la Argentina está adherida desde su creación en el año 2000, compromete a sus países miembros a instituir la enseñanza del Holocausto en sus programas educativos. El Ministerio de Educación de Córdoba ha dado un paso trascendental en la publicación de la colección completa de los Cuadernos de la Shoá, su distribución a todas las escuelas provinciales y el proyecto de capacitación de sus docentes para la optimización de su uso en el aula. Los Cuadernos, pensados y realizados con los docentes argentinos en la mira, tienen ahora un lugar en cada una de las escuelas y proveerán la perspectiva y el abordaje moderno que enlaza el allá y entonces con el aquí y ahora.

¡Nunca digas nunca!

Tantas veces creíamos que estábamos arando el mar. Y de pronto esta inversión en el futuro, este compromiso con la ética y los derechos humanos se dio a luz merced a la decisión política del gobierno provincial cordobés. La iniciativa fue de la filial de DAIA Córdoba que viene haciendo un trabajo constante, inteligente y eficaz con el Ministerio, impartiendo cursos, seminarios y capacitaciones para sus docentes y fue rápidamente tomada y hecha suya por varios funcionarios que no cejaron hasta que la hicieron realidad.

El gobernador Juan Schiaretti, el Ministro de Educación Walter Gahovac, el Ministro de Gobierno Carlos Massei, el presidente de DAIA Córdoba Luis Klinger, Aida Ender y yo misma de Generaciones de la Shoá, nos asociamos en esta gesta educativa, en esta apuesta al futuro. Además de las personas que representamos a las organizaciones involucradas hubo otras que es preciso mencionar porque su dedicación y compromiso fueron el vehículo imprescindible para que aquél nunca sea hoy: gracias Carlos Sanchez y Ulises Rojas del Ministerio, Marta Horbacovsky y Ana Glaser de DAIA, Jonatan Epsztejn y Melisa Berlin de Generaciones.

Autoridades presentes: Dra Aída Tarditti, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Oscar González, Presidente de la Legislatura Provincial a cargo de la gobernación (en representación del gobernador Juan Schiaretti que no pudo estar). Walter Grahovac, Ministro de Educación. Carlos Massei, Ministro de Gobierno y Seguridad. Alejandro Orchansky, Cónsul de Israel. Diego Hak, Secretario de Seguridad. Gustavo Folli Pedetta, Sub Jefe Policía de Córdoba, Comisario Rodolfo González. Luis Klinger, Presidente DAIA filial Córdoba. Diana Wang, Presidenta de Generaciones de la Shoá. Gustavo Elman, Vice Presidente Centro Unión Israelita. Aída Ender, Secretaria General de Generaciones de la Shoá y Editora Responsable de los Cuadernos de la Shoá. Raquel Krawchik, Rectora Universidad de Córdoba. María A. Pedicino, INADI. Marcelo Polakoff, rabino del Centro Unión. Carlos Ñáñez, Arzobispo de Córdoba. Claudia Torcomian, Decana Facultad Psicología. Ana Bercovich, Vice Presidente 1ª DAIA filial Córdoba. Miembros de la comunidad armenia, del parlamento provincial y de varios sectores civiles y religiosos.

fotos del acto

Información difundida por la Gobernación de Córdoba

Nota de La Voz del Interior

Declaraciones de algunos funcionarios

Sobre el proyecto de la cámara baja polaca para prohibir mención de complicidades

El proyecto presentado por la cámara baja del parlamento polaco se suma al malestar que ya han expresado distintas franjas oficiales polacas sobre la complicidad de los polacos en la perpetración del nazismo durante la Shoá.

El historiador Jan Gross se ha dedicado a revisar una parte del pasado polaco respecto de los judíos durante el Holocausto. En su libro "Vecinos" se interna en el asesinato de todos los judíos del poblado de Jedwabne en manos de sus vecinos cristianos, crimen que había sido atribuido oficialmente a los nazis pero que Gross devela que había sido obra de polacos. Causó un hondo malestar en Polonia. Pero su labor investigativa continuó y en su siguiente trabajo, La Cosecha Dorada, muestra de manera exhaustiva y desgarradora la forma en que muchos ciudadanos polacos se aprovecharon de la situación que vivían los judíos para expoliarlos, robarles, chantajearlos, exigir sobornos, denunciarlos, ocupar sus viviendas, apropiarse de sus posesiones y en no pocos casos matar a los antiguos propietarios en caso de que hubieran sobrevivido y volvieran con un reclamo.

Lo que relata en su escalofriante trabajo, fruto de innúmeras entrevistas y de una exhaustiva investigación histórica, es verdad. Pero es una verdad muy dura de oír para muchos polacos con la conciencia sucia. Siguen siendo muchos los que creen que sus padres o abuelos no pudieron haber hecho tales cosas, que se trata de una patraña. Tal vez, volviendo a la luz su histórica judeofobia, se digan que es  una “nueva patraña como las que nos acostumbran los judíos tan expertos en victimizarse”. 


Gross fue atacado y vilipendiado por los estamentos oficiales y en enero de 2016, el presidente Andrzej Duda, solicitó que se le revoque la Orden del Mérito de la República de Polonia por su trabajo como historiador. 

A fuer de justos y objetivos, es preciso dejar sentado también que lo que hicieron muchos polacos durante la Shoá debe mirarse y evaluarse junto con lo que hicieron los que arriesgaron sus vidas para ayudar o salvar a judíos. Yad Vashem, con sus estrictas condiciones, ha honrado a cerca de 7 mil, la mayor parte de los Justos de la Humanidad fueron polacos. Hay decenas de miles más que no se ajustan a las condiciones de Yad Vashem pero que colaboraron activamente en la salvación de los judíos polacos, entre ellos la familia que escondió a mis propios padres durante casi dos años. 

En cuanto a la proyectada ley polaca, debemos diferenciar las decisiones personales de la gente de las decisiones políticas y las directivas emanadas de poderes gubernamentales. El nacionalismo polaco tiene poderosos ingredientes anti judíos, sentimiento que forma parte de su cultura hace varios siglos. Los ejércitos que lucharon contra el nazismo, tanto la Armia Krajowa (nacionalistas) como la Armia Ludowa (populares) no se lucieron por su cálida aceptación de los judíos, más bien todo lo contrario. 

¿Se puede acusar al Estado Polaco por la conducta de una parte de sus ciudadanos? Es cierto que los campos de exterminio, todos instalados en suelo polaco, fueron obra de los nazis. También es cierto que muchos polacos (y también ucranianos, lituanos y otros) integraron los engranajes asesinos, pero no se trató de una política oficial del gobierno en el exilio sino que fue a título personal. A diferencia del gobierno de Francia, que no solo se alió al nazismo sino que muchas veces se anticipó a sus órdenes en el señalamiento y detención de los judíos, el gobierno polaco no puede ser acusado de lo mismo. Los campos de exterminio nazi fueron instalados en Polonia pero no fue una decisión de ningún gobierno polaco. Por ello acusar a Polonia como estado cómplice y perpetradores no se ajusta a los hechos.

Los polacos han convivido con la memoria de la Shoá viéndose como víctimas de los nazis, casi como equiparándose con lo sufrido por el pueblo judío. Verse como víctimas los exoneraba de toda responsabilidad o culpa y es el discurso oficial que aún se sigue oyendo en Polonia. Todo esto es lo que está detrás de este proyecto del Sejm, la cámara baja que espera ser refrendado por la alta. Me parece absurdo el proyecto porque huele a cola de paja, es como suponer que si no se dice algo no pasó. El absurdo de esta ley que lacera el derecho a la libre expresión, se choca además con el acceso a las redes sociales, con su infinita y poderosa capacidad de llegada y difusión. No hay ley que impida que la gente diga lo que tiene ganas de decir, sea verdad o no, se ajuste a los hechos o no. 

Y si el gobierno polaco está tan preocupado por su propia autoestima, sería muy importante que establecieran la obligatoriedad de que, junto con las visitas que hacen todas las escuelas polacas al maravilloso museo Polin que muestra los mil años de vida judía en Polonia, se instruya a todos acerca de qué pasó en la Shoá, quiénes colaboraron y quiénes no, señalando a los culpables y enalteciendo a los valientes. La verdad es una sola. La derecha y los nacionalismos están queriendo recuperar el lugar protagónico que solían tener, no solo en Polonia. Los populismos le han hecho un magro favor y el péndulo socio político está moviéndose hacia el otro lado, aunque tal vez se junten lo peor de cada uno y se construyan contextos populistas-nacionalistas, una nueva amenaza que se cierne sobre nuestra pobre Humanidad. Veo que la cámara baja polaca quiere jugar el moderno juego de la pos verdad y así construir un pasado más agradable de recordar. Pero, aunque no podemos achacarle al gobierno polaco la complicidad con el nazismo ni la construcción y el funcionamiento de los campos de exterminio, sí podemos hacerlo con muchos polacos que hoy quieren vestirse de seda. Y ya se sabe, si la mona se viste de seda, mona queda.

Sobre la autora: Diana Wang es titular de Generaciones de la Shoa. Es nacida en Polonia e hija de sobrevivientes del Holocausto. Es psicoterapeuta, escritora y conferencista.

Texto publicado por JAI.

Source: http://www.radiojai.com/rj/noticom.php?cod...