Un día como hoy, hace 70 años...

Hoy hace 70 años que llegué.

Era un barco de carga. Con mis padres y otro matrimonio de sobrevivientes de la Shoá, cruzamos el Atlántico y llegamos al puerto de Buenos Aires. Faltaba un mes para mi segundo cumpleaños. No tengo memoria del viaje ni de esos día. Tengo guardado un flash, una foto detenida que mi mamá confirmó: me veo sentada sobre las piernas de alguien, frente un espejo y delante de mí hay un tocadiscos de esos grandes con el cuerno y un disco que se movía y que yo miraba hipnotizada. No recuerdo sonido alguno, solo esa imagen como de película muda. Cuando se la conté a mi mamá se sorprendió mucho y me contó que yo era la mascota del capitán que amaba la música y me pasaba mucho rato con él oyendo sus discos y que, efectivamente, el gramófono estaba sobre una saliente delante de un espejo.

No recuerdo la llegada a Buenos Aires ni aquellos primeros días y meses en esta nueva lengua. Había una foto que se perdió no sé cómo ni cuándo en la que se me veía a mí sentada sobre la borda, toda vestida de blanco, con mamá y papá a cada lado, una foto tomada desde el muelle. Creo recordar que nos veíamos bien en ella, como mirando con expectación esa nueva vida que se nos abría fuera de los límites del puerto.

Me llamaba Danuta (se ve en el pasaporte de mi mamá, también se ve el mes de mi nacimiento con un agujero de cigarrillo; era para poder hacer el primer grado inferior libre, nacida en agosto no me lo permitían). A poco de llegar alguien comenzó a llamarme Diana creyendo que era la traducción de mi nombre polaco. Cuando me hice la cédula con los datos de testigos que aseguraban quien era yo, donde había nacido y tal, elegí usar los dos nombres. Soy Danuta Diana Wang en mis documentos.

Después supe que habíamos ingresado como católicos y años más tarde, luego de la derogación de la Circular 11 emitida en 1938 y que prohibía el ingreso a judíos, solicité que en mi registro migratorio se cambiara el “católica” por “judía”. Y así fue.

Hace unos días, Uki Goñi, el insistente propulsor del reconocimiento de la existencia de la Circular 11 y de su derogación en 2005, me envió este documento que encontró en sus archivos:

El escribiente transformó el Danuta en Damita en mi ficha de pasajero de ultramar. Claro, Danuta rimaba feo en castellano, ¿cómo ponerle a una hija un nombre con una rima tan ofensiva? debe ser Damita que suena distinguido, estos inmigrantes son tan raros…!  (La Dama y el Vagabundo se estrenaría recién en 1955 así que este hombre fue un pionero de la nominación).

Llegué el 4 de julio de 1947, en el Bialystok procedente de Gdynia. Sexo femenino, edad 2, soltera y sin profesión alguna. No leo ni escribo, hablo polonés (sic), nací en Polonia, en Byton, -en realidad es Bytom pero el hombre hacía lo que podía, pobre-,  en tránsito, nunca había estado antes en la Argentina y no entraré al Hotel (¿será el de inmigrantes?).  No tengo defectos, gozo de buena salud y soy católica. En las observaciones del visitador de inmigración, subraya que no tengo visado y agrega que estoy detenida a bordo.

Nuestra visa era para Paraguay. No sé cuántos días estuvimos “detenidos” en el barco ni cómo conseguimos bajar con nuestras magras pertenencias, salir del puerto y entrar en la ciudad. Me imagino que este documento fue en su momento un tesoro de supervivencia  porque nos aseguraba un lugar donde vivir. A mi y a mis padres que seguramente tenían sendos certificados similares. Una cartulina rosa, con el borde doblado en una oreja como la que se nos hacía en los cuadernos cuando le pasábamos el brazo con descuido y en el otro lado un manchón en rojo, un trazo que vendría tal vez de otro escrito y de otra historia.

Hoy hace 70 años que llegué a la Argentina.

Hace 70 años  que nací a un nuevo idioma, a nuevos olores y comidas, a nuevos códigos  y culturas. Hoy el tango, el dulce de leche y el mate son parte de mi, míos como mis canas y mis arrugas  y se me suman al idish y al polaco, al guefilte fish y los piroguis, en un acorde variopinto y armonioso entre Guebirtig, Chopin y Piazzola.  

Hace 70 años.

Hoy.

Caminemos... con Eva y María

Se oye “caminemos”, lo canta un hombre. Entro en el hall y me recibe un olor… ¿a qué? ¡café! ¡huele a café! café recién filtrado, pero no es para mí. “Para vos hay Toddy con leche” dice Eva. Su amiga está en la cocina… ¿cómo se llamaba? ¡María! ¡se llamaba María!

Eva se reía de mi mamá con lo que llamaba sus “krembuleunsh”, esa palabreja burlona que había inventado para mofarse de los frunces, adornos y puntillas que usaba mi mamá con coquetería.

Eva andaba de pantalones, camisa y cinturón, zapatos bajos acordonados. Tenía una pierna ortopédica. La habían ametrallado cuando se tiró del tren que la conducía a la deportación y a vaya uno a saber qué nefasto destino posterior (aunque me lo puedo imaginar). Una bala la hirió de tan mala manera que hubo que amputarle la pierna. Se cortaba el pelo a la garçon, se lo peinaba para atrás con un poco de gomina y se recogía con una hebilla negra un mechón rebelde que le caía sobre la frente. No usaba aros ni collares ni adorno alguno.

A veces pasaba varios días en casa. Mis padres la protegían. Era después de que la rescataban de alguna comisaría. “¿Por qué la metieron presa?” preguntaba yo. “Porque usa pantalones, está prohibido que una mujer use pantalones por la calle” me decían y yo lo creía. No ponía en dudas todavía lo que me decía un adulto. Intuía, olía, que había secretos, silencios sospechosos, me daba cuenta de que callaban cuando yo me acercaba. Yo hacía como que no me daba cuenta de todo ese juego, Les aseguraba que seguía sin saber, que seguía siendo inocente, que me habían cuidado para que no supiera lo que de verdad pasaba. Los tranquilizaba haciéndoles creer que no me había dado cuenta de que Eva era lesbiana, aunque esa palabra todavía no existiera para mí. No se podía hablar de eso en la década del cincuenta. Ni de eso ni de tantas cosas más.

Aún hoy cuesta hablar de la sexualidad durante la Shoá. “¿Y si te abrías de piernas te salvabas?” reflexionaba mi mamá con total naturalidad, “es barato, no entiendo por qué hacen tanto lío con eso” agregaba irritada ante la moralina hipócrita de la sociedad judeo-argentina de entonces. Mamá veía a la sexualidad como parte lógica de la vida pero sabía que hablar de la homosexualidad de Eva era más complicado.

Supe después que Eva lo había asumido tempranamente ya en su adolescencia en Polonia, andando en su moto junto con los motoqueros de la ciudad. Su vida no había sido para nada fácil. Aún antes de los nazis. El amor de María la salvó. Sobrevivió escondida por ella en el tambo de su familia, ocultándoles tanto que escondía a una judía como que se trataba de la mujer que amaba. Cuando terminó la Shoá y algunos quisieron tomar represalias con los polacos, le tocó el turno a Eva de salvarla. Dijo que era su cuñada y con ese engaño consiguió traerla a la Argentina haciéndola pasar por judía.

Me avergüenza hoy haberles seguido el juego a todos y hacer como que no sabía, no haberle preguntado cosas a Eva, no haberle confirmado que su sexualidad no era, para mi, ni buena ni mala, no haber hablado más con María y su sonrisa melancólica, sus ojos transparentes y tristes. Pero era el color de los tiempos. Me alivia pensar que las miraba con la mirada más límpida posible, nada de juicio ni crítica, nada de pensarlas como bichos raros. Admiraba a Eva. Era muy lectora, siempre tenía un libro cerca que leía con arrobo. Y fumaba, claro. Escuchábamos las tres juntas la novela de las 5 de la tarde de Radio Splendid y tenían una enorme colección de discos de boleros de los cuarenta. “Caminemos” era el preferido. Tomé mucho de Eva, fue un importante modelo de identificación, sin saberlo, una mentora de provocación, jutzpá y libertad; también del costo asumirse con honestidad y de sus consecuencias.

Y como dice al final del bolero…. “caminemos, tal vez la vida nos vuelva a juntar”.

El nombre

Lo vio por primera vez en enero. Ese lunes le tocaba el primer piso. Golpeó la puerta de su habitación justo cuando él salía. La dejó pasar con una sonrisa y un gesto galante, dijo algo que ella no comprendió y se fue. Una vez adentro, le sorprendió que la cama ya estuviera hecha, que las toallas colgaran en su lugar, que todo se viera ordenado. No era común en los turistas, menos en los jóvenes. Se miró al espejo y su piel oscura se encendió el evocarlo, alejándose por el pasillo, rubio, con la barba incipiente y tímida, los ojos transparentes, igualito igualito al Jesús de la estampita que repartía el pastor. Verlo y enamorarse perdidamente fue todo uno. No sabía su nombre. No se animó a preguntar en la recepción. No lo volvió a ver. Volvió a mediados de marzo. Él tampoco sabía su nombre. La recordaba de aquel día de enero, prendado de su belleza color tierra, de su altivez y el desafío de esos ojos oscuros un poco achinados y su media sonrisa seductora. No salió del cuarto, la esperó. Ya se animaba con algunas palabras en castellano. Pensé en vos estos dos meses, dijo, te traje algo, ¿te lo puedo dar?. Hubo un sí en la hondura de sus ojos negros y recibió en sus manos una cajita que guardaba una pequeña flor de amancay tallada en piedra. Volvió al día siguiente sabiendo que la estaría esperando. Cruzaron solo un saludo y sonrisas ruborosas. Al tercer día ella se atrevió a mostrarle la estampita, el documento incontrastable del anuncio y la confirmación, con los bordes ajados de tanto anhelo y mirada. Él vio con sorpresa y algún deleite su enorme parecido con aquel Jesús iluminado. Verlo acunando en sus manos suaves la estampita, ahora concreta, ahora viva, la invitó a acercarse, como si tuviera derecho. Dibujó con sus dedos el perfil de su cara, acarició sus mejillas y fue arrimando su cuerpo en una sucesión natural, como el día que sigue a la noche, la calma que sigue al dolor, el derrame que sigue al deseo. Olía a araucarias, olía a tierra, olía a deshielo cordillerano. Sus labios se entreabrieron y lo invitaron a entrar. Quiero un niño así de lindo, así de rubio, así de ojos claros. Quiero mi niñito Jesús. Y él se hundió en ese nido tibio y húmedo, como si hubiera llegado por fin a la tierra de la leche y de la miel.

Se amaron todos los días hasta que se fue, llevándose consigo la estampita que ella no precisaba más.

No le sorprendió la primer falta. Había soñado con un milagro y cada mes encendía una nueva luz que lo hacía realidad. Mientras pudo se guardó la noticia, pero el brillo de su mirada y su creciente redondez hicieron que su secreto ya no fuera tal. Acusada por el pastor de haberse dejado tentar por el demonio, de haber caído en las tinieblas del mal, nunca se sintió en pecado ni se arrepintió ni pidió perdón ni hizo acto de contrición alguno. Por el contrario, se deslizaba ligera e iluminada como el Jesús de la estampita, rozando apenas la tierra, como si levitara, como si ese vientre henchido fuera un escudo mágico que la protegía contra todo y contra todos.

El niño nació el 25 de diciembre, un poco después de la medianoche, ya en Navidad. Hasta eso le fue concedido. Lloró el primer llanto desde sus ojos claros, tendido sobre su madre que acariciaba, como un mantra, la pelusa rubia en su piel. El cacique y sus padres no entendieron por qué lo había llamado Nissim. Eso no es un nombre mapuche, dijeron. Quiere decir milagro, les tradujo, Nissim quiere decir milagro en hebreo, en el idioma del padre.

januca-navidad

Si de magia se trata, un comentario adicional. Una de mis nueras, Mariana, embarazada esperando un varón, me contó que dos días antes de leer este cuento, León, su hijo de 5 años, se había acercado a su cama a la noche y había murmurado: "ma, ya sé que estás dormida, pero pensé ¿qué tal si le ponemos Milagritos al bebé?". Milagritos, además de que es nombre demujer, nunca fue mencionado en la casa como nombre posible para el futuro bebé.

Entrevista a Gerry Garbulsky

Autor: Andy Miguens

Autor: Andy Miguens

 audios en mp3: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4Parte 5 

Hace unos días, Diana Wang (con quién conversé el episodio #014) me mandó un email diciendo algo así como ¨¿y si hacemos un episodio de Aprender de Grandes en el que intercambiamos roles y yo te entrevisto a vos?¨ ¡Me gustó el desafío y éste es el resultado!

Cuando miramos el reloj, resultó que ¡habíamos conversado durante 3 horas!, así que lo separé en más partes que de costumbre y acá abajo puse un menú por si quieren escuchar alguna parte en particular. ¡Hablamos sobre un montón de temas!

  • Parte 1: Hacer que la gente brille
  • Parte 2: La próxima forma de ponerme nervioso
  • Parte 3: La bomba de la paz
  • Parte 4: Lo aprendí en Aprender de Grandes
  • Parte 5: Bombardeo de preguntas

Links de este episodio
Cuando las ideas tienen sexo (charla TED con subtítulos en español).
En esta charla que di en TEDxLaFalda (ya un poco añeja) cuento cómo fui tomando las decisiones de cambios que menciono en este episodio.
El famoso discurso de Steve Jobs en Stanford. Si todavía no lo escucharon, pongan pausa en Aprender de Grandes, véanlo (15 min) y después vuelvan. En inglés con subtítulos en español.
Algunas de las charlas TED que vi hace ya muchos años y que me generaron adicción: Ben Zander sobre el amor por la música, Ken Robinson sobre la educación, Dan Gilbert sobre la felicidad, Malcolm Gladwell sobre la salsa de tomates, Barry Schwartz sobre cómo elegimos.
El artículo que escribí en febrero de 2009 proponiendo hacer algo parecido a TED en la Argentina.
Los boletines de TED en Español y la opción de suscribirse.
El Mundo de las Ideas, el curso que damos junto a Melina Furman.
TEDxRíodelaPlata, los videos de las charlas y todo lo que hacemos.
Clubes TED-Ed, el proyecto de capacitar a docentes para replicar la experiencia de los oradores TED con chicos de secundarias.
Los audios de todas las columnas que hicimos con Santiago Bilinkis en Basta de Todo.
Las dos charlas de Diana Wang en TEDxRíodelaPlata: Los aprendices de la historia y En la pareja la culpa la tiene el otro. Si quieren profundizar en este tema, ¡escuchen el episodio #014 de Aprender de Grandes, en el que conversamos con Diana sobre esto en más profundidad!
Los episodios con Mariano Sigman y con Andrei Vazhnov en los que hablamos sobre formarnos opiniones.
El libro Free Play, la improvisación en la vida y el arte sobre cómo la improvisación en la vida se parece a tocar jazz.
Los 73 números que hicimos de Oblogo, gratis, en pdf.
Hablamos sobre procrastinar (esperar hasta último minuto para hacer las cosas). La charla TED de Tim Urban sobre este tema está genial.
El episodio con Gustavo Pomeranec en el que hablamos sobre mi incapacidad musical.

Los libros que me transformaron
Ciencia ficción: El fin de la infancia de Arthur C. Clarke, El fin de la Eternidad de Isaac Asimov (en este episodio se los cuento, por si no quieren leer el libro, pero Asimov ¡lo cuenta mejor!), La trilogía de la Fundación de Isaac Asimov (la psicohistoria), El hombre ilustrado de Ray Bradbury.
Ficción: Siddartha y también Narciso y Goldmundo, ambos de Hermann Hesse, varios libros de Vargas Llosa, García Marquez, Borges.
Ciencia: Cosmos (serie y libro) de Carl Sagan, La conexión cósmica también de Carl Sagan, los tres tomos de física de Richard Feynmann, El gen egoista de Richard Dawkins, La hipótesis de la felicidad de Jonathan Haidt.

Si solamente tienen 3 minutos, escuchen estas partes muy cortas
Los que dan y los que quitan (givers and takers).
Garpa ser abierto.
Hacer que otra gente brille.
Un traje a medida para nuestros hijos.
Me emocioné cuando hice una conexión entre mi segundo grado y el de mi hijo.
La transición a la democracia en la secundaria (el Pelle).
En la secundaria me hacían bullying.
La matemática, la física y una falsa sensación de control.
Durante el doctorado, me quedé solo.
El salto a la consultoría de negocios.
La distancia entre las personas en cada cultura.
La historia de Oblogo, la revista de los blogs.
El Mundo de las Ideas, el curso que damos con Melina Furman.
Mi visión de cómo mejorar el mundo (burbujas y la bomba de la paz).
El día en que me confundieron con Diego Maradona.
Cómo TED me abrió la cabeza y me hizo correr la sangre de maneras que nunca me hubiese esperado.

Personas que mencionamos en este episodio
Luis Pescetti, Patrick Tepesch, Jerry Seinfeld, George Carlin, Diego Wainstein, Lucho Mellera, Alejandro Angellini, Fer Sanjiao, Natalia Carulias, Steve Jobs, Gustavo Faigenbaum, Sonia Faigenbaum, Ken Robinson, Ben Zander, Adrián Paenza, Chris Anderson, Steven Spilberg, Bill Gates, Juan Enríquez, Elon Musk, Jeff Bezos, Kelly Stoetzel, Harrison Ford, Larry Page, Sergei Brin, Donald Trump, Santiago Bilinkis, Melina Furman, Andrei Vazhnov, Mariano Sigman, Gustavo Pomeranec, Sergio Meller, Matías Martín, Cabito, Diego Ripoll, Juan Ferrari, Waty Frignani, Tommy Druetta, Diego Maradona, Al Gore.

Organizaciones que mencionamos en este episodio
Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Banco Hipotecario, BCG, McKinsey, Bain.

La foto del día en que me confundieron con Diego ( acá lo cuento )

La foto del día en que me confundieron con Diego (acá lo cuento)

Grabando la conversación con Diana Wang, sentados al revés

Grabando la conversación con Diana Wang, sentados al revés

después de la entrevista

después de la entrevista

En la pareja la culpa la tiene el otro. Charla TED

Pensando en las parejas, encontré esta metáfora sencilla y maleable que me resulta muy útil, tanto para la pareja conyugal como para cualquier pareja humana en cualquier actividad que hagan juntos. https://www.youtube.com/watch?v=mYiLtYF6MK4

English subtitles click the "on" sign and then click configuration, the clog that's down in the right, choose "subtitles" and select English. The full transcription is scrolling down this page after the Spanish one.

22 de octubre 2016, Tecnópolis, Buenos Aires.

Transcripción de la charla en castellano:

"En la pareja, la culpa la tiene el otro"

Estando en pareja queremos cambiar al otro. El otro tiene la culpa de todo lo que está mal. Emprendemos la tarea de cambiarlo con ganas, con optimismo, con mucha onda. ¡Vamos a poder! ¡Claro! ¡Podremos!

Pero a medida que pasa el tiempo nos vamos desanimando, porque, por más que lo intentemos, no cambia, sigue siendo tal cual es. ¡Qué frustración! ¡Qué rabia! ¡Cuánto sufrimiento! TODO MAL.

Nos quedan cuatro alternativas: el suicidio, el asesinato, la separación o la terapia de pareja, entendida, claro está como el último y desesperado intento de cambiar al otro, que es lo pedimos al terapeuta, y el terapeuta sabe perfectamente de qué le estamos hablando porque también quiso cambiar a su otro y tampoco pudo.

Después de más de 40 años de casada y de algunos más como terapeuta, encontré un modelo que me es muy útil para pensar a las parejas: el barrilete y la estaca.

Al barrilete le encanta volar lejos de la tierra, es creativo, original, estimulante,  divertido, también imprevisible, inseguro,  necesita probarse cosas, necesita estímulos, desafíos, cambios. A la estaca no le gustan los cambios, es rutinaria, un poco aburrida, pero es estable y ordenada, no tiene que probarse nada y está feliz con los pies en la tierra. Estas dos funciones “barrilete” y “estaca” son esenciales para que una pareja se mantenga viva. Cuando somos barrilete volamos felices y tranquilos porque está la estaca que nos sujeta y nos trae de vuelta y cuando somos estaca mantenemos todo en orden mientras miramos el vuelo colorido del barrilete que sabe que a su regreso estará todo en su lugar.

Pensarnos como barrilete-estaca nos permite elegir, a cada paso en qué escenario queremos vivir, en la guerra o en la paz. Nos regala, además, la noción liberadora de que “cada uno es como es, no me lo hace a mí” lo que baja enormemente el sufrimiento porque dejo de pedirle peras al olmo.

Si nos pensamos como barrilete y estaca no nos tomamos tan en serio, hasta podemos reírnos de nosotros mismos. Como nos pasó con mi marido, hartos de discutir por ver quién de los dos contaba la historia como en realidad había sido, ahora nos decimos: “¿cuento yo y vos corregís o contás vos y corrijo yo?”.

Claro que discutimos, cuando a los dos se nos da por ser barrilete y no queda estaca que nos sujete. O cuando diferimos acerca del largo del piolín, porque el piolín es la clave, porque el piolín mide la distancia óptima que es cómoda para vivir, cuán cerca, con cuánto control, durante cuánto tiempo. El piolín es puente y frontera entre uno como individuo y como miembro de la pareja.

Así eran los ovillos que hacíamos en mi infancia.

En las noches o cuando nos cubren cielos tormentosos, nos cobijamos bajo una misma manta, no sin antes revisar, cm a cm, el piolín que nos une, a ver si está deshilachado, si corre riesgo de partirse en algún lugar. Y recién después lo ovillamos prolijamente y con mucho cuidado para que a la mañana siguiente, cuando el barrilete remonte vuelo otra vez, esté seguro de que tendrá donde volver.

 

ENGLISH TRANSCRIPTION

“As a couple, one’s partner is always to blame”.

When we’re in a relationship, we want to change the other. Whatever is wrong, they are to be blamed!. We start with enthusiasm, optimism, full of energy. We can do it! Of course we can! We will!

But as time goes by, that enthusiasm begins to wane because---despite our best efforts---our partner won’t change; they’re still the same. How frustrating! How infuriating!! EVERYTHING IS TERRIBLE.

We are left with four options: suicide, murder, separation, or couples therapy, understood---obviously---as the final and desperate attempt to change your partner, which is what we ask therapists to do. And therapists themselves know exactly what we mean because they too have tried to change their partner and failed.

After 40 years of marriage, and a few  more as a therapist, I’ve found a model that is highly useful to me in terms of thinking about  couples: a kite and its stake.

The kite enjoys flying far above the earth.  It’s creative, original, and fun, but it’s also spontaneous, insecure; craving to prove it can do anything. The kite needs stimulation, challenge, and change. The stake, however, does not like change. It enjoys routine and is perhaps a bit boring, but it is stable and organized, with no need to prove anything, and is happy with its feet firmly on the ground. These two elements, kite and stake, are essential for the survival of a relationship. When we are the kite, we fly happily and in peace thanks to the stake, holding us firmly and reeling us back in when needed. And when we are the stake, we ensure that everything is in order while we gaze at the colorful flight of the kite that knows that everything will be in its place upon its return.

Considering ourselves as a kite-stake system allows us to choose, step by step, in which scenario we want to be: war or peace. It gives us the liberating notion that “people simply are who they are, they aren’t doing it TO me” and therefore the pain is strongly reduced for I can stop expecting pears to come from an apple tree.

If we see ourselves as a kite and a stake, we might stop taking ourselves so seriously; we can even laugh at one another. As it happened with my husband and me, exhausted from arguing over which of us was telling the “true” side of the story, we now ask ourselves instead: “shall I speak so that you can correct me, or you speak so that I can correct you?”

Naturally, there are arguments, especially when we both want to be the kite and there is no stake to hold us in place. Or when we disagree on the length of the string. Because the string is the key. It measures the optimal distance in which we feel comfortable living together: how close, how controlled, and for how long. The string is both the bridge and the border between you as a person and you as a partner in the relationship.

At night, or when stormy skies threaten us, we cuddle safely under the same blanket, not without checking first, inch by inch, the string that unites us. Is it fraying? Could it break? Then, we wind it back together, smoothly and carefully, so that in the morning, the reascending kite can be fully confident that there will indeed be a place to return to.

 

Crónica personal de un momento del país

Triste crónica. 29/8 a 16/9 2016. Disparada con mi firma personal, no institucional, a una solicitada pública contra la actuación de un juez. Tuvo consecuencias personales e institucionales impensadas. Lo guardo como un registro cronológico de lo que pasó tal vez para  someterlo a reflexión alguna vez. Enredos políticos, brechas y heridas personales. Como dice el asunto, un momento del país que recordaremos con dolor. 1.- Sobre la decisión de firmar la solicitada.

29 de agosto.

Recibo mail pidiéndome me sume a una solicitud de juicio político al juez Daniel Rafecas.

FIRMANTES (al 29 de agosto, solo los que conozco): AGUINIS Marcos-ANDAHAZI Federico-BERENSZTEIN Sergio-BERLINER Daniel-CÁRDENAS Emilio-CARRIÓ Lilita-COHEN Jorge-CZYZEWSKI Luis-FARGOSI Alejandro-HELFT Daniel-IVANIER Mariela-JAUNARENA Horacio-KOPEC Jaime-KOVADLOFF Santiago-LANUSSE Pablo-LEJTMAN Román-LEUCO Alfredo-LLACH Juan José-MIRA Carlos-MUCHNIK Daniel-QUETGLAS Fabio-RAHOLA Pilar-RODRÍGUEZ Jesús-ROMERO Luis Alberto-SABSAY Daniel-SAGUIER Julio-SCHIFFRIN Leopoldo-SCHVINDLERMAN Julián-VALIENTE NOAILLES Enrique-WARSZAWSKI Paul

Primera reacción: de ninguna manera lo firmo.

Me pregunto por qué. Me impresionan los términos del texto referidos a una persona en la que deposité cariño, confianza y con la que siento lazos de lealtad. No lo puedo firmar.

Debo responder negándome pero no sé cómo hacerlo porque estoy de acuerdo con su contenido aunque no me gusta el título. En lugar de pedir remoción yo pediría juicio político.

Lo hago escudándome en el pacto tácito de neutralidad política con que nos manejamos en Generaciones y que, dado que para muchos soy su cara más visible, no quiero violentarlo.

Es un pretexto. Parte de la verdad, pero un pretexto. Mi negativa visceral tiene más ingredientes.

Uno es una especie de agorafobia, una angustia ante la exposición pública que me ubicará de un lado de las cosas y me pondrá ante el escrutinio de muchos. ¿La mirada de quién me preocupa o persigue? la de algunas personas que quiero y que quiero que me sigan queriendo y que están claramente en la otra vereda y han hecho gala de ello. También algunos pacientes. Exponer mi posición me quitará la simpatía, la cercanía o incluso la amistad de algunas personas que, a partir de allí, me visualizarán como un enemigo. ¿Estaré exagerando? ¿Los que me conocen no saben quién y cómo soy?

Otra es lo que siento como un cachetazo en la cara de Daniel este decirle públicamente lo que le dije privadamente y quitarle definitivamente mi apoyo.

Otra es mi deseo de mantener las relaciones en tono cordial en Generaciones y no me gusta confrontar a Nati, particularmente a ella, con lo que ella sabe que pienso pero que me guardo bien de no exponer públicamente por respeto a su posición como integrante de Generaciones.

Son estas tres cosas y en ese orden. Pero básicamente es que no me quiero exponer ni quiero ser blanco de ataques o disquisiciones o confrontaciones. Creo que se trata de cobardía.

Pero si yo veo/creo que el emperador está desnudo ¿por qué me siento aprisionada y no lo puedo decir? Creo que no lo pensé ese día sino unos días después: fue cobardía y yo, que tanto trabajo por la defensa de lo que uno cree que está bien, no puedo permitirme el lujo de ser cobarde.

30 de agosto. Recibo un nuevo email de Julio S. discutiendo mi argumentación de manera eficaz. Plantea que ningún sitio institucional es superior a lo individual, que la adhesión solicitada y acordada por los firmantes es a título personal y que no involucra nada más que a mí.

Respondo que me ha tocado lo que dice y que lo seguiré pensando.

31 de agosto. Estoy dando la conferencia en Córdoba. En el momento en que enuncio los Diez Mandamientos para el Nunca Más me cae, pesada y contundente, una ficha; Si digo lo que digo y si puede tener algún peso de verdad debo ser consecuente con lo que digo. “Expresarás tus ideas según tus convicciones, no esperando la aprobación de los demás”. Si enuncio estos mandamientos y empiezo yo misma por no cumplirlos, lo mío no merece respeto. Yo misma no me respeto. De pie ante el centenar de docentes que me escuchaban con atención y respeto, sentí que me atravesaba un rayo, que si no me adhería a la solicitada debía en ese mismo momento interrumpir lo que estaba diciendo porque era un fraude, no valía la pena que me escucharan. Me detuve un instante presa de la angustia, el corazón latiendo fuerte y rápido, el aire entrecortado. Me serví agua y pensé “es ahora o nunca, decidite, si firmás seguís hablando, si no firmás decí que te sentís mal e interrumpí todo”. Tomé un sorbo de agua. Levanté la mirada ante toda esa gente. Tomé aire y vi a una docente, en la tercer fila, que tomaba nota afiebradamente como agradeciéndome el silencio que le daba tiempo para escribir. Tomé otro sorbo y ella me miró, sonrió y se acomodó en la silla como diciendo “ya está, ya terminé de anotar, podés seguir”. Y yo seguí hablando. La decisión estaba tomada.

Ahora las consideraciones. Se trata de mis convicciones. Si releo el texto al que me invitaron adherir, no puedo más que reconocer que sostengo lo que dice. Yo creo que Daniel al fallar que, como no hubo delito no hay causa que investigar, se atuvo a lo político y no a la justicia. La denuncia es de tal gravedad institucional que merecía ser investigada a fondo. La decisión no me parece ajustada a derecho sino más bien a otras motivaciones.

Una era pensar en que se le levantaran las causas por la que era investigado en el tribunal de Casación, cosa que efectivamente sucedió luego del fallo.

Otra era pensar que tal vez había recibido presiones o amenazas que lo forzaron a fallar de ese modo y que por las dudas había agregado el párrafo elogioso acerca de la ex presidenta que no venía al caso.

Pero sus movimientos en esta semana con algunas personas como el juez Casanello, Sánchez Sorondo -enviado del Papa-, diputados y legisladores, intendentes del Frente para la Victoria y su ex ministro de Educación Daniel Filmus, alrededor del tema de la trata de personas, renovó mi desconfianza. Sus posiciones respecto de la trata de personas que era lo que los había congregado, son impecables como siempre que se manifiesta respecto de temas de DDHH pero su aparición junto a políticos que claramente integran el territorio de la ex presidenta me hizo revisar las razones más “benévolas” en las que había pensado. Ahora me da la impresión de que se trata de una clara alineación política que excede las presiones o amenazas que yo suponía y con las que disculpaba o toleraba su exabrupto judicial en el fallo mencionado.

Decidí firmar la solicitud de juicio político para ser íntegra con mis propias convicciones. Deberé asumir sus consecuencias.

Una es al interior de Generaciones de la Shoá, en particular ante Nati.

 

2 de septiembre.

Lo informé en reunión de mesa chica. Me sentía fatal, tensa, con la boca seca pero lo tenía que hacer. La reacción de Nati, como yo esperaba, fue como golpeada por un shock. Lo había anticipado y me dolió mucho ver cómo la había conmovido. No tenía palabras para atemperarlo, solo conté lo que me había pasado dando la clase en Córdoba y que ése fue un momento determinante para la toma de esa decisión. Que lo había hecho a título estrictamente personal pero que sabía que iba a afectar a Nati. Aida y Susy estaban serias y expectantes y Nati dijo que pensaría en qué decisión tomar, en si seguir o no en Generaciones.

Decidí anticiparle mi decisión a Daniel Rafecas, no me parecía bien, en priincipio, que se enterara de mi adhesión leyendo el diario. Pero ¿cómo hacerlo?  ¿Llamarlo? ¿enviarle un mail? Llamarlo era lo que me parecía mejor pero no podía, posponía el momento, no me veía en la situación de hablar con él y decirle mirá, firmé una solicitada para que te destituyan del cargo, sonaba a cargada, hasta era absurdo. ¿Por mail?

Hice un borrador.

Primer borrador mail a Daniel.

Hola Dani.

Escribo este mail con el corazón desgarrado pero debo hacerlo por respeto a vos y a mi.

He aceptado firmar una carta en la que se solicita tu remoción del cargo.

Quiero que lo sepas por mi de antemano.

Sabés desde el comienzo que desacuerdo profundamente con tu fallo acerca de la denuncia de Nisman. Hasta ahora había quedado entre vos y yo y alguna gente cercana. Esta carta firmada por tantos, algunos de los cuales merecen mi mayor respeto y consideración tanto intelectual como republicana, me enfrentó con la alternativa de hacerlo público.

Dicho lo cual, y si querés seguir leyendo, van la consideraciones.

En un principio pensé que habías sufrido presiones o amenazas para que tu fallo fuera como fue o, tal vez, algún quid pro quo que te pudiera beneficiar de alguna manera ante una situación que podía ser de riesgo. Pero con el cambio de administración todas esas cosas dejaban de tener sentido y ante la solicitud de reapertura de la investigación volviste a negarte. Entonces pensé que no se trataba de lo que yo había supuesto y que no te exculpaba, pero que al menos menguaba -para mí- tu culpa, sino que había otras cosas más. Por ejemplo que creyeras que era mejor no investigar, que vos mismo lo creyeras. O tal vez que confirmabas tu fallo anterior previniendo que al hacer lugar a la investigación se descubriera que te habías equivocado.

Y si un juez cree que es mejor no investigar una denuncia hecha por un fiscal sobre las más altas jerarquías del gobierno, una denuncia que echa sombras sobre tanto y que exige ser dilucidada ... no entiendo qué es ser juez y cuál es su sentido. El fallo de no investigar me parece altamente lesivo porque la sospecha que cubre a los funcionarios salientes no ha sido diluida por una investigación judicial seria que los señale como inocentes si lo fueran y los exima de toda responsabilidad. Es lesivo también por la contraria, en caso de que fueran culpables de todas o algunas de las imputaciones, es esencial para el estado de derecho que sean investigados, sentenciados y castigados. Creo que eso es lo que hace un juez. Tal vez lo entendí mal.

Fallar que no es necesario investigar porque no hubo delito me parece un escudo lleno de agujeros. No sé de derecho pero sí algo de sentido común y el juez es quien tiene que aplicar el sentido común, interpretar la fría ley y ponerla al servicio de la gente que representa. Cuando tu medida contra el neonazi de hace once años no fue represiva sino educativa como vos mismo lo decís, apelaste a la sensatez, al sentido común y no a la política vindicativa del castigo que no enseña nada. Abriste un horizonte nuevo, una brisa de aire fresco, se veía a un juez que estaba cerca de la gente y que se animaba a crear dispositivos que tendieran al cambio. Y no sé qué le pasó a tu sensatez acá porque fallar que como el delito no se hizo no hay nada que investigar aunque consta la deliberada intención de hacerlo, tratándose de las personas que ejercieron los puestos más altos de la administración gubernamental, está difícil de tragar e imposible de digerir.

Pensemos en esta analogía: si una mujer denuncia en una comisaría que es amenazada por su exmarido, que le manda mails y mensajes telefónicos y los lleva grabados y los presenta, y trae testigos que confirman su peligrosidad y antecedentes, se salva de una golpiza feroz porque interviene azarosamente un vecino y en la comisaría no le quieren tomar la denuncia y le dicen "venga cuando su exmarido la haya golpeado y usted pueda mostrar los moretones o la radiografía con las costillas rotas" a uno se le cae la esperanza de sensatez y se le hace trizas contra el suelo y las esquirlas lastiman más lejos de lo que uno cree. Tal vez esto no funcione así en un juzgado aunque sé que depende de qué parte de la biblioteca lo sostenga. A mí y a mucha otra gente, algunos juristas de nota, nos parece que el delito no se cometió no por decisión de los denunciados sino por otra causa exterior a ellos y que la sola intención, viniendo de quien venía, era una falta gravísima que nos atañe a todos. No quiero decir nada de AMIA, Iran, el salto de panqueque en el aire de la presidenta que un día hablaba enfáticamente en contra y de pronto cambió el cassette, pero todo esto está en juego para hacer la cosa bien pesada y digna de ser investigada por el bien de la nación.

Y los que trabajamos en derechos humanos, hechos genocidas y dictaduras, solemos decir cosas en nuestras conferencias y libros, que son declaraciones de principios y nos comprometen. Si son solo palabras entonces nuestra palabra está devaluada y bastardeada. Un principio esencial es que el fin no justifica los medios. Corromper, robar, estafar y mentir, hacer pactos con delincuentes, con la mafia o con asesinos, no está justificado ni siquiera y menos que menos cuando sirve para hacer caja que permita hacer política y mantenerse en el poder para seguir haciendo política, aunque la política que se haga sea maravillosa. No dudo que, en eso, vos y yo estamos de acuerdo. Teóricamente al menos. Pero ¿pragmáticamente? ¿Hacemos lo que decimos? Encima todo lo que se está develando, descubriendo, destapando.... ???? a uno se le hiela la sangre de ver semejante grado de desmanejo y apropiación de los dineros (espero que todo se investigue y que se esclarezca si son campañas mediáticas o si hay algo de verdad y cuánto). Por todo eso y por tanto más, el fin no justifica los medios.

Entonces me pregunto ¿qué es lo que no viste? ¿qué es lo que viste? ¿cómo fue que tu alineación política -que ahora me parece obvia y que hasta ahora no consideré como un elemento tan en juego- te puso estas lentes tergiversadoras? ¿Actuaste conforme a derecho o conforme a política?

Todos tenemos convicciones políticas. Y cuando digo políticas no digo partidarias a las que también, por supuesto, todos tenemos derecho. Mis convicciones tienen que ver con el respeto al estado de derecho, la entronización del disenso como posibilitador del diálogo civilizado, la transparencia de quienes están en el poder para que las instituciones republicanas puedan seguir sosteniéndose y la confianza en el estado sea un piso sólido bajo nuestros pies. El estado de derecho es el esqueleto de la vida y la democracia y determinan la permanencia y la solidez, las políticas partidarias son efímeras, responden a intereses del momento y después se las lleva el viento y quedan los que las sostenían como espantapájarros desarrapados, solitos en medio del campo a merced de nuevas lluvias, vientos y tempestades.

No respondiste mi mail anterior de hace como una semana. Tal vez no te gustó.

Te escribo éste con el corazón desgarrado por tener que escribirlo y porque me desgarraste el corazón.

Diana

 

Demasiado largo. Lo rehice:

 

Hola Dani.

Te escribo con el corazón desgarrado pero debo hacerlo por respeto a vos y a mi. Supongo que habrás recibido y leído mi mail de hace unos días ( por las dudas lo dejo acá abajo).

Noblesa obliga que sepas por mi que acepté firmar una solicitada en la que se solicita se te juzgue por tu fallo respecto de la denuncia de Nisman. Sabés desde el comienzo que desacuerdo con el fallo. Hasta ahora me lo había guardado para mi y alguna gente cercana. Creo hoy que sería una buena medida que la justicia se expidiera sobre ello y que no quede como una acusación hacia tu desempeño eternamente abierta.

Dicho lo cual, y si querés seguir leyendo, van la consideraciones.

Fui cambiando la forma en que entendía tu fallo. El cariño mútuo me hacía limar las asperezas y ser benévola y atribuirlo a alguna presión que pudieras haber estado sufriendo. Pero tu negación a la reapertura, ahora con un cambio de administración, me dio una nueva información: la evidencia de que creías que era mejor no investigar. No es una causa banal. Es tanto lo involucrado que está mal no investigar sea que los imputados se probaran inocentes como si se probaran culpables, saberlo nos resulta esencial.

Atribuir la desestimación  a que el delito no se cometió atenta contra el sentido común. Hace once años cuando apelaste a una medida educativa contra los jóvenes neonazis, fue en base a sensatez, sentido común y.trajiste una brisa de aire fresco, eras un juez que estaba cerca de la gente y que se animaba a crear dispositivos que tendieran al cambio.

La denuncia de Nisman, vista con la lente del sentido común, expone que había una deliberada intención de comisión del delito que, si no se llevó a cabo, no fue por decisión o voluntad de los imputados sino por causas exteriores a ellos.

Pensemos en la analogía de una mujer que denuncia en una comisaría que es amenazada por su exmarido, que le manda mails y mensajes telefónicos y los lleva grabados y los presenta, y trae testigos que confirman su peligrosidad y antecedentes, se salva de una golpiza feroz porque interviene azarosamente un vecino y en la comisaría no le quieren tomar la denuncia y le dicen "venga cuando su ex marido la haya golpeado y usted pueda mostrar los moretones o la radiografía con las costillas rotas".

Algunos consideran que tu desestimación estuvo y está dictada por tu alineación política y por los lazos de lealtad consecuentes. No lo sé. Lo que pienso es que fue más conforme a política que a derecho hasta donde yo entiendo lo que implica la responsabilidad de la justicia.

Todos tenemos convicciones políticas. Y cuando digo políticas no digo partidarias a las que también, por supuesto, todos tenemos derecho. Mis convicciones tienen que ver con el respeto al estado de derecho y la democracia, la entronización del disenso como posibilitador del diálogo civilizado, la transparencia de quienes están en el poder para que las instituciones republicanas puedan seguir sosteniéndose y generen la confianza de que todos tengamos un piso sólido bajo nuestros pies.

Tu fallo y tu negativa a revisarlo abren una brecha institucional peligrosa que urge ser investigada y cerrada. Es por eso que firmé.

Diana

 

Pero no lo podía mandar. Algo dentro de mi me decía que no. Pensé que no había contestado a mi mail anterior en donde le decía claramente lo que pensaba, y me cuestioné para qué tanto rendez vous. Lo escrito era más para mí que para él. Buscaba su aprobación que no pensara mal de mi y no le veo la forma, el hecho de haber firmado la solicitada es elocuente, no hay nada que lo pueda morigerar. No le mandé nada. Mi decisión de firma la solicitada era información suficiente que no podía ser “alivianada” con nada.

 

8 de septiembre. Se publicó la solicitada en Nación y Clarín.

EL JUEZ RAFECAS DEBE SER REMOVIDO

Los abajo firmantes consideramos un deber cívico reclamar la destitución del Juez Daniel Rafecas por manifiesta inconducta en el ejercicio de la magistratura. Subrayamos su actuación en relación con la denuncia del Fiscal Alberto Nisman, fechada el 14 de enero de 2015, contra la entonces

Presidente de la Nación, Sra. Cristina Fernández de Kirchner, su canciller Héctor Timmerman y los intervinientes en negociaciones paralelas dirigidas a sancionar el Memorándum de entendimiento con Irán, ratificado por ley 26.843 del 27 de febrero de 2013.

Dicha denuncia, sostenida por el representante del Ministerio Público ante el Juzgado de Rafecas, fue desestimada en tiempo record. El extenso escrito de denuncia propuesto por el Fiscal Nisman perfila un amplísimo marco probatorio y sostiene que las personas denunciadas han cometido el

delito de encubrimiento de los responsables del mayor ataque terrorista sufrido en el país: el perpetrado contra la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994, que cobró 85 vidas.

La decisión de Rafecas fue apelada por el Fiscal Gerardo Pollicita y mantenida por el Dr. Germán Moldes ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, con la lamentable intervención de la Sala I que, con igual o mayor ligereza que el Juez Rafecas,

confirmó la decisión de éste último merced al indignante voto de los Jueces Jorge Ballestero y Eduardo Freiler y la destacable disidencia del Dr. Eduardo Farah. El Fiscal Dr. Javier De Luca por su parte desistió también del recurso ante la Cámara de Casación. Hace tiempo que ha quedado comprobada la solidez del encuadramiento jurídico formulado por el Dr. Nisman. En cambio,

nunca se han investigado los hechos materia de la denuncia.

Ha llegado la hora de la reapertura del trascendente caso, sofocado en su inicio por el Juez Rafecas y los magistrados que acompañaron su intolerable parcialidad.

Apoyamos con fervor los esfuerzos que hoy se realizan para la reapertura de la causa iniciada con la denuncia del Dr. Nisman. Se plantea un imperativo ineludible para los jueces pues el encubrimiento de un delito de lesa humanidad, como la voladura de la Amia, constituye también otro delito

de lesa humanidad.

Recientemente, ante el pedido de reapertura de la causa formulado por la AMIA, el Juez Rafecas persistió una vez más en su negativa a estudiar el caso y rehusó reconsiderar el expediente iniciado con la denuncia del Fiscal Alberto Nisman. Sospechado de un claro “temor de parcialidad”, Rafecas

había sido ya apartado de la causa que involucraba al ex vicepresidente Amado Boudou en negociaciones incompatibles con el cargo y lavado de dinero. El procedimiento abierto entonces en el Consejo de la Magistratura fue cerrado después de su “meritoria” desestimación del pedido del Fiscal

Nisman.

Ante reiterados ejemplos de parcialidad y mal desempeño del Juez Rafecas, exigimos su inmediata remoción para despejar el camino que conduce a la investigación de los gravísimos hechos denunciados que costaran la vida del fiscal Alberto Nisman. No habrá mejor homenaje a su memoria.

 

2.- Sobre las repercusiones.

 

El día que se publicó:

Patricia Markowicz en whatsapp:

[15:16, 8/9/2016] Patricia Markowicz: Diani, me parece too much firmar contra Rafecas.

Reamente too much! Recibo comentarios de los q conocen mi relacion con vos, no lo pueden creer! Un juez q hizo el curso de Iad Vashem, q está compretido con la Shoa!!!!  Tu nombre ahi duele                         

 

[15:24, 8/9/2016] Diana Wang: Es mi convicción. No lo hice con alegría sino con mucho dolor. Su compromiso con los DDHH y con la Shoá son indudables pero también su fallo que no se atuvo a derecho sino a politica. Fue una traicion a esos valores. Respecto al dolor, también lo sentí ante opiniones y posturas de gente querida que no compartía. No todos pensamos igual y eso no nos convierte en enemigos. Al menos es lo que creo yo y lo expreso con mi conducta. Espero la reciproca.                    

 

[15:25, 8/9/2016] Patricia Markowicz: Obvio q te sigo queriendo, sólo reafirma mi decisión de alejarme                         

 

[15:42, 8/9/2016] Diana Wang: Si es x disenso politico lo lamento doblemente: x tu alejamiento que peno y x su motivo. No crei que era x eso. Ahora lo se. Y me apena tantisimo.

 

9 de septiembre

Jorge Schussheim y Rudy lo publicaron de manera pública, no privado a mí:
Jorge SchussheimDiana querida, en serio firmaste por la destitución de uno de los jueces más probos, limpios y honestos de este país??? Vos???

Marcelo Rudaeff me sumo a la pregunta de Jorge, Diana, porque no lo quiero creer, y en verdad no lo creo. Vos sos mucho mejor persona que esta solicitada

 

Mi respuesta al inbox de FB, viernes 9 a las 14.40 hs

queridos Jorge y Rudy. Les respondo a ambos porque el comentario de ustedes vino así. Habría preferido hacerlo por email pero no tengo el de Jorge así que va por esta vía. Me sorprende vuestra sorpresa y la opinión de que esto me convierte en una peor persona. Nunca pensé que ustedes, por alinearse de un modo que yo no compartía, fueran por ello peores personas que lo que creí que eran. Pensaban distinto que yo. Nada más. Apoyé y compartí la política de los Kirchner respecto a DDHH y la ciencia. Todo lo demás me pareció un desastre. El acuerdo con lo bueno que hacían no me exigió apoyar todos los desaguisados que sucedieron. Nunca permití a quienes los demonizaban que no reconocieran lo que había de bueno. No acuerdo con todo lo que hace esta nueva administración pero ni la anterior ni la actual fueron demonizadas por mí. Tengo claro donde están los demonios y trato de no olvidarlo.

Respecto de esta solicitada que firmé desgarrada, considero que Rafecas no solo estuvo mal sino que le hizo un daño mayúsculo a la vida republicana y democrática; creo que su fallo no es conforme a derecho sino a política y que eso no puede hacerlo un juez.

  1. No podía no investigar la denuncia de Nisman. Debía hacerlo tanto si los imputados eran inocentes como si eran culpables. Era imprescindible saber en qué estábamos y si se probaban inocentes, bienvenido y todos en paz y si se los encontraba culpables pues se vería cómo seguía la cosa institucionalmente. Pero así no sabemos nada y las sospechas siguen allí ensuciándolo todo. Por otra parte alegar que no se debía investigar porque no hubo delito atenta hasta contra el sentido común, algo de lo que un juez no puede ni debe carecer. Es cierto que el delito no se cometió, pero no fue por decisión o voluntad de los imputados sino por causas exteriores a ellos. Es como cuando una mujer denuncia en una comisaría que es amenazada por su exmarido, que le manda mails y mensajes telefónicos y los lleva grabados y los presenta, y trae testigos que confirman su peligrosidad y antecedentes, y como se salva de una golpiza feroz porque interviene azarosamente un vecino en la comisaría no le quieren tomar la denuncia y le dicen "venga cuando su exmarido la haya golpeado, traiga testigos y usted pueda mostrar los moretones o la radiografía con las costillas rotas".
  2. Emitió un fallo en cuestión de horas. Días antes de su viaje estuvo en mi departamento en Punta del Este para hablar de eso. Me dijo que no sabía cómo iría a fallar, lo que se probó después que era falso, ya lo sabía y, supongo, ya tenía redactado el fallo si no no se entiende cómo pudo hacerlo en tan pocos días. No se entiende y levanta interrogantes.
  3. En aquella conversación se planteó que en caso de desestimar la denuncia se pondría en contra a toda la comunidad de sobrevivientes de la Shoá que lo veneraban. El lo sabía y contaba con ello por eso me había venido a ver a mi y luego fue a la DAIA y tuvo entrevistas con algunos sobrevivientes abriendo el paraguas. Para todos era claro quién era Rafecas y lo que había hecho antes. No hay muchos como él que tengan un conocimiento tan hondo y acabado de la Shoá y que lo haya estudiado y transmitido tan bien. El golpe que produjo su desestimación fue durísimo para todos, y para algunos, una traición, no se esperaba eso de alguien tan comprometido y probo como él.
  4. Last but not least: me vi en un conflicto de lealtad pero no puedo dejar de lado mis principios, los que difundo donde puedo respecto de lo que creo que está bien y lo que está mal y mi obligación ciudadana es de pronunciarme. Ponderé si mi amistad con Dani debía enmudecerme y decidí que no. Si un ser querido comete lo que yo creo que es un delito es mi deber denunciarlo.  Rafecas seguro que no me va a querer más.

Por todo esto, queridos Jorge y Rudy, firmé la solicitada que tanto los ha sorprendido y me tomo el trabajo de explayarme porque los quiero y lamento si por todo esto dejan de quererme ustedes. Yo no los dejé de querer cuando no apoyé tantas cosas que dijeron y difundieron, debidas a vuestra alineación política, lo tomé como un disenso que no afectaba en nada mis sentimientos ni mi opinión sobre ustedes.

Lo que me impresiona enormemente es esta partición de aguas que para algunos separa “buenos” de “malos” con una incondicionalidad que parece no admitir discusión alguna. Se ha vuelto un mundo dicotómico de amigos y enemigos impermeable a la argumentación, al disenso y a la revisión de convicciones y miradas sobre la realidad.

Ustedes para mi nunca fueron mis enemigos. Espero no serlo yo de ustedes ahora.

 

Respuestas

Jorge Queridísima Diana: sobre tu escrito no puedo opinar nada ya que este no es el tema a debatir. Lo que me dolió y demasiado es ver tu nombre, así como el de Mario Diament )a quién también le hice la misma pregunta que a vos) entreverado en el medio de los de algunos de los peores fascistas y antisemitas del país. Un gran beso.

Marcelo querida Diana, enemiga mía no vas a ser nunca.  no me importa lo que uno piensa politicamente o no para ser amigo de alguien. Por lo que yo entiendo no se investigó la denuncia porque no estaba denunciando ningun delito. ES como si yo te denunciara por tom,ar café. ¿Tomaste cafe? sí, pero no es un delito.  A mi gusto estamos viviendo tiempos horribles, y esto no es por la politica. De los KIrchner, hay cosas que apoyaba y otras que no, Lo que estan haciendo ahora, me asusta. y creeme que me asusta en el cuerpo. . Esta solicitada tiene detrás un prejuicio, o una certeza, que obviamente no compárto. Supone algo que no deja de ser una suposicion, que no entiendo como lograron que tanta gente que res´peto la suponga.  NO se trata de un lado u otro lado, soy de los que nunca creyó ni cree en " los dos lados",. me pasé la vida enojandome con ese concepto que lo único que hace es daño. LO que hay es gente. Lamento que por obrta y gracias de un "mal periodista sobrebio con banca" se haya instalado en la sociedaed el falsisimo conmcepto de grieta. Porque ahpra la vamos a siufrir todo y lamento miucho, Diana, que les creas. YO no puedo hacerlo

 

Ante lo que había recibido de Jorge y Rudi -que me imaginé representaba lo que otros podrían pensar-, escribí:

 

 

 

10 septiembre Increíble carta de Carta Abierta (enviada por Patricia con un Compañeros y compañeras….)

Grave Ataque a las Instituciones

¿Cuántas derechas hay en la Argentina? A una de ellas nos referiremos en esta declaración, apenas algunas de las tantas que existen, aquí y en el mundo, en las que sin duda hay también hombres

y mujeres con quienes la discusión sería otra si no se apartaran tanto de un pensamiento regido por un mínimo criterio de razonabilidad. Como tantas veces se dijo, la esencia de todo núcleo civilizatorio supone que impere la justicia. ¿Pero de qué modo? ¿Llamando “deber cívico” a una penosa solicitada sin fundamentos serios, o mal interpretando lo que es justamente uno de los escritos más sólidos de un miembro destacado de la justicia argentina, como el doctor Daniel Rafecas?  

La justicia debe ser entendida como una búsqueda incesante, y es en sí misma esa búsqueda la que recorre toda la historia, como un mandato escrito pero también forjado por un saber profundo. Es el saber que se sostiene con la sola fuerza de una intimidad que siempre nos ronda. Habita en nuestra conciencia, que no puede ser un agujero negro.  Pero otra cosa es cuando las derechas clásicas se alborozan en su propio mar de desmesura.

Veamos un caso específico. La solicitada contra el Juez Rafecas, está firmada por numerosos representantes del áulico conservatismo argentino, jueces, periodistas, políticos, con biografías matizadas por distintos rangos de desacierto o imprudencia. ¿Por qué razón se agitan? El juez Rafecas se halla entre los más probos y capacitados de la historia judicial contemporánea del país. Quizás, en este momento donde todo enunciado (jurídico, social, económico, moral) está destinado a pasar por un proceso de trituración especializada (tanto de los servicios de inteligencia como de un numeroso batallón de operadores en acciones de difamación) vale la pena recordar cómo este juez habla siempre con el específico sostén de sus conocimientos sobre la cuestión penal en casos de genocidio.

Uno de sus libros, unánimemente saludado por muchos que ahora cuestionan su persona, analiza con rigor las acciones de criminalidad durante el régimen del nazismo, mostrando los movimientos de su condensada trama jurídica, que progresivamente iba involucrando a una densa capa funcionarial, a fin de proveerle un absurdo sustento jurídico al Holocausto. Era “un nuevo tipo de derecho”. Rafecas ha escrito así un volumen de gran precisión sobre la cuestión penal  en el Holocausto. Reflexiona con singular originalidad sobre el sistema penal puesto al servicio de una acción que vulneraba la forma esencial de la justicia. Ahora, su dictamen sobre el caso Nisman sigue esta misma rigurosidad, observa con una precisión impresionante las deficiencias notables del escrito acusatorio de este Fiscal, mostrando sus debilidades intrínsecas, no solo en materia de pruebas sino de alteración de las mismas. Realiza un análisis pormenorizado de los escritos de la causa, y descarta con minuciosidad la existencia de cualquier plan de encubrimiento del atentado a la Amia, asentando y demostrando  la ausencia total de cordura específica que debería albergar todo dictamen. Así como en su libro sobre  la Shoá  demuestra como en la ley puede haber una criminalidad indiferente que pasaba por instancias burocráticas de todo tipo,  en su análisis de las páginas improvisadas escritas por Nisman y el tratamiento posterior que recibiera por otros fiscales –donde se ha comprobado el empalme indebido de escuchas telefónicas-, revela de qué modo las pobres evidencias existentes demuestran lo contrario a lo que se les hizo forzadamente decir. No hubo, pues, tal “plan criminal”, lo que pone bajo otra dimensión totalmente diferente la muerte  del Fiscal Nisman, y la necesidad de investigarla sin la tupida maraña de intereses que desde hace tiempo se desencadenaron para afectar a los funcionarios actuantes en aquel momento, en especial a Cristina Fernández de Kirchner.

Estudiando la madeja jurídica ficticia que amparó un genocidio, Rafecas la llama “el gran agujero negro de la modernidad”. Para el modo de discurrir actual del debate político argentino, la forma en que la derecha nacional se apresta a interpretar este lamentable caso –por implicar la dolorosa muerte de un fiscal-, significa realizar una inculpación que representa una torpe maniobra en las tinieblas del Estado, del sistema jurídico y de la sociedad, más allá de que los firmantes de la solicitada, en muchos casos, se hayan apresurado a rubricarla sin considerar la insensata significación de lo que estaban avalando. La destitución de un juez independiente –la historia de sus fallos lo demuestra- adultera de una marea trágica las instituciones del país. Rafecas deberá permanecer en su cargo, si todos los argentinos hacemos lo que corresponda para ello. En cambio, los que han asentado su firma sobre una versión local de ese agujero negro, lo ignoran todo sobre derechos humanos y derechos políticos, con un grado de irracionalidad preocupante. En esta trágica boca de pozo resultan deglutidos los rasgos resistentes de la institucionalidad del país, los hilos conductores de la razón crítica argentina, y del mismo Poder Judicial en su carácter de representante del imperio de la prueba, la verificación y el sentido verdadero de las acciones públicas. Momento triste y negro para la conciencia pública.

Espacio Carta Abierta Solicitada en Pagina 12,

http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-309093-2016-09-10.html

PREGUNTA

Es altamente probable que la solicitada contra Rafecas, aún sin mi firma, habría determinado esta otra firmada en primer lugar por Sara y Natalia Rus.

¿Habría sido eso causal de enojo, molestia de parte de alguien de Generaciones? ¿Habría determinado que se hiciera alguna reunión ad hoc o que alguien pusiera en duda su pertenencia a la institución o que acusara a Sara y Natalia de haberla involucrada en un tema de política partidaria o decidiera la renuncia de alguien por esa causa?

11 de septiembre

Editorial con cuyos conceptos coincido. http://www.lanacion.com.ar/1936634-rafecas-debe-ser-juzgado

Rafecas debe ser juzgado

El Consejo de la Magistratura tendría que investigar el proceder del juez federal que desestimó la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner

Más de trescientas personalidades de distintos ámbitos, incluyendo intelectuales, abogados, empresarios, periodistas y políticos, firmaron días atrás una solicitada para pedir la remoción del juez federal Daniel Rafecas por haber desestimado la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la entonces presidenta Cristina Kirchner, el ex canciller Héctor Timerman y otros dirigentes kirchneristas por el presunto encubrimiento de los iraníes sospechados de haber atentado contra la AMIA en 1994.

En más de una oportunidad sostuvimos en esta columna, y lo reiteramos ahora, que una acusación tan grave como la de encubrir a los autores de un atentado que costó la vida de 85 personas, dirigida contra una presidenta y su ministro de Relaciones Exteriores, jamás debió desestimarse. Al contrario, debió procederse a una profunda investigación y a una cuidadosa y objetiva valoración de la prueba ofrecida por Nisman, además de la búsqueda de nuevos elementos.

Si, como sostuvieron algunos críticos de la labor del fiscal, como el propio Rafecas al desestimar la denuncia, las pruebas carecían de fundamentos sólidos, era en el transcurso de una investigación judicial donde aquellas supuestas inconsistencias deberían haber quedado de manifiesto.

En cambio, la desestimación produjo el efecto contrario. Por un lado, porque no hizo más que ahondar las sospechas sobre Cristina Kirchner y el memorádum de entendimiento que su gobierno firmó con Irán y que para Nisman fue el instrumento con el que se habría querido beneficiar al régimen de Teherán. Y, por otro lado, la determinación de Rafecas también lo perjudicó a él, sobre quien recayeron sospechas de parcialidad.

En una palabra, no sólo no se disiparon las dudas, sino que se potenciaron y actualmente se procura que, de una vez por todas, se proceda a la investigación que Rafecas no quiso realizar.

Las sospechas aumentaron cuando, al poco tiempo de firmar el desestimiento de la denuncia, Rafecas se vio beneficiado al cerrársele en el Consejo de la Magistratura un procedimiento para investigarlo por haber intercambiado de manera escandalosa 196 mensajes telefónicos con un abogado amigo suyo que participaba de la defensa del entonces vicepresidente Amado Boudou en la causa sobre la ex imprenta Ciccone, que Rafecas instruía. En algunos de aquellos mensajes el juez le aconsejaba al abogado cómo proceder. El beneficio que recibió Rafecas pudo ser un grotesco intercambio de favores.

La decisión del magistrado de hacer caso omiso de la denuncia de Nisman fue adoptada en tiempo récord, sin que pudiera sopesarse en forma debida la prueba. No deja de ser más que llamativo que entre el requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita, apoyando la denuncia de Nisman, y la decisión de Rafecas hayan transcurrido apenas dos semanas. Se trató de un período a todas luces insuficiente para analizar en profundidad las más de 270 páginas que contenía la denuncia de la que el magistrado se deshizo, y las aproximadamente 300 grabaciones de diálogos telefónicos.

La decisión del juez fue apelada por Pollicita y los argumentos de éste avalados por el fiscal ante la Cámara Federal, Germán Moldes, pero la Sala I, con los votos de los muy cuestionados camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Freiler, confirmó la decisión de Rafecas. En cambio, el camarista Eduardo Farah votó en disidencia y sostuvo con acierto que frente a la denuncia de un suceso que se presenta como verosímil, la desestimación del caso sin dar inicio a la investigación sólo correspondería si la descripción del hecho resultase suficiente para concluir en su tipicidad, esto es, en su falta de adecuación a cualquier delito tipificado en el Código Penal o en leyes especiales. Por eso, el camarista concluyó que "la falta de prueba del hecho denunciado no resulta razón válida para resolver de ese modo".

Los firmantes de la solicitada bregan por la apertura de la investigación y, al mismo tiempo, sostienen que debe procederse a la remoción del juez siguiendo los procedimientos vigentes, es decir, el juicio político con intervención del Consejo de la Magistratura.

El documento expresa la opinión de un importante grupo de ciudadanos que, sin abandonar los mecanismos institucionales, manifiestan su convicción de que el juez en cuestión no reúne las condiciones indispensables para su cargo. Más allá de esta fundada opinión por parte de ciudadanos de diferentes extracciones, cabe lamentar la destemplada reacción de quienes, al cuestionar la solicitada, sostienen que ésta oculta la intención de perseguir a un juez y de atacar las instituciones de la República, cuando en rigor se trata del ejercicio del legítimo derecho constitucional de peticionar a las autoridades .

La inconducta en la que ha incurrido el juez tiene que ver con el mal desempeño, que es una de las principales causales de destitución que contempla la Constitución. El término, según la doctrina, admite una interpretación amplia, y aquí se refiere nada menos que a la decisión de no abrir un caso que refiere al eventual encubrimiento por parte de la ex presidenta y el ex canciller, entre otros, del principal atentado terrorista que ha sufrido la Argentina en su historia. La actitud renuente del juez volvió a ponerse de manifiesto con el rechazo de una reciente presentación en la que se habían agregado nuevos elementos probatorios.

Se ha pretendido que el impulso ciudadano en procura de justicia, manifestado en la solicitada que pide el enjuiciamiento de Rafecas, tiene la intención de presionar a los jueces de la Sala I de la Cámara Federal Penal, que deben resolver sobre la reapertura de la investigación por la denuncia de Nisman. Muy distintas y mucho más nobles son las motivaciones que inspiran el documento. Se trata de llevar a cabo aquello que Rafecas no hizo.

Un juez que teme investigar es un juez que no está a la altura de su honroso cargo. Lo ocurrido pone en evidencia que quien debe ser investigado -por el Consejo de la Magistratura y con todas las garantías que corresponden- es precisamente Rafecas.

 

12 de septiembre: Renuncia presentada por Nati en Mesa Chica (Aida ausente por viaje)

 

Junto con la renuncia de Nati y dijo que también renunciará Rosi. Fue una reunión tensa y seca. Le recordé que se había manifestado en contra del pacto con Irán y dijo que estaba en contra. Pregunté entonces: ¿y entonces? y no hubo argumentación. Informó que José también renunciaría pero que no sabía cómo lo haría efectivo.

Entregó el dinero que tenía en su casa, pidió un recibo por ello, y dijo que seguiría por el momento siendo socia y pagando la cuota pero que no iba a participar activamente, que al día siguiente vendría a informarlo a la mesa de trabajo y, antes de irse, dijo: “acá no vengo más”.

 

13 de septiembre. Ante lo que Nati anticipaba como una ola de renuncias, escribí lo siguiente:

Lamento muchísimo que algunas personas en Generaciones hayan decidido renunciar a la institución debido a que he firmado una solicitada que se opone a lo que piensan y creen a nivel de política nacional, no en relación al Holocausto. Además mi adhesión fue a título personal y sin mención alguna a ningún otro aspecto de mi vida tanto personal como institucional.

La gente que me ha acompañado en todos estos años sabe que no tomo ninguna decisión institucional sin el acuerdo previo, fue siempre consensuado. En otros temas, como los relativos a mi ejercicio profesional privado o cuando emito mi voto en la elecciones, tomo mis propias decisiones. Lo hago según mi propio criterio según lo que crea que está bien en cada caso.

Hoy, las personas que han renunciado, alegan que mi nombre está indisolublemente ligado a la institución y con ello me ubican en un callejón sin salida, una especie de prisión que me ata las manos y la boca cuando quiero expresarme según mi criterio personal en temáticas diferentes a la misión institucional. Se me privaría del derecho como persona de decir o hacer lo que creo que está bien en lo que me atañe a mi personalmente. Es una alteración de niveles lógicos, puesto que antes que presidenta de esta o de cualquier institución soy una ciudadana con mi propio criterio y puntos de vista y con el derecho de expresarlos siempre que lo considere apropiado, es uno de los fundamentos de una convivencia social civilizada.

Cuando fui invitada a adherirme a la solicitada me tomé varios días para pensarlo precisamente en la reflexión acerca de a cuánto mi responsabilidad desde la presidencia de Generaciones me obligaba. Pero dando la clase en la capacitación docente a la que fui invitada en la ciudad de Córdoba, mientras enunciaba y explicaba los Diez Mandamientos para el Nunca Más, me atravesó un rayo. No podía ser hipócrita: si las palabras que estaba diciendo tenían algún peso de verdad debían ser acompañadas por mi conducta; no podía enseñar una cosa y hacer otra. Fue un momento crucial. Mientras hablaba ante los cien docentes que me escuchaban, los que luego enseñarían a sus alumnos el sentido de los Diez Mandamientos que estaba enunciando, entendí que tenía la obligación moral y cívica de firmar la solicitada que pedía el juicio político a Rafecas, dado que consideraba que había incurrido en una grave inconducta y que urge ser investigada. Si no lo hacía estaba mintiendo. Y si mentía, ¿qué estaba haciendo en esa clase? ¿qué hacía en Generaciones? ¿Qué sentido tiene hablar de la Shoá y de la propaganda y del MAL si me era impedido emitir una opinión personal?

Los que tenemos como tema a la Shoá y tratamos de comprender el MAL, estamos comprometidos a ser íntegros con nuestros principios, es nuestro bien más preciado. Defender lo que creemos que está bien y expresarlo. Aceptar la divergencia y el disenso cuando otro expresa y defiende otro principio y propender al respeto mútuo.

Hemos aprendido de la Shoá acerca del peligro del pensamiento único, del maniqueísmo de dividir al mundo entre amigos y enemigos, de la importancia de convivir con la divergencia educada, dialogando si es posible o respetando la opinión de cada uno cuando ésta no coincide con la propia. ¿Qué clase de mundo estamos proponiendo si no  fuera así? ¿Un mundo en el que solo me sentaré en los bancos que no son para los judíos?

Me sorprende la decisión de renuncia de algunas personas que consideran que no pueden convivir en un mismo espacio con quien piensa diferente.

Me sorprende y me duele porque nosotros, al menos nosotros, tendríamos que haber aprendido algo, actuar en consecuencia y ser un ejemplo de lo que difundimos, creemos y enseñamos.

Por la mañana hablé con José Blumenfeld, Pnina, Hélène, Marion y Vivi informándoles lo que iría a pasar por la tarde. La respuesta fue unánime: ¡no lo puedo creer!

Por la tarde, reunión de anuario a las 4. Llega Rosi con expresión amable y cariñosa, se sienta y mantenemos la reunión de manera amistosa y sumamente cordial. Nada en su expresión denotaba malestar alguno. Yo no entendía nada. ¿No era que iba a renunciar? ¿Podía estar sentada con esa cara sonriente y hablar de lo que hablábamos ocultando lo que sentía y lo que estaba por hacer?

Antes de las 5 llegó Nati y luego fueron llegando todos los demás. Hablamos de lo que teníamos que hablar, especialmente de daia-museo. Estábamos José, Feigue, Any, rosi, Hélène, Fabián, Caro, Gaby, Romina, Pnina, Ruty, Susy, Nati, Jony y yo. Todo transcurrió muy amablemente en un clima precioso, pensamos juntos, nos respetamos, parecía ensayado especialmente para la ocasión. Aída y yo fuimos altamente elogiadas varias veces por Ruty y Gaby especialmente. Nati participó más y mejor que nunca, algo tensa, la expresión dura pero habló bien, contó y no mostró de ninguna manera ningún indicio de lo que estaba pasando dentro de sí. Terminó la reunión y no dijo nada. Yo no sabía qué hacer, si abrirlo yo o dejarla a ella. Decidí ir esperando y al final la reunión se terminó y no se dijo nada.

En el viaje de vuelta, llevé a Rosi y a Hélène, dijo Rosi que nunca dijo nada sobre renunciar, preguntó por qué mi firma que con ello comprometía a Generaciones y saltó Hélène diciendo que había sido a título personal y ahí terminó todo.

14 de septiembre

Le mandé un whatsapp preguntádole si había cambiado de idea. Dijo que estaba confundida y que lo estaba pensando, que la renuncia a la tesorería y a la mesa chica se mantenía. Siguió luego interactuando via email como si todo estuviera bien. Ninguna información sobre la renuncia de José a la contaduría.

Dias después: finalmente la única renuncia fue la de Nati y solo como tesorera, sigue participando en el equipo de anuario, en presentaciones y en aportes económicos. Su marido dejó la contaduría con una posición dura e impenetrable. Toda la secuencia dejó un sabor amargo en todos.

Nota de Ricardo Roa

http://www.clarin.com/politica/juez-grieta_0_1649835001.html

Daniel Rafecas será siempre el juez que dos veces rechazó investigar la denuncia de Nisman dejándola tan inexplicada como el acuerdo de Cristina Kirchner con Irán.

También será siempre el juez que debía investigar a Boudou por las maniobras en Ciccone y aconsejaba por mensajitos a uno de sus abogados como si fuera parte de la defensa del entonces vicepresidente. Los mensajes eran para Danuzzo Iturraspe, un amigo que lo traicionó usando los mismos mensajes con los que el juez lo ayudaba.

Cristina se indignó porque Rafecas había aprobado que el fiscal Rímolo allanara un departamento de Boudou y aprovechó aquel whatsappeo para sacar a los dos de la causa. En el mismo operativo se cargó a otro aliado que no le parecía ya confiable: el jefe de los fiscales Righi.

Fue apenas un cortocircuito con el kirchnerismo. Rafecas había construido prestigio alrededor de la política de derechos humanos y del Holocausto pero no tardó en caer en el barro de otros de sus colegas de Comodoro Py.

Hizo dormir la denuncia de enriquecimiento ilícito contra Milani y archivó otra sobre corrupción en el INCAA, que poco antes había financiado una película al hermano del juez.

Después vino el vergonzoso rechazo exprés y sin realizar una sola prueba de la denuncia de Nisman. Agradecida esta vez, Cristina lo limpió de todas las causas en el Consejo de la Magistratura. Una de ellas: la del narco yugoslavo Dragoslav Illic, que necesitaba casarse y Rafecas le autorizó hacerlo en el Four Seasons. A otro narco detenido en el mismo operativo Viñas Blancas le permitió que se repusiera de una operación de cadera en Puerto Madero.

El abogado de los narcos era un amigo íntimo: Maximiliano Rusconi, que había sido fiscal junto a Rafecas y que ahora defiende a Lázaro Báez. Si hay algo que no le falta al juez son antecedentes.

Rafecas volvió a arrancar de cero en la Magistratura pero acumula hoy tres denuncias: dos por Nisman y otra por dormitar ocho años el enriquecimiento de José López. Lo investigan dos radicales, Rozas y Valdés, que deben recordar que Rafecas fue el juez de la Banelco contra De la Rúa que terminó con De la Rúa sobreseído.

Alrededor de este juez que ha perdido la imparcialidad se reabre la grieta. En una solicitada se pidió días atrás su destitución y en otra salieron a defenderlo. Hasta el Papa entró en escena, apoyándolo a la manera vaticana: lo invitó a un coloquio en Roma. Sabrá por qué. En el Consejo falta un voto para destituirlo. Una solicitada pide conseguirlo y la otra que siga todo igual.

Algunos hitos que hacen sospechar connivencia política.

Causas en contra ante el Consejo de la Magistratura antes del fallo desestimando la denuncia de Nisman:

  1. por aconsejar estrategias judiciales a Danuzzo Iturraspe, uno de los abogados de Boudou en la causa Ciccone.
  2. por autorizar boda en hotel de lujo al narco Dragoslav Illic.
  3. por autorizar a otro narco para postoperatorio en un depto en Puerto Madero. Abogado de ambos narcos: Maximiliano Rusconi, hoy en la defensa de Lázaro Báez.

Las 3 causas se anularon después del fallo desestimando la denuncia de Nisman.

Nuevas denuncias ante el Consejo de la Magistratura.

Dos por la denuncia de Nisman y otra por enriquecimiento contra José López (el de los bolsos en el convento), que no se mueve hace 8 años.

Mantiene paralizada una causa por juicio enriquecimiento ilícito contra Milani.

Antecedentes personales: mi mail del 16/2/15

querido Dani, que tengan un buen viaje, una buena llegada y que el día siguiente amanezca fresco, despejado y con un tibio sol esperanzador. Confirmada mi sospecha: http://www.radiojai.com.ar/online/notiDetalle.asp?id_Noticia=74136Un beso, Diana

Mail de Daniel 2/3/15

COMUNICADO OFICIAL

Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 3 a cargo del Dr. Daniel Rafecas.

Con relación a la reciente resolución adoptada, en cuanto se dispuso la desestimación de la denuncia presentada por el Dr. Alberto Nisman, lo siguiente:

1) El Juez, conforme los arts. 161 y 180 del Código Procesal Penal de la Nación, tiene 3 días hábiles para expedirse, tras la formulación del requerimiento de instrucción por parte del Fiscal. En este caso, atento la complejidad del asunto, el Juez demoró siete días hábiles en hacerlo.

2) Con relación a las escuchas telefónicas, el juzgado, para tomar su decisión en tan breve plazo, sólo debió estudiar las transcripciones y grabaciones que presentó la Fiscalía ante el juzgado, que están valoradas en la denuncia del Dr. Nisman y que son de público conocimiento en estos días. En total, fueron unos 15 CD, totalizando un centenar de conversaciones. Su tenor y relevancia fueron debidamente analizadas en el punto 3 b) de la resolución dictada el 26 de febrero ppdo.

3) Las "miles de escuchas telefónicas" de las que se dan cuenta en distintos medios, relacionadas con estos sucesos, evidentemente no fueron en su momento consideradas relevantes por los organismos encargados de su análisis, ni por la Fiscalía interviniente (UFI AMIA), y no fueron presentados como prueba ante la Justicia para fundamentar la denuncia por encubrimiento, de lo que se puede deducir que se trataría de conversaciones sin vinculación alguna con los presuntos hechos denunciados.

27 agosto 2016. Luego de recibir link nota en canal 9 con un shabat shalom por whatsapp el día anterior, después de Bariloche, chicos disfrazados de nazis...:

querido Dani (y no es un "querido" de forma).

Recibí tu shabat shalom y la nota de canal 9 en la que se recuerda aquel hecho que te dio notoriedad entre algunos miembros de la comunidad judía, en especial, entre la familia de los sobrevivientes que te han reverenciado y amado. Hemos hablado varias veces acerca de lo que representaste, literal y simbólicamente, para todo este mundo de gente que fue atravesada por la iniquidad y que está empeñada en "vacunar" al mundo en contra el MAL. 

También en tu acercamiento personal, en las presentaciones de libros y actividades, en tu apoyo constante a nuestra tarea, en el libro que escribiste, estuviste cerca y te hemos sentido amigo. Todo cambió con tu fallo sobre la denuncia de Nissman. Vos sabías que ibas a dar un paso que sería un turning point y por eso viniste a hablar conmigo en Punta del Este y fuiste a la DAIA y hablaste con otra gente de la comunidad judía, sabías que lo que ibas a hacer determinaría un barajar y dar de nuevo.

Hoy escucho a los sobrevivientes para quienes eras un faro de esperanza, lamentando tu giro con un dolor de una hondura que no cede. Yo misma he sufrido lo que sentí y viví como una traición. Imagino tus respuestas basadas en argumentos jurídicos que no puedo ponderar  solo entiendo lo que entiendo desde mi lugar de lega. Ya te expresé en su momento lo que tu fallo me producía, tanto en contenido (recuerdo un párrafo en el que te expresabas elogiosamente sobre la ex presidenta que no tenía nada que ver el resto y que, para mi, fue la clave de todo lo demás) como en la presteza con la que lo emitiste. No te oculté lo que pensaba, te lo escribí inmediatamente, a lo que ahora agrego este dolor personal que persiste porque no escuché retractación o justificación alguna. Me dolió y me sigue doliendo.

Lo curioso es que nunca dejé de sentir aprecio y cariño personal por vos. Laberintos del alma humana. Sigo gracias a Nati -que apoya de manera irrestricta al gobierno saliente y a todo lo que haga y decida sea lo que sea- los avatares de lo vivido por Vivi e imagino a vos a su lado, lo que han pasado, los momentos de angustia e incertidumbre y me puse contenta con su mejoría.

Me emocioné con tu whatsapp que, al mismo tiempo, me puso ante el desafío de responderte y ver de qué manera hacerlo. Podía haberlo hecho con un "gracias, igualmente" social y superficial pero no es mi estilo ni lo merece el aprecio que te tengo, por eso este explicado mail.

A estas alturas de mi vida no estoy para disimulos ni hipocresías doradoras de píldoras.

Te escribí lo que siento y pienso con toda mi verdad.

Espero que lo aprecies así.

Diana

 

Al Este del Paraíso.

Me echaron del Paraíso. También yo decidí comer el fruto del Bien y del Mal y pensar por mi misma. La serpiente tentadora fue el imperativo moral de mantener despierto el juicio crítico y no someterme a lo que alguien - ¿Dios? ¿un partido? ¿un medio?- quiere que yo piense. Heme aquí, deportada como Adán y Eva al Este del Paraíso, avergonzada de mi desnudez y teniendo que ganarme el pan con el sudor de mi frente.

En rigor de verdad no fui echada. Me fui. Me fui solita y sabiendo que los que se autodenominan bienpensantes me harían un jerem, -así llamamos los judíos a la excomunión-, me desterrarían del Edén.

Yo también soy bienpensante. Además de lo básico, no mentir ni robar ni matar, también  creo que la justicia social debe ser central en cualquier política pero no solo en declaraciones y frases movilizadoras. También creo que el poder económico es codicioso y solo busca su rédito, que no se detiene ante cosas “abstractas” como la ética o la justicia sino que opera a través de ellas, las usa y bastardea.

¿Cuál es el Paraíso del que estoy desterrada? El Paraíso de los bienpensantes de la antigua izquierda que siguen reconociéndose por ese nombre aunque cada vez sea más oscuro a qué principios representan. Pero están convencidos de que su mirada y su camino son los únicos. Parte de ellos en su momento apoyó a Videla y otros hoy apoyan de manera incondicional y maniquea al anterior gobierno. Hablan en nombre de los pobres, de los desposeídos, de los impotentes, a quienes pretenden empoderar y elevar en su condición de vida con trabajo, educación y salud para todos, defensa de los derechos humanos, desarrollo de la ciencia y la industria. ¿Quién puede no estar de acuerdo con estos propósitos? Yo lo estoy, cien por ciento. Algunos fueron cumplidos en el gobierno anterior, como la política de DDHH y la de la ciencia y lo aplaudo toda vez que puedo. Lo curioso es que hay quienes, en el apoyo a estas mismas cosas y con el afán de que continúen, han suspendido su juicio crítico ante tantos desaguisados que vinieron en la misma canasta; aceptaron mansamente los robos, la corrupción, las presiones al poder judicial y a los medios, la subsidiarización que aseguraba los votos, el aislamiento internacional, el establecimiento de una entente con Venezuela e Irán, las mentiras, los ocultamientos, el lavado de dinero, la droga. No solo lo aceptaban sino que lo justificaban con la flagrante autoacusación de que “para hacer política hay que hacer caja”.

El fin no justifica los medios. Todas las utopías del siglo XX apelaron a la indignidad, al atropello y a la muerte para tratar de concretar sus loables propósitos para el pueblo. El stalinismo y el nazismo, por mencionar solo a dos, asesinaron a millones por el bien de la sociedad, por el pueblo. Porque siempre se trata del pueblo. Ese concepto sagrado y tabú, supuesta posesión exclusiva de los bienpensantes, que las más de las veces fue pretexto para cuanta indignidad y abyección se pueda uno imaginar pero que a la hora del discurso seductor endulza los oídos y rinde sus frutos.

En “La vida de Brian”, la película de Monty Python de 1979, los rebeldes judíos decididos a enfrentar al Imperio Romano deben elegir un nombre. “Movimiento judío popular”, “Movimiento popular judío para la liberación”, “Judíos junto al pueblo”, “Movimiento de liberación del pueblo judío”, “Movimiento de lucha por la libertad popular”, y así sucesivamente, se van desgranando nombres mientras el ejército se acerca. El remate de la escena es aquel dirigente que dice: “¡Levantémonos y vayan!”.

Y así está nuestro pueblo y la mayoría de los pueblos del mundo que siguen esperando trabajo, salud y educación mientras los preclaros voceros del pueblo discuten eternamente dibujando fronteras de limpieza étnica entre amigos y enemigos. O algunos, cuando acceden al poder político lo colonizan como propio y se creen con derecho a hacer de las suyas sin tener que rendir cuentas. ¡Claro! Lo hacen por el pueblo.

Pobre el pueblo.

En ese Paraíso del que fui echada tengo amigos queridos, familiares, gente que aprecio y que respeto. Para algunos he pasado de ser una persona considerada y apreciada a una bruja medieval poseída por algún demonio altamente contagioso, me acusan de haberlos traicionado, de haberme alejado de las filas del bien para torcerme rumbo a  la derecha caníbal, xenófoba y capitalista.

Algunos se sorprendieron de que mi nombre estuviera en la solicitada. Sorpresa porque “acompañaba a notorios antisemitas” -sic-, no sé quiénes serían pero sí sé que antisemitas hay en todos lados. Sorpresa porque le hubiera creído a “un periodista arrogante” - sic-, como si hubiera sucumbido ingenuamente ante campañas mediáticas y no pudiera o no supiera pensar por mí misma. Sorpresa porque ¿cómo firmaba en contra de alguien como Daniel Rafecas que “tenía como tema el Holocausto, escribió un libro, hizo un seminario en Yad Vashem, enseña sobre ello?” -sic-, todo lo cual es cierto y por ello estuve muy cerca suyo todos estos años. Pero eso no justifica su fallo desestimando la denuncia de Nisman; por el contrario, para mí y para muchos sobrevivientes del Holocausto que lo veneraban, lo ensombrece porque su compromiso era más fuerte que el de otros jueces.

Una querida amiga se sintió muy herida con mi decisión y me dijo que “había pasado la raya”.

La raya, querida amiga, se viene pasando hace rato.

La raya se pasó con la bomba que destruyó la embajada de Israel y mató a 22 personas y sigue impune.

La raya se pasó con la bomba que destruyó la AMIA y mató a 85 personas y sigue impune.

La raya se pasó con el encubrimiento de la conexión local y la internacional.

La raya se pasó con el pacto con Iran luego de que el gobierno mismo declarara ante la UN su oposición al terrorismo generado en ese país.

La raya se pasó con la muerte -¿asesinato?- de Nisman haciendo imposible su comparecencia ante el Congreso para dar cuenta de su denuncia contra la ex presidenta y el ex canciller.

La raya se pasó con el fallo de desestimación de la denuncia.

La raya se pasó cuando Rafecas se negó a la reapertura del caso.

La raya se pasó todas esas veces.

Sí, pasé la raya, la pasé cuando sentí que para mí era basta.

Sabía que mi decisión de firmar tendría consecuencias. No firmé en un arrebato de inconsciencia sino después de pensármelo mucho. Daniel Rafecas también lo sabía cuando decidió su fallo y también se lo pensó mucho.

Y acá estoy.

En el Este del Paraíso.

Y desde el Este es que se puede ver el nacimiento del sol.