El Judaísmo No Es un Protagonista Importante en la Historia de la Humanidad

Uno de los valores más importantes y bellos del judaísmo es la modestia. Haríamos bien en tomar en serio este valor al considerar el impacto de la religión en la humanidad a través de las épocas.

Por Yuval Noah Harari - 31 de julio de 2016

Aunque muchos israelíes están convencidos de que la historia de la raza humana gira en torno al judaísmo y al pueblo judío, en verdad, el judaísmo ha desempeñado un papel relativamente menor en los anales de nuestra especie. A diferencia de religiones universales como el cristianismo, el Islam y el budismo, el judaísmo es un credo tribal. Se centra en el destino de una pequeña nación y una diminuta tierra, y tiene poco interés en el destino de todas las demás personas y todos los demás países. Por ejemplo, le importan poco los eventos en China o acerca de la gente de Nueva Guinea. No es de extrañar, por lo tanto, que su papel histórico fue limitado.

Cierto es que el judaísmo engendró el cristianismo e influyó en el nacimiento del Islam como una de las religiones más importantes de la historia. Sin embargo, el mérito de los logros globales del cristianismo y el Islam, así como la culpa por sus muchos crímenes, pertenece a los cristianos y musulmanes mismos, en lugar de a los judíos. Del mismo modo que sería injusto culpar al judaísmo de las matanzas masivas de las cruzadas (el cristianismo es 100 por ciento culpable), tampoco hay razón para atribuir al judaísmo la fundamental idea cristiana de que todos los seres humanos son iguales ante Dios (una idea que está en directa contradicción con la ortodoxia judía).

El papel del judaísmo en la historia de la humanidad es un poco como el papel de la madre de Newton en la historia de la ciencia. Es verdad que sin la madre de Newton no habríamos tenido a Newton, y que la personalidad, las ambiciones y las opiniones de Newton fueron probablemente moldeadas, en gran medida, por sus relaciones con su madre. Pero al escribir la historia de la ciencia, nadie espera un capítulo completo sobre la madre de Newton. De manera similar, sin el judaísmo, no habríamos tenido el cristianismo, pero eso no merece darle mucha importancia al judaísmo al escribir la historia del mundo. El tema crucial es lo que hizo el cristianismo con su legado judío. Esta idea puede conmocionar y molestar a muchos israelíes, quienes son educados para pensar que el judaísmo es el héroe central de la historia humana.

Los niños israelíes generalmente terminan sus 12 años escolares sin recibir una imagen clara de los procesos históricos globales. Aunque aprenden sobre el Imperio Romano, la Revolución Francesa y la Segunda Guerra Mundial, estos rompecabezas aislados no se suman a ninguna narración general. En cambio, la única historia coherente ofrecida por el sistema escolar israelí comienza con la Biblia hebrea, continua hasta la era del Segundo Templo, salta a varias comunidades judías en la Diáspora, y culmina con el surgimiento del sionismo, el Holocausto y el establecimiento del Estado de Israel. La mayoría de los estudiantes terminan la escuela, convencidos de que esta debe ser la trama principal de toda la historia humana. Incluso cuando los alumnos escuchan sobre el Imperio Romano o la Revolución Francesa, la discusión en clase se centra en la forma en que el Imperio Romano trató a los judíos o en el estado legal y político de los judíos en la República Francesa. A las personas alimentadas con una tal dieta histórica les cuesta mucho asimilar la idea de que el judaísmo, de hecho, tuvo un impacto relativamente pequeño en el mundo en general.

 Iom Kippur por Isidor Kaufmann (antes de 1907). En esta foto de archivo del domingo 14 de marzo de 2010, un judío ultraortodoxo escribe algunas de las últimas palabras en un rollo de la Torá antes de que sea llevado del Muro Occidental a la sinagoga de Hurva en Dan Balilty de Jerusalén, AP.

Iom Kippur por Isidor Kaufmann (antes de 1907). En esta foto de archivo del domingo 14 de marzo de 2010, un judío ultraortodoxo escribe algunas de las últimas palabras en un rollo de la Torá antes de que sea llevado del Muro Occidental a la sinagoga de Hurva en Dan Balilty de Jerusalén, AP.

No hace falta decir que el pueblo judío es un pueblo singular con una historia asombrosa (aunque esto es cierto para la mayoría de los pueblos). De manera similar, huelga decir que la tradición judía está llena de profundos conocimientos y nobles valores (aunque también está llena de algunas ideas cuestionables y de actitudes racistas, misóginas y homofóbicas). También es cierto que, en relación con su tamaño, el pueblo judío ha tenido un impacto desproporcionado en la historia de los últimos 2.000 años. Pero cuando nos fijamos en el panorama general de nuestra historia como especie, desde la aparición del Homo Sapiens hace más de 100.000 años, es obvio que la contribución judía a la historia fue muy limitada. Los humanos se asentaron en todo el planeta, adoptaron la agricultura, construyeron las primeras ciudades e inventaron la escritura y el dinero, miles de años antes de la aparición del judaísmo.

Incluso en los últimos dos milenios, si nos fijamos en la historia desde la perspectiva de los chinos o de los indios nativos americanos, es difícil ver una contribución judía importante, excepto a través de la mediación de cristianos o musulmanes. Por lo tanto, la Biblia hebrea finalmente se convirtió en una piedra angular de la cultura humana global porque fue muy bien acogida por el cristianismo. En contraste, el Talmud, cuya importancia para la cultura judía sobrepasa a la de la Biblia, fue rechazado por el cristianismo y, en consecuencia, siguió siendo un texto esotérico apenas conocido por los árabes, los polacos o los holandeses, sin mencionar a los chinos y los mayas. Aunque las comunidades judías que estudiaron el Talmud se extendieron por gran parte del mundo, no desempeñaron un papel clave en la construcción de los imperios chinos, en los primeros viajes modernos de descubrimiento, en el establecimiento del sistema democrático o en la Revolución Industrial. La moneda, la universidad, el parlamento, el banco, la brújula, la imprenta y la máquina de vapor fueron inventados por gentiles.

Ética antes de la Biblia

Los israelíes, a menudo, usan la expresión ‘las tres grandes religiones’, pensando que estas religiones son el cristianismo (2 mil millones de creyentes), el islam (1,5 mil millones) y el judaísmo (15 millones). El hinduismo, con sus mil millones de creyentes, y el budismo, con sus 500 millones de seguidores, sin mencionar la religión sintoísta (50 millones) y la religión sij (25 millones), no lograron estar incluidos. Este deformado concepto de las tres grandes religiones, a menudo implica, en la mente de los israelíes, que todas las principales tradiciones religiosas y éticas surgieron del útero del judaísmo, que fue la primera religión en predicar las reglas éticas universales. Como si los humanos, antes de los días de Abraham y Moisés, vivieran en un estado de naturaleza hobbesiano, sin ningún compromiso moral, y como si toda la moralidad contemporánea derivara de los Diez Mandamientos. Esta es una idea infundada y algo racista, que ignora muchas de las tradiciones éticas más importantes del mundo.

Las tribus cazadoras-recolectoras de la Edad de Piedra tenían códigos morales decenas de miles de años antes de Abraham. Cuando los primeros colonos europeos llegaron a Australia, a fines del siglo XVIII, se encontraron con tribus aborígenes que tenían una cosmovisión ética bien desarrollada, a pesar de ser totalmente ignorantes de Moisés, Jesús o Mahoma. De hecho, los científicos, hoy en día, señalan que la moralidad tiene raíces evolutivas, y que está presente en la mayoría de los mamíferos sociales, como los lobos, los delfines y los monos. Por ejemplo, cuando los cachorros de lobo juegan entre sí, tienen reglas de juego justas. Si un cachorro muerde demasiado fuerte, o continúa mordiendo a un oponente que se ha volteado sobre su espalda y se ha rendido, los otros cachorros dejarán de jugar con él.

En un divertido experimento, el primatólogo Frans de Waal colocó dos monos capuchinos en dos jaulas adyacentes, para que cada uno pudiera ver todo lo que el otro estaba haciendo. De Waal y sus colegas colocaron pequeñas piedras dentro de cada jaula, y entrenaron a los monos para que les dieran estas piedras. Cada vez que un mono entregaba una piedra, recibía comida a cambio. Al principio, la recompensa fue un pepino. Ambos monos estaban muy contentos con eso, y comían felizmente su pepino.

 Australianos aborígenes. En el siglo XVIII tenían un mundo ético bien desarrollado, a pesar de ignorar a Moisés, Jesús y Mahoma. Mark Graham, AP

Australianos aborígenes. En el siglo XVIII tenían un mundo ético bien desarrollado, a pesar de ignorar a Moisés, Jesús y Mahoma. Mark Graham, AP

Después de algunas rondas, De Waal pasó a la siguiente etapa del experimento. Esta vez, cuando el primer mono entregó una piedra, obtuvo una uva. Las uvas son mucho más sabrosas que los pepinos. Sin embargo, cuando el segundo mono entregó una piedra, siguió recibiendo sólo un pepino. El segundo mono, que previamente había sido muy feliz con su pepino, se indignó. Tomó el pepino, lo miró por un momento con incredulidad, y luego se lo arrojó a los científicos con ira, saltando y chillando. No es tonto. La igualdad y la justicia social fueron valores centrales en la sociedad de los monos capuchinos cientos de miles de años antes de que el profeta Amos se quejara de las élites sociales: No oprimas a los pobres ni a los necesitados (Amos 4: 1), y antes de que el profeta Jeremías predicara no oprimir al extranjero, al huérfano o a la viuda (Jeremías 7:6).

Incluso entre los Homo Sapiens que vivían en el antiguo Medio Oriente, los profetas bíblicos tenían precedentes. ‘No asesinarás’ y ‘No robarás’ eran bien conocidos en los códigos legales y éticos de las ciudades estado de Sumeria, del Egipto faraónico y del Imperio babilónico. Mil años antes que Amos y Jeremías, el rey babilonio Hammurabi explicó que los grandes dioses le instruyeron para que prevalezca la justicia en la tierra, para erradicar a los perversos y a los malvados, para evitar que los fuertes opriman a los débiles.

Mientras tanto, en Egipto, siglos antes del nacimiento de Moisés, los escribas anotaron la historia del campesino elocuente, que cuenta acerca de un campesino pobre cuya propiedad fue robada por un codicioso terrateniente. El campesino se presentó ante los funcionarios corruptos del Faraón, y como no lo protegieron, comenzó a explicarles por qué deben hacer justicia y, en particular, defender a los pobres de los ricos. En una colorida alegoría, este campesino egipcio explicó que las escasas posesiones de los pobres son como su propio aliento, y la corrupción oficial los sofoca al obstruirles el pasaje del aire por sus narices.

Muchas leyes bíblicas copian reglas que eran aceptadas en Mesopotamia, Egipto y Canaán siglos, e incluso milenios, antes del establecimiento de los reinos de Judea e Israel. Si el judaísmo bíblico dio a estas leyes un giro único, fue al convertirlas de normas universales en códigos tribales dirigidas principalmente al pueblo judío.

La moralidad judía se formó inicialmente como un asunto tribal exclusivo, y permaneció así, de algún modo, hasta el siglo XXI. La Biblia, el Talmud y muchos rabinos, aunque no todos, sostuvieron que la vida de un judío es más valiosa que la vida de un gentil, razón por la cual, por ejemplo, los judíos pueden profanar el Shabat para salvar a un judío de la muerte, pero está prohibido hacerlo si se trata meramente de salvar a un gentil (Talmud de Babilonia, Yoma, 84:2).

Algunos sabios judíos argumentaron que incluso el famoso mandamiento ‘amarás a tu prójimo como a ti mismo’ se refiere únicamente a los judíos, y no hay ningún mandamiento de amar a los gentiles. De hecho, el texto original del Levítico dice: ‘no busques venganza ni le guardes rencor a nadie entre tu pueblo, sino que ames a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico 19:18), lo que hace sospechar que ‘nuestro prójimo’ se refiere solamente a miembros de nuestra gente.

Fueron solo los cristianos quienes seleccionaron algunos trozos del código moral judío, los convirtieron en mandamientos universales y los difundieron por todo el mundo. De hecho, el cristianismo se separó del judaísmo precisamente por esa razón. Mientras que muchos judíos hasta el día de hoy creen que la llamada gente de Hosen está más cerca de Dios que otras naciones, el fundador del cristianismo, San Pablo Apóstol, estipuló en su famosa Epístola a los Gálatas que aquí no se es ni judío ni gentil, ni esclavo ni libre, ni se es varón ni hembra, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:28).

 Una estatua de Buda tibetano. El budismo se encuentra entre un puñado de religiones que han influido en miles de millones, para bien o para mal. Vivek Prakash, Reuters

Una estatua de Buda tibetano. El budismo se encuentra entre un puñado de religiones que han influido en miles de millones, para bien o para mal. Vivek Prakash, Reuters

Y debemos enfatizar nuevamente que, a pesar del enorme impacto del cristianismo, esta no fue definitivamente la primera vez que un ser humano predicó una ética universal. La Biblia está lejos de ser la fuente exclusiva de la moralidad humana (y por suerte, teniendo en cuenta las muchas actitudes racistas, misóginas y homofóbicas que contiene). Confucio, Lao Tse, Buda y Mahavira establecieron códigos éticos universales mucho antes que Pablo y Jesús, sin saber nada sobre la tierra de Canaán o los profetas de Israel. Unos 500 años antes que el rabino Hillel el Viejo, Confucio enseñaba que cada persona debe amar a los demás como se ama a sí mismo. Y en una época en que el judaísmo aún ordenaba el sacrificio de animales y el exterminio sistemático de poblaciones humanas enteras (los amalekitas y los cananeos), Buda y Mahavira ya instruían a sus seguidores a evitar dañar no solo a todos los seres humanos, sino a cualquier ser sensible, incluido insectos.

Física judía, biología cristiana

Recién en los siglos XIX y XX vemos una verdadera contribución judía realmente extraordinaria para el conjunto de la humanidad, a saber, el papel de los judíos en la ciencia moderna. Además de nombres tan conocidos como Einstein y Freud, alrededor del 20 por ciento de todos los ganadores del Premio Nobel en ciencias han sido judíos, aunque los judíos constituyen menos del 0,2 por ciento de la población mundial. Pero debe enfatizarse que esto ha sido una contribución de judíos individuales más que del judaísmo como una religión o una cultura. La mayoría de los científicos judíos importantes de los últimos 200 años actuaron fuera de la esfera religiosa judía. De hecho, los judíos comenzaron a hacer su notable contribución a la ciencia una vez que abandonaron las yeshivas a favor de los laboratorios.

 Sigmund Freud en su sala de trabajo en 1938.

Sigmund Freud en su sala de trabajo en 1938.

Antes de 1800, el impacto judío en la ciencia era limitado. Naturalmente, los judíos no desempeñaron un papel significativo en el progreso de la ciencia en China, en la India o en la civilización maya. En Europa y Medio Oriente, algunos pensadores judíos, tales como Maimónides, tuvieron una influencia significativa en sus colegas gentiles, pero el impacto judío en general era más o menos proporcional a su peso demográfico. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, el judaísmo no fue instrumental para el estallido de la revolución científica. A excepción de Spinoza (que fue excomulgado por sus dificultades con la comunidad judía), no puede nombrarse a un solo judío que fuera fundamental para el nacimiento de la física, la química, la biología o las ciencias sociales modernas. No sabemos qué estaban haciendo los ancestros de Einstein en tiempos de Galileo y Newton, pero con toda probabilidad estaban mucho más interesados n estudiar el Talmud que en estudiar la luz y la gravedad.

El gran cambio ocurrió recién en los siglos XIX y XX, cuando la secularización y el movimiento de la Ilustración judía hicieron que muchos judíos adoptaran la cosmovisión y el estilo de vida de sus vecinos gentiles. Los judíos comenzaron a unirse a las universidades y centros de investigación de países como Alemania, Francia y los Estados Unidos. Los eruditos judíos trajeron de los guetos y shtetls legados culturales importantes. El valor central de la educación en la cultura judía fue una de las razones principales del extraordinario éxito de los científicos judíos.

Otros factores incluyeron el deseo de una minoría perseguida de demostrar su valía y a las barreras que impedían a los talentosos judíos progresar en otras instituciones antisemitas, como el ejército y la administración estatal.

Sin embargo, aunque los científicos judíos trajeron con ellos la excelente disciplina de las yeshivas y una profunda fe en el valor del conocimiento, es difícil decir que también trajeron un bagaje útil de ideas y puntos de vista concretos. Einstein era judío, pero la teoría de la relatividad no era física judía. ¿Qué tiene que ver la fe en lo sagrado de la Torá con la idea de que la energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado? En aras de comparación, Darwin era cristiano e incluso comenzó sus estudios en Cambridge con la intención de convertirse en sacerdote anglicano. ¿Implica esto que la teoría de la evolución es una teoría cristiana? Sería ridículo enumerar la teoría de la relatividad como una contribución judía a la humanidad, así como sería ridículo atribuirle al cristianismo la teoría de la evolución.

 El físico Albert Einstein (1879 - 1955) de pie junto a una pizarra con cálculos matemáticos escritos con tiza. Hulton Archive, Getty Images

El físico Albert Einstein (1879 - 1955) de pie junto a una pizarra con cálculos matemáticos escritos con tiza. Hulton Archive, Getty Images

De manera similar, es difícil ver algo particularmente judío en la invención del proceso para sintetizar amoníaco por Fritz Haber (Premio Nobel de Química, 1918); en el descubrimiento del antibiótico estreptomicina por Selman Waksman (Premio Nobel de Fisiología o Medicina, 1952); o en el descubrimiento de los cuasi cristales por Dan Shechtman (Premio Nobel de Química, 2011). En el caso de los eruditos de las humanidades y las ciencias sociales como Sigmund Freud, sus herencias judías tal vez tuvieron un impacto más profundo en sus ideas. Sin embargo, incluso en estos casos, las discontinuidades son más evidentes que los vínculos supervivientes. Los puntos de vista de Freud sobre la psique humana eran muy diferentes de los del rabino Joseph Caro o el rabino Yojanan ben Zakkai, y no descubrió el complejo de Edipo al leer detenidamente el Shuljan Aruj (el código de la ley judía) o la Mishná.

Para resumir, el énfasis judío en la educación y el aprendizaje probablemente hizo una importante contribución al éxito excepcional de los científicos judíos. Sin embargo, fueron pensadores gentiles los que sentaron las bases para los logros de Einstein, Haber y Freud. La Revolución Científica no fue un proyecto judío, y los judíos encontraron su lugar en ella solo cuando se mudaron de las yeshivas a las universidades. De hecho, el hábito judío de buscar respuestas a todas las preguntas leyendo textos antiguos fue un obstáculo muy significativo para la integración judía en el mundo de la ciencia moderna, donde las respuestas provienen de observaciones y experimentos. Si hubo algo acerca de la religión judía que necesariamente conduce a avances científicos, ¿por qué entre 1905 y 1933, 10 judíos alemanes seculares ganaron los Premios Nobel en química, medicina y física, pero durante el mismo período ni un solo judío ultraortodoxo o un solo judío búlgaro o yemenita ganó un Premio Nobel?

Para que no sea sospechoso de ser un judío auto-odioso y antisemita, me gustaría enfatizar que no estoy diciendo que el judaísmo era una religión particularmente malvada o ignorante. Todo lo que digo es que no fue particularmente importante para la historia de la humanidad. Durante muchos siglos, el judaísmo fue la religión humilde de una pequeña minoría perseguida que prefería leer y contemplar en lugar de construir imperios y quemar a los herejes en la hoguera.

Los antisemitas suelen pensar que los judíos son muy importantes. Los antisemitas imaginan que los judíos controlan el mundo, o el sistema bancario, o al menos los medios de comunicación, y que tienen la culpa de todo, desde el calentamiento global hasta los ataques del 11 de septiembre.

A los antisemitas les diría: Supérenlo. Los judíos pueden ser personas muy interesantes, pero cuando se mira el panorama general, deben darse cuenta de que han tenido un impacto muy limitado en el mundo. A lo largo de la historia, los seres humanos hemos creado cientos de diferentes religiones y sectas. Un puñado de ellas, el cristianismo, el islamismo, el hinduismo, el confucianismo y el budismo influyeron en miles de millones de personas (no siempre para lo mejor).

La gran mayoría de los credos como la religión Bon, la religión Yoruba y la religión judía tuvieron un impacto mucho menor. Uno de los valores centrales y más bellos del judaísmo es la modestia. Haríamos bien en tomar este valor en serio.

El profesor Yuval Noah Harari imparte clases en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Es el autor de Sapiens: Una breve historia de la humanidad, y de Homo Deus: Una breve historia del futuro (de próxima aparición en inglés). Su website: www.ynharari.com

Traducido para Generaciones de la Shoá por José Blumenfeld

 

La máquina del tiempo. Un regalo de Clara

Mi nieta Clara, llenando una solicitud para ingresar a la universidad,  debió responder a la pregunta “si tuvieras una máquina del tiempo, ¿a qué momento del pasado irías y por qué?”. Esto es lo que escribió (primero está el original en inglés y después mi traducción)

En inglés:

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All families have mysteries. But I would venture to say that my family’s mystery exceeds the ordinary, melding rich history and the disappearance of a baby. That baby was my great uncle, Zenus. My Jewish great-grandparents resided in a small town in Poland during the Nazi invasion. They hid in a two foot tall attic for years to avoid horrific concentration camps. They had a baby boy, Zenus, but could not risk the child crying and giving away their location to Nazis. They gave the boy to a catholic family since his Polish appearance suspended any doubt he was Jewish. After Hitler was defeated, my great-grandparents went to retrieve Zenus from the family; however, they were told that the boy had perished. This brought about many suspicions within my great-grandparents. It was probable that the family had fallen in the love with the boy and were not willing to give him up.

This mystery has plagued my family for decades now, especially my grandmother, the younger sister of Zenus. She even created a website (https://dianawang.net/looking-for-my-brother/) looking for him, calling out to anyone for information about his whereabouts.

My time machine zaps out of the living room, leaving a rainbow dust that instigates little sneezes from my four chickens, and suddenly I appear at that family’s front doorstep. It is 1944, and I learn the fate of my great uncle. If he is alive, I learn his new name, and I come straight back, catch the next flight to Buenos Aires, and finally give my grandmother, who I adore, that closure she has desired her entire life. Simply imagining her reaction, the glitter of hope in her eyes, makes it all worth it. Hey, I might even make this a regular gig and become a family detective!

En castellano:

Todas las familias tienen misterios. Pero podría aventurar que el misterio de mi familia supera lo común, uniendo Historia con la desaparición de un bebé. El bebé era mi tío abuelo, Zenus. Mis bisabuelos judíos vivían en una pequeña ciudad en Polonia durante la invasión nazi. Se escondieron en un ático de menos de un metro de altura para evitar ser enviados a los terroríficos campos de concentración. Tenían un bebé, Zenus, pero no podían arriesgar a que llorara y así los denunciara a todos. Lo entregaron a una familia católica gracias a que su aspecto no levantaba la sospecha de que fuera judío. Después de la derrota de Hitler mis bisabuelos fueron a recuperarlo pero la familia les dijo que el niño había muerto. Mis bisabuelos desconfiaron. Era probable que la familia se hubiera enamorado del chiquito y no lo querían perder.

Este misterio ha acosado a mi familia durante décadas, especialmente a mi abuela, la hermana menor de Zenus. Creó incluso una página web (https://dianawang.net/looking-for-my-brother/) para buscarlos pidiendo a quien la viera cualquier información sobre su paradero.

Mi máquina del tiempo me arranca del living dejando una estela de polvo irisado que provoca pequeños estornudos en mis cuatro gallinas, y aparezco de pronto en el umbral de la puerta familiar. Es 1944 y puedo averiguar el destino de mi tío abuelo. Está vivo, conozco su nuevo nombre, y me vuelvo inmediatamente  y tomo el primer vuelo a Buenos Aires para darle a mi abuela, a quien adoro, el cierre que tanto deseó su vida entera. Imaginando tan solo su reacción, el destello de esperanza en sus ojos, hace que todo haya valido la pena. ¡Uau! ¡esto hasta podría ser mi trabajo y sería una detective familiar!

7 Reglas básicas de la netiquette para usuarios de grupos de whatsapp.

Los grupos de whatsapp son muy útiles en la comunicación cotidiana pero son tantos  los mensajes que terminan por no ser vistos, procesados y evaluados, que la aplicación termina siendo una molestia e incluso nos perdemos de saber lo que era importante. Para que esta valiosa herramienta recupere su utilidad y no abrumar a los contactos que participan seguramente de varios otros grupos, he aquí 7 reglas básicas de la netiquette para whatsapp.  

 

  1. Atenerse a la temática del grupo de manera breve y concisa absteniéndose de informaciones irrelevantes por más interesantes que parezcan. Para eso están twitter y facebook.
  2. Evitar las respuestas grupales, los “sí”, “no”, “ok”, emoticones de aplausos o corazones o similares, felicitaciones y tal. Enviarlo privadamente.
  3. Evitar en lo posible los mensajes de voz. Son más fáciles de enviar pero no de oír. Además, utilizan mucha memoria del celular.
  4. Evitar en lo posible las fotos y videos tanto personales como las cadenas de fotos y videos. El grupo del que se trate, a menos que sea un grupo familiar, no se ha armado para compartir fotos familiares o espirituales o de cualquier otro tema. Además, utilizan mucha memoria del celular.
  5. Atención a la hora en que se envía el mensaje porque puede interferir con el descanso de los miembros del grupo.
  6. No inundar el grupo con mensajes reiterativos. Evitar saludos (por cumpleaños, felicitaciones por nacimientos, bodas o premios).
  7. Lo personal o diálogo entre dos debe quedar fuera del grupo y ser enviado directamente con la persona involucrada.

El nombre

Lo vio por primera vez en enero. Ese lunes le tocaba el primer piso. Golpeó la puerta de su habitación justo cuando él salía. La dejó pasar con una sonrisa y un gesto galante, dijo algo que ella no comprendió y se fue. Una vez adentro, le sorprendió que la cama ya estuviera hecha, que las toallas colgaran en su lugar, que todo se viera ordenado. No era común en los turistas, menos en los jóvenes. Se miró al espejo y su piel oscura se encendió el evocarlo, alejándose por el pasillo, rubio, con la barba incipiente y tímida, los ojos transparentes, igualito igualito al Jesús de la estampita que repartía el pastor. Verlo y enamorarse perdidamente fue todo uno. No sabía su nombre. No se animó a preguntar en la recepción. No lo volvió a ver. Volvió a mediados de marzo. Él tampoco sabía su nombre. La recordaba de aquel día de enero, prendado de su belleza color tierra, de su altivez y el desafío de esos ojos oscuros un poco achinados y su media sonrisa seductora. No salió del cuarto, la esperó. Ya se animaba con algunas palabras en castellano. Pensé en vos estos dos meses, dijo, te traje algo, ¿te lo puedo dar?. Hubo un sí en la hondura de sus ojos negros y recibió en sus manos una cajita que guardaba una pequeña flor de amancay tallada en piedra. Volvió al día siguiente sabiendo que la estaría esperando. Cruzaron solo un saludo y sonrisas ruborosas. Al tercer día ella se atrevió a mostrarle la estampita, el documento incontrastable del anuncio y la confirmación, con los bordes ajados de tanto anhelo y mirada. Él vio con sorpresa y algún deleite su enorme parecido con aquel Jesús iluminado. Verlo acunando en sus manos suaves la estampita, ahora concreta, ahora viva, la invitó a acercarse, como si tuviera derecho. Dibujó con sus dedos el perfil de su cara, acarició sus mejillas y fue arrimando su cuerpo en una sucesión natural, como el día que sigue a la noche, la calma que sigue al dolor, el derrame que sigue al deseo. Olía a araucarias, olía a tierra, olía a deshielo cordillerano. Sus labios se entreabrieron y lo invitaron a entrar. Quiero un niño así de lindo, así de rubio, así de ojos claros. Quiero mi niñito Jesús. Y él se hundió en ese nido tibio y húmedo, como si hubiera llegado por fin a la tierra de la leche y de la miel.

Se amaron todos los días hasta que se fue, llevándose consigo la estampita que ella no precisaba más.

No le sorprendió la primer falta. Había soñado con un milagro y cada mes encendía una nueva luz que lo hacía realidad. Mientras pudo se guardó la noticia, pero el brillo de su mirada y su creciente redondez hicieron que su secreto ya no fuera tal. Acusada por el pastor de haberse dejado tentar por el demonio, de haber caído en las tinieblas del mal, nunca se sintió en pecado ni se arrepintió ni pidió perdón ni hizo acto de contrición alguno. Por el contrario, se deslizaba ligera e iluminada como el Jesús de la estampita, rozando apenas la tierra, como si levitara, como si ese vientre henchido fuera un escudo mágico que la protegía contra todo y contra todos.

El niño nació el 25 de diciembre, un poco después de la medianoche, ya en Navidad. Hasta eso le fue concedido. Lloró el primer llanto desde sus ojos claros, tendido sobre su madre que acariciaba, como un mantra, la pelusa rubia en su piel. El cacique y sus padres no entendieron por qué lo había llamado Nissim. Eso no es un nombre mapuche, dijeron. Quiere decir milagro, les tradujo, Nissim quiere decir milagro en hebreo, en el idioma del padre.

januca-navidad

Si de magia se trata, un comentario adicional. Una de mis nueras, Mariana, embarazada esperando un varón, me contó que dos días antes de leer este cuento, León, su hijo de 5 años, se había acercado a su cama a la noche y había murmurado: "ma, ya sé que estás dormida, pero pensé ¿qué tal si le ponemos Milagritos al bebé?". Milagritos, además de que es nombre demujer, nunca fue mencionado en la casa como nombre posible para el futuro bebé.

Entrevista a Gerry Garbulsky

 Autor: Andy Miguens

Autor: Andy Miguens

 audios en mp3: Parte 1Parte 2Parte 3Parte 4Parte 5 

Hace unos días, Diana Wang (con quién conversé el episodio #014) me mandó un email diciendo algo así como ¨¿y si hacemos un episodio de Aprender de Grandes en el que intercambiamos roles y yo te entrevisto a vos?¨ ¡Me gustó el desafío y éste es el resultado!

Cuando miramos el reloj, resultó que ¡habíamos conversado durante 3 horas!, así que lo separé en más partes que de costumbre y acá abajo puse un menú por si quieren escuchar alguna parte en particular. ¡Hablamos sobre un montón de temas!

  • Parte 1: Hacer que la gente brille
  • Parte 2: La próxima forma de ponerme nervioso
  • Parte 3: La bomba de la paz
  • Parte 4: Lo aprendí en Aprender de Grandes
  • Parte 5: Bombardeo de preguntas

Links de este episodio
Cuando las ideas tienen sexo (charla TED con subtítulos en español).
En esta charla que di en TEDxLaFalda (ya un poco añeja) cuento cómo fui tomando las decisiones de cambios que menciono en este episodio.
El famoso discurso de Steve Jobs en Stanford. Si todavía no lo escucharon, pongan pausa en Aprender de Grandes, véanlo (15 min) y después vuelvan. En inglés con subtítulos en español.
Algunas de las charlas TED que vi hace ya muchos años y que me generaron adicción: Ben Zander sobre el amor por la música, Ken Robinson sobre la educación, Dan Gilbert sobre la felicidad, Malcolm Gladwell sobre la salsa de tomates, Barry Schwartz sobre cómo elegimos.
El artículo que escribí en febrero de 2009 proponiendo hacer algo parecido a TED en la Argentina.
Los boletines de TED en Español y la opción de suscribirse.
El Mundo de las Ideas, el curso que damos junto a Melina Furman.
TEDxRíodelaPlata, los videos de las charlas y todo lo que hacemos.
Clubes TED-Ed, el proyecto de capacitar a docentes para replicar la experiencia de los oradores TED con chicos de secundarias.
Los audios de todas las columnas que hicimos con Santiago Bilinkis en Basta de Todo.
Las dos charlas de Diana Wang en TEDxRíodelaPlata: Los aprendices de la historia y En la pareja la culpa la tiene el otro. Si quieren profundizar en este tema, ¡escuchen el episodio #014 de Aprender de Grandes, en el que conversamos con Diana sobre esto en más profundidad!
Los episodios con Mariano Sigman y con Andrei Vazhnov en los que hablamos sobre formarnos opiniones.
El libro Free Play, la improvisación en la vida y el arte sobre cómo la improvisación en la vida se parece a tocar jazz.
Los 73 números que hicimos de Oblogo, gratis, en pdf.
Hablamos sobre procrastinar (esperar hasta último minuto para hacer las cosas). La charla TED de Tim Urban sobre este tema está genial.
El episodio con Gustavo Pomeranec en el que hablamos sobre mi incapacidad musical.

Los libros que me transformaron
Ciencia ficción: El fin de la infancia de Arthur C. Clarke, El fin de la Eternidad de Isaac Asimov (en este episodio se los cuento, por si no quieren leer el libro, pero Asimov ¡lo cuenta mejor!), La trilogía de la Fundación de Isaac Asimov (la psicohistoria), El hombre ilustrado de Ray Bradbury.
Ficción: Siddartha y también Narciso y Goldmundo, ambos de Hermann Hesse, varios libros de Vargas Llosa, García Marquez, Borges.
Ciencia: Cosmos (serie y libro) de Carl Sagan, La conexión cósmica también de Carl Sagan, los tres tomos de física de Richard Feynmann, El gen egoista de Richard Dawkins, La hipótesis de la felicidad de Jonathan Haidt.

Si solamente tienen 3 minutos, escuchen estas partes muy cortas
Los que dan y los que quitan (givers and takers).
Garpa ser abierto.
Hacer que otra gente brille.
Un traje a medida para nuestros hijos.
Me emocioné cuando hice una conexión entre mi segundo grado y el de mi hijo.
La transición a la democracia en la secundaria (el Pelle).
En la secundaria me hacían bullying.
La matemática, la física y una falsa sensación de control.
Durante el doctorado, me quedé solo.
El salto a la consultoría de negocios.
La distancia entre las personas en cada cultura.
La historia de Oblogo, la revista de los blogs.
El Mundo de las Ideas, el curso que damos con Melina Furman.
Mi visión de cómo mejorar el mundo (burbujas y la bomba de la paz).
El día en que me confundieron con Diego Maradona.
Cómo TED me abrió la cabeza y me hizo correr la sangre de maneras que nunca me hubiese esperado.

Personas que mencionamos en este episodio
Luis Pescetti, Patrick Tepesch, Jerry Seinfeld, George Carlin, Diego Wainstein, Lucho Mellera, Alejandro Angellini, Fer Sanjiao, Natalia Carulias, Steve Jobs, Gustavo Faigenbaum, Sonia Faigenbaum, Ken Robinson, Ben Zander, Adrián Paenza, Chris Anderson, Steven Spilberg, Bill Gates, Juan Enríquez, Elon Musk, Jeff Bezos, Kelly Stoetzel, Harrison Ford, Larry Page, Sergei Brin, Donald Trump, Santiago Bilinkis, Melina Furman, Andrei Vazhnov, Mariano Sigman, Gustavo Pomeranec, Sergio Meller, Matías Martín, Cabito, Diego Ripoll, Juan Ferrari, Waty Frignani, Tommy Druetta, Diego Maradona, Al Gore.

Organizaciones que mencionamos en este episodio
Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Banco Hipotecario, BCG, McKinsey, Bain.

  La foto del día en que me confundieron con Diego ( acá lo cuento )

La foto del día en que me confundieron con Diego (acá lo cuento)

  Grabando la conversación con Diana Wang, sentados al revés

Grabando la conversación con Diana Wang, sentados al revés

 después de la entrevista

después de la entrevista

Stress ante tests (exámenes). Un tema común que tiene solución

"No podré", "no me acuerdo de nada", "tal vez apruebe pero no con la nota que querría". Son pensamientos tóxicos que envenenan la mente y provocan angustia, nervios e impiden que el rendimiento sea acorde con lo que se ha estudiado.  La mente está en blanco, bloqueada, mientras ves a tus compañeros ya escribiendo. Te bombardeás con“¿cómo puede ser, si ayer lo sabía?”, sin poder pensar sólo te vienen pensamientos como“reprobaré”, “ voy a fallar”, “no sirvo para estudiar”, “soy una inútil”. De pronto una enorme pared se levantó entre lo que sabías y el papel y lo que sabías quedó escondido detrás, aparentemente fuera de tu alcance.

Tests, una amenaza. Muchos dicen que en un test lo que más se mide es la capacidad de respuesta ante el stress más que los conocimientos sobre el tema del test. Pero los tests existen y no solo en la escuela, también en la vida laboral y en la vida en general y hay que aprender a controlar las propias reacciones de angustia para evitar que la angustia lo controle a uno y tome decisiones que no son adecuadas.

Un test es una amenaza porque uno se siente evaluado, mirado, criticado, como si quedara expuesto y vulnerable. El cuerpo lo vive como un ataque y se defiende. ¿un nudo en la garganta?, ¿molestias gastrointestinales?, ¿dolor de cabeza tensional?, ¿diarrea? ¿ganas de vomitar?. A algunas personas les tiemblan y/o les sudan las manos y el corazón les late más deprisa de lo habitual mientras esperan a que les repartan el examen.

Es importante comprender cuál es el mecanismo para poder modificarlo.

¿Qué pasa en realidad? Hay gente que responde mejor que otra ante la presión. Para los que les resulta más difícil, la situación es odiosa, se enojan consigo mismos, se acusan de incapacidad y se cubren con pensamientos negativos y auto acusatorios. Un test para ellos es una seria amenaza. Se dispara automáticamente el mecanismo de defensa de cualquier mamífero ante una situación de peligro: la adrenalina inunda el sistema neurológico. Si a los efectos corporales (tensión, sudoración, angustia) se suman los pensamientos negativos, el cóctel es explosivo porque reduce la capacidad para pensar y razonar de forma clara.

¿Qué lo provoca? Toda ansiedad es una reacción ante algo estresante. Bajo estrés el cuerpo libera una hormona denominada adrenalina, que lo prepara para reaccionar ante el peligro (lo que a veces se denomina reacción de "lucha o huída ").

Que sintamos ansiedad ante un test no es negativo. Son emociones básicas que suelen aparecer como respuesta a una situación de peligro o amenaza. Para un cazador en el paleolítico era muy útil sentir ansiedad al escuchar un ruido a su espalda: podía ser una bestia a punto de atacar. Esa emoción le preparaba para dar una respuesta rápida, bien fuera salir corriendo o enfrentarse al peligro. De ahí que esas emociones se hayan mantenido como una estrategia adaptativa evolutiva.

El stress es una reacción normal ante situaciones de exigencia. Cuando sentimos stress, aumenta la frecuencia cardíaca para bombear más sangre al cerebro, a los pulmones y a los músculos, lo que a su vez aumenta la capacidad de concentración y la velocidad de reacción. Una activación del sistema nervioso es beneficiosa, puesto que nos hace estar más alerta, atentos, preparados, y se ha visto que es capaz de mejorar nuestro rendimiento en una tarea. Un cierto grado de stress ayuda a prevenir y evitar las amenazas, un test lo es. Pero, cuando la adrenalina supera el nivel de utilidad, se vuelve en contra, paraliza y bloquea, impide la correcta defensa.

El mayor flujo de adrenalina suele deberse a los pensamientos negativos que anticipan el fracaso. Son pensamientos que se suman a la situación de peligro y son tan poderosos que  chupan la energía disponible para pensar en cómo responder a las preguntas del test, no queda espacio en la mente para concentrarnos en ello, sólo se piensa en el malestar y en cómo evitarlo.

Se vuelve un círculo vicioso porque cuanto más se piensa en el malestar peor uno se siente. En consecuencia, hay que aprender tres cosas:

1) a manejar y controlar la tensión corporal,

2) a ahuyentar a los pensamientos negativos y

3) a concentrarse en un punto específico, las preguntas del test.

 

Veamos entonces las tres cosas a aprender y modificar.

 

  • Aprender a relajarse. La respiración, la llave maestra.

 

No sabemos cómo respirar para relajarnos, hay que entrenarse y aprenderlo. Entre 5 y 10 minutos cada día sin interferencias (celular por ej). Enseñale a tu mente a concentrarse. Si no sabe cómo, ayúdala con este truco tan sencillo y útil, la respiración conciente.

  1. Sentate cómoda y cerrá los ojos
  2. Respirá profundamente
  3. Nota cómo inspiras (el aire entra en tus pulmones lentamente)… escucha cómo espirás (el aire sale lentamente de tus pulmones)…
  4. Seguí pendiente de tu respiración. Nota cómo inspiras… y cómo espiras…
  5. Si te das cuenta de que tu mente se va a otro sitio, eso está bien. Simplemente volvé a fijarte en la respiración. De forma tranquila. Sin frustraciones. Sin brusquedades, vuelta a la respiración
  6. Seguí así un mínimo de 5 minutos 

2) Aprender a generar pensamientos positivos.

Los pensamientos se pueden controlar. Está probado que la angustia se reduce si se tienen pensamientos positivos. “Sé todo, seguro que lo haré muy bien”, “otras veces ya lo conseguí”. Está bueno escribir este tipo de pensamientos que funcionen a modo de mantra. Toda vez que descubras que un pensamiento negativo te invade, oponele los positivos que ya tenés preparados.

Todos nos podemos equivocar, tenés que mandarle un mensaje a tu cerebro perfeccionista y exigente de que sea más benévolo con vos y menos crítico. El error es una de las mayores fuentes de conocimiento y un importante motor para la ciencia. No es una evidencia de alguna falta personal ni un defecto. Sé más buena con vos misma y con tus errores, no te enojes con ellos o con vos, aprendé de cada uno.       

3) Aprender a focalizar sin distraerse.

Aprender a administrar el tiempo. Hacer simulacros del test a enfrentar, o uno previo, e ir midiendo el tiempo que se va necesitando para controlar el propio rendimiento y poder administrar mejor el tiempo necesario.

Aprender a focalizar. Tenemos tantos estímulos que a veces es difícil focalizarse solo en una cosa. Acá algunas ideas útiles para entrenar a tu cerebro a hacerlo.

Imagen. Pensar en una figura geométrica sencilla (cuadrado, triángulo o círculo) y se representará mentalmente de la manera más fiel posible; lo importante es que la idea permanezca y no sea borrada por el flujo de ideas sobre los acontecimientos del día, responsabilidades o pendientes.

Color. De igual manera, visualizar un color previamente establecido y pensar un rato en él y verlo. Se puede unir colores y figuras geométricas: pensar en un triángulo rojo rodeado por un círculo blanco en un fondo verde, por ejemplo.

Entrecejo. Enfocar toda la atención en el propio entrecejo.

Punto. Dibujar pequeño círculo negro en una hoja en blanco; fijar la mirada en él durante algunos minutos, luego cerrar los ojos y verlo en la mente.  

Sonidos. Concentrarse en un sonido constante, como el canto de algún ave en un parque o el tic-tac de un reloj; muéstrese muy atento al sonido y a los silencios que se crean.

 

Consejos, tips.

En la preparación del test.

  • Hacer tests similares e irse probando tanto en tiempo como en contenido
  • ver qué puntos o temas los conocés y no te ofrecen problemas
  • ver qué puntos o temas resultan más problemáticos y que tenés que preparar mejor
  • entrenarse en relajación respiratoria y focalización

Antes del test.

  • No preguntarse en los minutos anteriores si uno sabe lo suficiente.
  • Evitar a los que se vean ansiosos, es contagioso.
  • Observarse si hay alguna parte del cuerpo tensa y centrarse en su relajación con los ejercicios de respiración.
  • Hacer huir los pensamientos negativos y poner positivos en su lugar, por ejemplo “ya antes tuve tests y los hice bien” o “estudié lo suficiente”, “hice todo lo que podía hacer, me irá bien”.
  • Si no se puede reducir la tensión, irse por unos minutos a un sitio tranquilo, sin nadie (al baño por ejemplo) y practicar durante 5 minutos las técnicas de relajación y respiración.

Durante el test.

  • Si no se ha conseguido antes, recuperar una sensación de bienestar y tranquilidad mediante la respiración, cerrar lo ojos y hacer el ejercicio. No es una pérdida de tiempo, por el contrario, recuperar el nivel de adrenalina útil favorecerá la mejor comprensión y rendimiento (demasiada adrenalina bloquea).
  • Leer bien las instrucciones que te hayan entregado y asegurarse de entender todo. Preguntar al profesor cualquier duda.
  • Encarar primero las respuestas de las que estás segura, dejar las dudosas para después, primero asegurate de tener tiempo para contestar las que seguro están bien.

 

Paper especial para Clara.

De Babu con amor. Noviembre 2016